
La respuesta a una agresión contra el Medio Ambiente de primera magnitud, con afección tanto a la huerta como a la desembocadura del Segura, fue el objetivo de la empresa encargada de la explotación de los gasoductos en la zona del Levante español, CompañÃa LogÃstica de Hidrocarburos (CLH). La empresa realizó ayer el simulacro de un escape de gas en el azarbe de La Reina, que discurre desde Dolores, pasa por Daya Nueva, San Fulgencio y Guardamar del Segura. Con este ensayo la administradora de esta infraestructura trata de estar preparada ante un posible vertido incontrolado. El tiempo de reacción en este tipo de actuaciones es fundamental para evitar males mayores. Los operarios deben acordonar la zona afectada y al mismo tiempo, retirar el gas en su estado lÃquido.
Este proceso es similar a los operativos empleados por las compañÃas de hidrocarburos para retirar el fuel, y que en algunas ocasiones los petroleros vierten el mar. El escenario escogido fue una de las principales arterÃas de riego de la comarca, el azarbe de La Reina, donde una veintena de personas se concentraron para ver el despliegue de medios de la operación. Además también hubo presencia de altos mandos de la Comandancia de la Guardia Civil de Alicante, para comprobar sobre el terreno la necesidad de enviar a efectivos ante una emergencia de estas caracterÃsticas.
La PolicÃa Local de San Fulgencio, municipio que colinda con la zona afectada, también recabó datos para elaborar un informe y saber cómo reaccionar ante posibles escapes y su influjo sobre la población. Cabe destacar que las primeras trampillas para evitar el paso del vertido al mar están ubicadas en esta localidad. En cualquier caso, los empleados de CLH desplegaron varias redes de contención del gasoducto Carali, que procede de Cartagena y llega hasta Alicante.
Los equipos del simulacro vestÃan con chalecos salvavidas por si se producÃa alguna caÃda al azarbe, de grandes dimensiones, en comparación con otros de la comarca. La infraestrcutura cruza la Vega Baja desde Pilar de la Horadada, y tras pasar por Orihuela Costa, desvÃa su dirección al interior por Los Montesinos. A partir de ahà la tuberÃa salva una infinidad de pequeñas parcelas de cultivos que están regadas por azarbes, tubos de riego y acequias.
«Lo que tratamos de hacer es retener el producto que pueda escapar ante cualquier rotura», comentó el jefe de zona, Juan Rascón, si bien esta novedosa infraestructura alberga sistemas de seguridad que paralizarÃan el mayor aporte de material inflamable a parcelas agrÃcolas o a caudales de riego. El proceso para controlar el escape se divide en tres fases. Una primera en la que los operarios instalan una barrera de contención y utilizan un camión aspirante, para extraer el material contaminante.
Como segundo dispositivo es necesario una boca de succión, conocida en el argot como skimmer, con el que a través de una bomba el gas se vuelca a una balsa u otro recipiente. Como última fase también es indispensable otro skimmer, pero accionado por un motor de diesel, que mediante la utilización de unos rodillos impulsa el lÃquido sobrante a un recipiente exterior. Las tareas de contención finalizan cuando los equipos extienden una barrera de rodillos absorbentes en la zona afectada por el vertido.
Fuente: La Verdad
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