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La evolución de los precios del petróleo en tres décadas

07/09/2009 | INTERNACIONAL | Notas Destacadas | 18377 lecturas | 1455 Votos



El 11 de julio de 2008, el crudo West Texas Intermediate (WTI) registró 147 dólares por barril, incrementando quince veces su valor de pocos años atrás y siendo un punto de inflexión simbólico para la industria petrolera global de los últimos 30 años.




Desde finales del año 2000, los precios del petróleo no dejaron de ser un tema de debate, tanto en relación con sus implicaciones macroeconómicas -efectos sobre el crecimiento económico- como en torno a las causas del alza.


Los períodos de fuertes alzas de precios reavivaron los temores sobre la seguridad de suministro de los países consumidores y la cobertura de las necesidades energéticas mundiales.


La dinámica de precios es tan sólo una de las razones del cambio que operó la industria en las últimas décadas.


En efecto, cualquier análisis atento del crecimiento exponencial de los precios del petróleo del año pasado, debe tomar en cuenta una serie de acontecimientos que van desde la subinversión crónica en la industria petrolera, el rol preponderante de la OPEP y el crecimiento de la demanda china y otros países hasta la guerra en Irak, previo paso por los atentados a las Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2001, la rápida depreciación del dólar y el importante aumento de la inversión en materias primas de la última década.


Entre estos diferentes factores, hay que destacar uno cercano en el tiempo: sin duda, el fuerte impulso de la demanda provocado por el extraordinario auge económico de China. Este país, al igual que India y otros emergentes, siguieron el impulso de la globalización, intentando implantar el mismo paradigma del modelo económico ligado al crecimiento, es decir, más consumo insaciable de recursos fósiles.


1979. LA SEGUNDA CRISIS PETROLERA Y EL ASCENSO ESTREPITOSO DE LOS PRECIOS


En 1979, como consecuencia de la revolución iraní, se inicia la segunda crisis de los precios del crudo. Inmediatamente y sin anestesia, irrumpe la guerra Irán-Irak (1980-1988), en la que ambos países bombardearon yacimientos y refinerías. El impacto en el mercado del crudo de la revolución iraní fue trascendental debido al colapso que sufrió su producción.


Irán, aliado hasta ese momento de Estados Unidos, se había convertido durante los años setenta en uno de los principales exportadores de crudo para los países occidentales. La tendencia del nacionalismo petrolero alcanzó su punto álgido a finales de la década del 70. La combinación de estos factores resultó en un crecimiento de más del doble en los precios del crudo, de aproximadamente 14 dólares en 1978 a 35 dólares por barril en 1981. En la década, los precios se multiplicaron por doce: de 3 a 35 dólares.


1982. NACEN LOS CONTRATOS DE FUTUROS DE PETRÓLEO


A principios de los ochenta, los precios los determinaban los países productores y, en menor medida, algunas grandes compañías, ante la inexistencia de mercados de petróleo o de sus derivados. En 1982, nace el contrato de futuros sobre el petróleo West Texas Intermediate, en la Bolsa Mercantil de Nueva York, que más tarde se ampliaría a contratos sobre gasolina y gasoil.


Hacia el final de la década, nace el contrato de petróleo Brent en la Bolsa Internacional de Petróleo de Londres. Hoy, las referencias del mercado de Londres y Nueva York fijan el precio del crudo, aunque la mayoría de contratos físicos (intercambio real de barriles) se siguen haciendo fuera del mercado. Varias agencias especializadas, como Platts o Aarhus, informan los precios de esos intercambios, lo que en ocasiones provoca manipulaciones del mercado.


La irrupción de los fondos de inversión en materias primas transformaron aún más el escenario ya que, día a día, se intercambian contratos en los mercados de futuros equivalentes a cuatro veces la demanda real de petróleo -más de 300 millones de barriles frente a 85 millones de barriles. La fuerza de esos fondos hace que, según muchos analistas, el precio del petróleo ya no esté en manos de los actores tradicionales de la industria.


1986. LA TERCERA CRISIS DEL PETRÓLEO Y EL ROL DE LA OPEP


En 1986, ante la continua pérdida de cuota de mercado por parte de la OPEP (desde el 39% en 1981 al 29% en 1985), la organización se lanza a una estrategia de recuperar el mercado que provoca la tercera crisis de los precios del crudo. Los precios se derrumban por debajo de los 10 dólares por barril en 1986 y se mantienen entre 13 y 15 dólares hasta el final de los ochenta.


Este período de precios fijos se caracterizó por una alta volatilidad de la renta en dólares obtenida por los países de la OPEP con sus exportaciones de petróleo. En 1986, la OPEP obtuvo una renta mucho más alta de lo obtenido antes de su creación, pero generó un exceso de oferta como resultado de su política de precios y de la respuesta a la misma.


Los bajos precios produjeron un fuerte aumento del consumo. Entre otros impactos, estos valores afectaron las inversiones en zonas de costos de producción elevados, principalmente en el Mar del Norte.


1990. ESPIRAL DE CONFLICTOS Y GUERRA EN MEDIO ORIENTE. VOLATILIDAD DE LOS PRECIOS


La invasión de Kuwait por parte de Irak, en agosto de 1990, y la Guerra del Golfo, desarrollada entre enero y marzo de 1991, desató la cuarta crisis de los precios del crudo. Irak fue considerado un Estado proscripto desde 1990 hasta 2003, pero su petróleo -abundante, de buena calidad y relativamente barato de explotar- continúa siendo valorado como un premio de gran importancia.


El embargo a la exportación de petróleo de Irak, decretado por Naciones Unidas a raíz de la invasión, implicaba el riesgo de reducir la producción mundial en más de 4 millones de barriles por día (6% del total).


