La minería es cuestionada diariamente por el agua que consume para el desarrollo de su actividad y, además, se suma al inconsciente colectivo la idea de que se contaminan los recursos hídricos con desechos tóxicos provenientes del ciclo de extracción del mineral. Veamos que sucede, por ejemplo, en Jáchal, una de las localidades sanjuaninas donde la minería tiene su mayor impacto, ya que se encuentran cercanas Mina Veladero y Gualcamayo.
El río Jáchal obtiene su caudal de dos afluentes principales que llegan desde lo más profundo de la cordillera: el río Blanco, cuyas nacientes se encuentran parte en la provincia de La Rioja, casi en su límite con Catamarca (ríos Salado y del Camerito) y parte en San Juan. Pero cruzando La Rioja, en una amplia curva (río Blanco y del Macho Muerto) y el río de La Palca, que trae el agua del Valle del Cura, de Las Taguas y de La Sal.
Según Ing. Juan Carlos Perucca, Profesor emérito de la Universidad Nacional de San Juan, quien realizó numerosas investigaciones de las cuencas hidrogeológicas de la provincia, el tema de la contaminación de la cuenca del río Jáchal “viene siendo estudiado desde hace mucho tiempo por parte de investigadores de gran prestigio, como fueron los Doctores Augusto Tapia, Hugo Rovira y Luis Tomaghelli, ya que desde el punto de vista geológico y químico, constituía (y aún constituye), un fenómeno digno de especial atención”.
En todos los estudios realizados desde la década del 60 se determina que la contaminación llega desde el norte, de áreas cordilleranas totalmente extrañas al territorio sanjuanino, desde tiempos geológicos milenarios y no tiene nada que ver con la intervención de la actividad humana, por ende, tampoco de la minería. Como conclusión, se puede afirmar que el río Jáchal tiene altos porcentajes de minerales, como boro y arsénico, que hacen al agua muy salada para el consumo humano.
Un hecho que resulta paradójico para muchos es lo que ha sucedido recientemente en Jáchal, donde se destinaron $25 millones para la realización de un acueducto que le permitirá consumir agua pura y sana a más de 13.000 jachalleros, luego de cientos de años. Este dinero proviene de los fondos del Instituto de Exploraciones y Explotaciones Mineras, IPEEM, como producto del cobro de los derechos de exploración y cánones que se les cobran a la empresa Barrick Gold por Veladero.
Luego de varios estudios y de 150 metros perforados se logró obtener un caudal lo suficientemente importante para abastecer a la planta potabilizadora, que está ubicada en Pampa del Chañar. Si bien esta planta se construyó en 1915, se tuvo que dotar de tecnología de punta para que funcione correctamente.
Fuente: Panorama Minero
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