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Noruega pasó de ser un país sin reservas hidrocarburíferas probadas y nula experiencia en el sector a convertirse en uno de los mayores exportadores de petróleo y gas natural del mundo.
También logró desarrollar una industria para-petrolera de servicios petroleros capaz de proveer de tecnología, bienes de capital, insumos intermedios, servicios y soluciones de punta a la industria petrolera mundial.
Esta nota trata de exponer la experiencia noruega a fin de develar su exitoso modelo hidrocarburífero y la importancia del Estado en el desarrollo del sector y de su cadena de valor.
Asimismo, reflejar los cambios que fue teniendo la política petrolera del país en relación al contexto internacional, las oportunidades y los estadios de maduración de la industria. La expectativa es que el artículo sirva para que los hacedores de políticas públicas tomen nota a fin de desarrollar nuestro potencial hidrocarburífero y su cadena de valor.
Como punto de partida, Noruega poseía una estructura económica sólida, instituciones políticas maduras, eficientes y competentes, una sociedad disciplinada que resaltaba los valores de la frugalidad y de la creación de riqueza por medio del trabajo, así como una base capitalista del tipo cooperativa, social y con valoración de los bienes públicos.
Asimismo, la industria noruega contaba con ciertos sectores que pudieron adaptar su experiencia al naciente sector hidrocarburífero. (...)
Fuente: El Economista
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