1998-1999. INTERSECCIÓN DEL PERÍODO DE VACAS FLACAS Y PROSPERIDAD DE PRECIOS


Los precios del petróleo tienen tendencia a experimentar grandes alteraciones en cortos períodos de tiempo. En 1998, experimentó una drástica caída, situándose en niveles reales similares a los de 1973, justo antes de la primera crisis del petróleo, y generando serios problemas financieros en muchos países exportadores de Medio Oriente y América Latina.


En esa ocasión, la combinación de un exceso de oferta y una débil demanda (esta última debida en gran medida a la crisis asiática) dio lugar a una fuerte caída de los precios. A lo largo de 1999, el precio tuvo una recuperación importante, por los recortes sucesivos de la oferta que instrumentó la OPEP y los países no OPEP, especialmente México y Noruega, y la superación de la crisis asiática.


El precio del barril se recuperó y en enero de 2.000 superó, en términos nominales, los precios de enero de 1997, al colocarse aproximadamente en 25 dólares por barril. Una gran parte del aumento de producción adicional provino de los países de la antigua Unión Soviética, fundamentalmente de Rusia, debido al aumento en la rentabilidad de los campos ya existentes, con la introducción de tecnologías modernas.


La respuesta a los mayores precios del período fue la puesta en valor de numerosos yacimientos en Rusia que no estaban explotándose. Otra parte del incremento de la producción fue consecuencia del incremento genuino de reservas mediante la aplicación de avances tecnológicos. Este aumento de la capacidad instalada en la zona no OPEP, por la ampliación de las reservas de petróleo, se logró con la reducción de los costos de exploración y producción.


Se incrementó la posibilidad de éxito en los sondeos exploratorios. Se optimizó la producción y aumentó el factor de recuperación, como porcentaje del petróleo in situ. Se accedió a nuevas cuencas marinas situadas en aguas profundas y empezó a producirse de manera rentable crudo pesado y extrapesado.


Debido a los bajos rendimientos históricos de la inversión en las actividades de producción, transporte y refinación de esa etapa, el crecimiento del gasto fue muy modesto, elevando la tasa de utilización de la capacidad de producción, transporte y refinación hasta niveles récord. Además, la poca inversión efectiva en exploración y producción se registró no en áreas con altos rendimientos, sino en cuencas antiguas, donde ya existía suficiente infraestructura.


La última vez que la industria invirtió masivamente en pozos, plataformas, oleoductos y buques fue en la década de los setenta. Después de este gran desembolso, la industria pudo atender durante años las elevadas tasas de crecimiento de la demanda de energía a un costo marginal relativamente bajo.


2003. COMIENZO DEL CICLO VIRTUOSO DE PRECIOS


A partir de 2003, y especialmente en 2004, se hace más patente que los pozos de petróleo que, en su mayoría, están en campos maduros de más de veinte años, comienzan a experimentar tasas de agotamiento superiores a las de hace unos años. Esto se deriva, por un lado, naturalmente, de la propia finitud del recurso, dada la vida esperada del pozo, pero también de la aceleración e intensificación en la explotación, como consecuencia del tipo de inversión realizada y de la tecnología incorporada a los procesos.


Las nuevas tecnologías permitieron extraer más petróleo a mayor velocidad, por lo que su aplicación se tradujo en un proceso de agotamiento más rápido de los yacimientos. El aumento de los precios del petróleo, a partir de 2003, tuvo un doble efecto:


Por un lado, cristalizó la percepción de que el porcentaje de los ingresos derivados del petróleo que iban a parar a manos de los gobiernos productores, por medio de las National Oil Companies (NOC), en virtud de los contratos existentes era demasiado bajo y, por otro, dio a los gobiernos la confianza necesaria para crear confrontación, al no necesitar los aportes financieros de los inversores extranjeros tanto como antes.


Al igual que en los años 70, los productores nacionales están utilizando sus recursos para incrementar su influencia política, lo que genera tensiones internacionales. Aunque con distinta intensidad, todos los países intentan que los altos precios se traduzcan en mayores ingresos públicos. En definitiva, el nuevo escenario energético está cambiando el equilibrio de poder entre Estado y mercado a favor del primero, en muchos países productores.


2008. SHOCK PETROLERO Y CRISIS FINANCIERA GLOBAL


El shock petrolero de 2008 se enmarcó dentro del agravamiento de la crisis financiera mundial que se inició en Estados Unidos. Se transmitió casi simultáneamente a todos los países industrializados y generó un proceso recesivo en la economía mundial. Ha venido afectando progresivamente a los emergentes y en vías de desarrollo, lo que redujo la demanda real de commodities. Esto se reflejó en la caída de los precios.


La crisis que se vivió a finales de 2008 afectó a las economías asiáticas, reduciendo la velocidad de la demanda global de petróleo. En esta etapa, el "petróleo fácil y poco caro" es cosa del pasado. No sólo por razones geológicas subterráneas, sino cada vez más por razones sociales, políticas y medioambientales. El sector se volvió hacia regiones más arriesgadas del globo y se abocó a recursos no convencionales, que requieren el despliegue de esfuerzos tecnológicos más importantes.


Esto lleva a la etapa de crisis de producción. La industria energética se halla ahora en un difícil proceso de transición, entre un mundo de fáciles suministros petroleros, a un mundo con condiciones petroleras muy duras. El grueso de los grandes descubrimientos de los últimos años: Mar Caspio, Kashagan; el campo Jack, en aguas profundas del Golfo de México; Doba en Chad; los circundantes a la isla rusa de Sakhalin, y los campos brasileños del pre sal, encabezados por Tupi, presentan los desafíos tecnológicos por venir.

Fuente: Tecnoil

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