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2010, el a帽o de la cat谩strofe petrolera en Estados Unidos

20/12/2010 | INTERNACIONAL | Seguridad | 1289 lecturas | 512 Votos



Para los habitantes de la costa estadounidense del Golfo, el "oro negro" se convirti贸 en el a帽o 2010 en veneno negro.




El peor desastre petrolero en la historia de Estados Unidos gener贸 una sensaci贸n de inseguridad en muchas personas. La gente anhela el regreso a la normalidad. David Camardelle no tiene ning煤n deseo especial para el a帽o que viene. Solo que no se repita lo que vivi贸 el a帽o que est谩 a punto de terminar. Horrorizado, el alcalde de Grand Isle recuerda los ocho meses pasados, cuando su peque帽a ciudad insular, en el sur del estado de Luisiana, lleg贸 a estar en el centro de una cat谩strofe ecol贸gica. Una enorme marea negra que caus贸 mucho miedo en Estados Unidos y consternaci贸n en el mundo entero, y cuyas consecuencias a煤n no han sido superadas ni mucho menos.


Grand Isle simboliza, m谩s que ninguna otra ciudad situada a orillas del golfo de M茅xico, la tragedia sin precedentes que se desat贸 el 20 de abril, cuando la plataforma petrolera "Deepwater Horizon", de la compa帽铆a brit谩nica BP, se incendi贸 tras un accidente. Once trabajadores murieron. Dos d铆as despu茅s, la plataforma se hundi贸. Al irse a pique, la plataforma rompi贸 un conducto a una profundidad de 1.500 metros. Se fugaron al mar 780 millones de litros de crudo. BP tard贸 tres meses, despu茅s de sufrir fuertes contratiempos, en cerrar el fat铆dico pozo. En alg煤n momento la marea negra lleg贸 a contaminar el litoral en una extensi贸n de m谩s de 1.000 kil贸metros. Hasta el d铆a de hoy a煤n no han desaparecido totalmente las manchas de petr贸leo y las bolas de chapapote.


Las hermosas playas de Grand Isle fueron unas de las primeras adonde lleg贸 la marea negra. Para una isla que, al igual que toda la regi贸n, vive de la pesca, el turismo y tambi茅n de la extracci贸n de petr贸leo, fue el desastre total. Se les prohibi贸 a los pescadores hacerse al mar y los turistas, asustados, dejaron de viajar a la costa del Golfo. Muchos de los 1.500 habitantes de Grand Isle viven hasta hoy de cheques girados por BP. Esos pagos de emergencia terminaron a finales de noviembre. Quien necesita m谩s dinero tiene que solicitar una indemnizaci贸n o presentar una demanda contra BP, explica Kenneth Feinberg, quien fue nombrado por el gobierno de Estados Unidos administrador del fondo de indemnizaci贸n, de 20.000 millones de d贸lares (unos 15.000 millones de euros), destinado a las v铆ctimas del derrame de crudo.


Los pescadores y los hoteleros no pueden renunciar a esa ayuda econ贸mica, pero por encima de todo anhelan la vuelta a la normalidad. "Necesitamos que vuelvan los turistas. Queremos playas limpias y mariscos en buen estado", dice Camardelle. Sin embargo, casi nadie se atreve a pronosticar que eso bastar铆a para que los estadounidenses vuelvan pronto a pasar sus vacaciones en Luisiana, Florida, Alabama o Misisipi. "Muchos medios aseguraban que toda la costa del Golfo estaba afectada", se queja Kim Chapman, quien realiza trabajos de publicidad para balnearios de Alabama, cuya costa apenas si fue afectada por la marea negra. Seg煤n el instituto econ贸mico brit谩nico Oxford Economics, tan solo el sector del turismo en el sur de Estados Unidos sufri贸 p茅rdidas por 23.000 millones de d贸lares. Una comisi贸n de investigaci贸n creada por el presidente Barack Obama lleg贸 a la conclusi贸n, contrariamente a lo que muchos denunciaban, que BP no ten铆a la culpa del siniestro por haber descuidado, supuestamente por af谩n de lucro, la seguridad de las perforaciones en alta mar.


Aun as铆, la comisi贸n considera a BP responsable del desastre y critica a todo el sector petrolero en su conjunto por no estar preparado adecuadamente para tales accidentes en alta mar. Las conclusiones de la comisi贸n tambi茅n dejan muy mal parado al gobierno de Obama, al que los investigadores acusan de haber ocultado a la poblaci贸n durante varias semanas la verdadera magnitud del desastre. Aunque los expertos y las autoridades se percataron r谩pidamente de que decenas de miles de toneladas de petr贸leo se estaban derramando al mar diariamente, la Casa Blanca aseguraba durante mucho tiempo que solo 1.000 toneladas se estaban fugando del pozo de BP. M谩s tarde, el gobierno de Obama se ve铆a obligado, una y otra vez, a corregir ese volumen al alza. M谩s a煤n: la comisi贸n critica al gobierno de Washington por tardar m谩s de un mes en organizar correctamente la lucha contra la marea negra. Obama solo pas贸 a ocuparse personalmente de la crisis despu茅s de difundirse terribles noticias sobre aves embadurnadas de petr贸leo, pantanos contaminados en el delta del Misisipi y la prohibici贸n de pescar en aguas costeras.


"La peor cat谩strofe que jam谩s haya tenido que afrontar Estados Unidos", reconoci贸 el presidente, que prometi贸 establecer duras normas de seguridad para el sector petrolero. Sin embargo, medio a帽o despu茅s del desastre el gobierno de Obama volvi贸 a autorizar perforaciones en alta mar, con el argumento de que el sector hab铆a hecho grandes avances para reducir los riesgos. Los cr铆ticos replicaron que tambi茅n para Obama el poder de la industria petrolera en Estados Unidos es demasiado grande. Obama se halla ante un dilema dif铆cil: si pretende, como afirma, reducir la dependencia de Estados Unidos del petr贸leo importado, no puede al mismo tiempo ahuyentar a la propia industria petrolera estadounidense estableciendo normas m谩s r铆gidas. Estados Unidos se enfrenta con una dura competencia en el mundo: en pleno desastre en el golfo de M茅xico, Brasil anunci贸 la explotaci贸n de un yacimiento petrol铆fero frente a la costa situado a una profundidad 3.500 metros mayor que el pozo de BP frente a la costa estadounidense.

Fuente: El Pa铆s

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