
La minería en Neuquén no alcanza los niveles de desarrollo que sí tiene en otros puntos del país, pero la extracción de minerales metalíferos y no metalíferos avanza a paso firme, principalmente en las regiones del centro y el norte de la provincia.
Ese avance también es silencioso, y si bien desde 2008, cuando se reactivó la Corporación Minera de Neuquén (Cormine), comenzó a ser más visible, la actividad que capta la empresa estatal es sólo una parte de una industria creciente y polémica.
El indicador más directo de la actualidad minera de la provincia es el boletín oficial, en donde el Estado publica todos los viernes las novedades informadas por las concesionarias de las minas que operan y, también, de las que se descubren en forma constante. No son la plata o el oro, los metales a los que por general se asocia la actividad, los que abundan en el subsuelo provincial. Aunque hay, con el yacimiento que explota la minera Andacollo Gold en esa localidad, los descubrimientos que se denuncian a diario tienen más que ver con otros minerales que se utilizan en el petróleo o la agricultura.
Los que despiertan la polémica son los proyectos metalíferos de gran envergadura, cuestionados por los procesos que se utilizan para separar el producto de las rocas y la tierra, con el cianuro y otros químicos como los principales enemigos del medio ambiente; y también porque debido a los costos, la modalidad que prolifera para la extracción es la de minas a cielo abierto, que dejan su huella imborrable en las montañas dinamitadas. Cormine cuenta con sólo dos concesiones activas: la de Magsa SA, en Andacollo, y la de Loncopué, aunque esta última está judicializada.
Tras un intenso debate que llevó dos años, los diputados provinciales aprobaron en 2010 la Ley 2682, que prohibió el uso del cianuro, mercurio, ácido sulfúrico únicamente en un radio de 10 kilómetros alrededor de localidades y a una franja de hasta 1.000 metros del cauce de los ríos. En el camino quedó otro proyecto, en parte reflotado en los últimos días con una propuesta similar, para prohibir la minería a cielo abierto. La nueva propuesta, aún no discutida por la nueva gestión en la Legislatura, apunta a erradicar la llamada "megaminería".
El tratamiento de ambos proyectos demostró el interés del Estado provincial en legislar la actividad para capitalizarla. De hecho, en 2008 se reactivó Cormine a partir de un proyecto del Ejecutivo. Las resistencias tienen que ver, principalmente, con los problemas de contaminación que puedan surgir en el camino. Tanto desde la Asociación de Vecinos Autoconvocados de Loncopué (AVAL), que a partir de su caso particular se proyectó a la instancia provincial. Argumentan, junto a sectores políticos de la oposición y gremiales, que los controles no alcanzan y que se deben prohibir las prácticas contaminantes. Pero los cuestionamientos también ponen en duda que los beneficios económicos, a partir de los bajos porcentajes -del 3%- se cobran por regalías.
Fuente: Diario La Mañana Neuquén
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