
Bob Dudley, el nuevo presidente ejecutivo de BP PLC, ha prometido cambiar la cultura de seguridad del gigante petrolero, el cual ha demostrado ser propenso a los accidentes, especialmente luego del derrame de sus pozos en el Golfo de M茅xico el a帽o pasado. Pero la historia de un funcionario de seguridad poco conocido en la desolada regi贸n de North Slope en Alaska es una advertencia sobre lo dif铆cil que ser谩 ese trabajo. Al d铆a siguiente de que el pozo del Golfo explotara en abril pasado, y causara la muerte de 11 trabajadores, Phil Dziubinski fue suspendido de su empleo y escoltado por guard铆as de seguridad fuera de su oficina.
La empresa indic贸 que hab铆a sido despedido como parte de una amplia reestructuraci贸n gerencial. Durante un enfrentamiento de cinco meses, dos agencias del gobierno rechazaron las afirmaciones de Dziubinski de que hab铆a sido despedido por haber advertido sobre riesgos de seguridad. Sin embargo, sus idas y venidas con el gigante petrolero brit谩nico dejan entrever la cultura a la que se enfrenta Dudley.
Dudley cre贸 una nueva divisi贸n global de seguridad en BP, una empresa que tambi茅n sufri贸 una explosi贸n en una refiner铆a en Texas con un saldo de 15 muertos hace cinco a帽os. El ejecutivo le dio a la divisi贸n el poder de intervenir o cerrar cualquier operaci贸n que considere muy peligrosa. El tema de la seguridad llega hasta el coraz贸n de la cultura corporativa de BP, afirman algunos cr铆ticos, quienes sostienen que comparada con las otras grandes petroleras, la brit谩nica hist贸ricamente se ha concentrado m谩s en hacer negocios y menos en seguridad y excelencia operativa.
"Otras empresas fueron menos audaces respecto al crecimiento y m谩s concentradas en sus sistemas de gesti贸n de seguridad", se帽ala John Hofmeister, un ex presidente de Shell Oil Co. "Cambiar la cultura es dif铆cil". Una zona en la que las preocupaciones de seguridad han sido muy grandes es en el North Slope de Alaska, sede de Prudhoe Bay, el mayor pozo petrolero en Am茅rica del Norte, operado por BP. Los trabajadores del pozo, que fue abierto en 1977, se quejan desde hace tiempo de que la infraestructura es vieja y de un prolongado atraso en los trabajos de mantenimiento.
Adem谩s, a medida de que miles de trabajadores petroleros de Alaska se jubilan, se acumulan las horas extra, y algunos empleados ya se han quejado de agotamiento. Este es un tema que Dziubinski les plante贸 una y otra vez a sus jefes, y una vez se refiri贸 al tema en un e-mail como un "riesgo de seguridad inminente". T茅cnicos de BP en North Slope trabajan 14 d铆as seguidos y no es inusual que tengan turnos de 16 o 18 horas, a veces en d铆as consecutivos. BP sostiene que ha tomado medidas para reducir la cantidad m谩xima de horas que trabajan los empleados en Alaska y que no operar谩 ninguna instalaci贸n a no ser que tenga la certeza de que puede hacerlo de forma segura.
Mientras Dudley enfrenta el tema de la cultura de seguridad de BP, est谩 bajo presi贸n, especialmente de las autoridades de EE.UU., para mostrar mejoras. El informe de una comisi贸n presidencial estadounidense el mes pasado sobre el desastre del Golfo indic贸 que los procesos de toma de decisiones por parte de BP y sus contratistas "no aseguraron de forma adecuada que el personal considerara por completo los riesgos creados por decisiones tomadas para ahorrar tiempo y dinero". BP sostiene que el informe respalda su propia visi贸n de que el accidente fue "el resultado de m煤ltiples causas, que involucraron a m煤ltiples compa帽铆as".
BP "trabaja con reguladores y la industria para asegurarse de que las lecciones aprendidas lleven a mejorar las operaciones y los servicios de contratistas en perforaci贸n en aguas profundas", indic贸 la empresa. Incluso antes del informe, BP se帽al贸 que hab铆a tomaba medidas como cambiar su estructura salarial para recompensar mejor el desempe帽o en seguridad y administraci贸n de riesgo. BP report贸 el primero de febrero un aumento de 30% en sus ganancias del cuarto trimestre de 2010 frente a un a帽o antes, a US$5.570 millones.
La petrolera anunci贸 adem谩s que volver谩 a pagar dividendos trimestrales y que vender谩 la mitad de su capacidad de refinaci贸n en EE.UU., como parte de su reestructuraci贸n tras el desastre del Golfo de M茅xico. Dziubinski se convirti贸 en l铆der de 茅tica y cumplimiento para las operaciones de BP en Alaska a mediados de 2006, poco despu茅s del derrame de 4.000 barriles de petr贸leo que sufri贸 la compa帽铆a en la regi贸n de North Slope. Eso ocurri贸 un a帽o despu茅s de la explosi贸n en una refiner铆a en Texas City, Texas. Prometiendo un cambio, BP en 2006 contrat贸 al juez federal retirado Stanley Sporkin, para que recibiera y actuara sobre las preocupaciones planteadas por los trabajadores en toda la compa帽铆a.
En Alaska, BP estableci贸 un programa para permitir a los empleados y contratistas plantear cuestiones sin temor a represalias, poniendo a cargo al veterano oficial de seguridad Dziubinski. Al principio los trabajadores se mostraron esc茅pticos, pero las sospechas se desvanecieron y pronto empezaron a acudir a Dziubinski con sus quejas. En 2009 inform贸 a sus superiores sobre situaciones que le preocuparon como la de un empleado que trabaj贸 36 d铆as consecutivos sin la apropiada aprobaci贸n de un jefe y que hab铆a acumulado 320,5 horas extras en tan s贸lo un mes.
Dziubinski describ铆a la situaci贸n como una cuesti贸n de "riesgo inminente". Tan pronto como empez贸 a notificar a sus jefes sobre el problema de las horas extras se transfirieron algunas de sus responsabilidades a otros, cambi贸 el sitio web donde los trabajadores registraban sus protestas y nunca m谩s recibi贸 notificaciones por correo electr贸nico sobre nuevas quejas. Dziubinski preparaba una demanda por despido injusto, durante el esc谩ndalo por el derrame en el Golfo de M茅xico, pero lleg贸 a un acuerdo extrajudicial con BP, que es confidencial.
Fuente: The Wall Street Journal
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