
El pasado viernes, unas 700 personas de la localidad de Hides, en el este del paÃs, atacaron con palos y cuchillos a varios trabajadores de la explotación de gas, después de que los responsables de la planta se negaran a hablar con ellos.
Los vecinos colocaron en la puerta de la explotación el féretro de un niño, que murió tras consumir una substancia harinosa que se utiliza para taladrar en la prospección del combustible.
Otros dos niños continúan hospitalizados por haber digerido la sustancia tóxica. La población local se queja de la indiferencia de Exxon Mobil, a cuyos empleados también acusan de no hablar ni entender el idioma ni la cultura local. La semana pasada, unos 1.000 lugareños del pueblo de Hides, en la parte occidental del paÃs, protestaron con una sentada pacÃfica a la entrada de un área en la que se creará una nueva planta. Los terratenientes alegan que no han recibido las compensaciones económicas acordadas y no tienen viviendas adecuadas, ni electricidad, agua, asistencia médica y otros servicios sociales.
Fuente: ABC España
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