La idea fue acercar a la gente al conocimiento de la actividad, en una empresa que lleva ocho décadas de trabajo ininterrumpido y mantiene un modelo de trabajo que supone la contención de tres mil almas, los trabajadores y sus familias. Llegar al complejo Minero Aguilar, creado en 1936, no llevó más que algunas horas de viaje desde la capital jujeña, San Salvador de Jujuy. Fue luego de cierto control médico y previa entrega de datos, sobre talla y documentación, que se pudo comprobar que implicaba la entrega de ropa de seguridad para iniciar el recorrido.
Éste se inició luego de una charla sobre el Miguel Ángel Godoy, superintendente de Seguridad, quien explicó que se está aplicando un plan de gestión de administración de seguridad denominado Salud Seguridad Higiene Industrial Medio Ambiente y Calidad (Ssima). Sucede que la requisitoria periodística apuntaba justamente a las cuestiones medioambientales en las que suelen ser cuestionadas las mineras y que se fueron respondiendo durante toda la visita, junto al Gerente Corporativo de Higiene y Seguridad Medio Ambiente, Daniel Valverde.
Poco después y tras recorrer el hospital que está abierto para las cerca de tres mil almas que viven en ese establecimiento minero, por el que pasaron cientos de personas y nacieron muchas de ellas, se dispuso empezar el ascenso a una de las bocaminas. Martín Sesca, Jefe del sector norte, fue otro de los Ingenieros que guió por el interior de la mina a la delegación, mostrando en su oscuro interior los lugares destinados a descanso y las casillas de emergencia de cada sector equipado con camillas, oxígeno y demás, para tratar algún accidente y sacar a la persona herida o descompensada.
De hecho, capacitan a los obreros sobre tratamiento de fracturas y hemorragias, por ejemplo, de Técnicos en Urgencias Médicas (TUM), por lo que deben haber cuando menos dos personas capacitadas por turno y también se realizan sistemas de simulacro. En el ingreso a la Mina, apuntalado por diferentes sistemas según el tipo de roca, se desvanecía la luz y el pesado overol naranja y casco con iluminación cobraban sentido, ya que ayudaban a circular en lo corredores interiores.
Con el pasar del tiempo y pese a las mascarillas de seguridad y la información, se podía experimentar con pesar las consecuencias de la altura, lo sórdido de los oscuros túneles y valorar la dura tarea del minero. Al transitar por los corredores, algunos con agua, se veían las diversas vías en que se divide: había escombreras, chimeneas y túneles de ventilación, realizadas por una ingeniería que lleva años, es progresiva y va cambiando con el tiempo. Las explicaciones del proceso de extracción coincidían en que, actualmente, la tarea para el obrero minero es mucho más fácil respecto a décadas anteriores, ya que se ayuda de la tecnología, que incluso lo reemplaza en algunos puntos clave como en las explosiones, que les permite resguardar su vida. Al pasar, se veía a muchos obreros en plena tarea, algunos junto a la maquinaria.
SUBTERRÁNEA
La característica de la explotación de Aguilar siempre fue subterránea, ya que se sacó muy poco mediante el sistema de superficie. En profundidad, llegan al nivel 36 de exploración y, desde el nivel 1 al 18, están a nivel de superficie de la mina, y luego hacia arriba, mediante túneles a los que se ingresa por vehículos, e incluso existen allí talleres. La extensión de la parte más alta a la más profunda es de 1.200 metros, que se lograron luego de 80 años de existencia.
Explicaron que, una vez que sale el material de las distintas minas subterráneas, que se acumulan a través de una especie de chimeneas donde se depositan y luego se saca, se tritura la roca para que pueda ser de menor tamaño y llegar luego a la planta de trituración. En esta planta, de grandes dimensiones, el material pasa por diversos procesos que incluye el uso de agua. De hecho, hay varios tanques de agua industrial que captan el agua de mina, que luego se almacena y se va usando en la planta concentradora, de modo que se aprovecha la que se obtiene naturalmente de la explotación.
Al salir de los túneles, se puede ver un sector a cielo abierto, de reducido espacio, que se encontraba en plena tarea sacando minerales ubicados cerca de la superficie. Tienen una ley económicamente explotable -explicaron-, por lo que no hace falta que se extraiga en forma subterránea, ya que se puede hacer esto desde la superficie. Por otra parte, al volver a la zona de las instalaciones se encuentra otra parte del proceso.
Es que el proceso de producción de Aguilar no termina en la extracción sino en la trituración y extracción del mineral en la planta de trituración que, tras pasar por rodillos y procesos distintos, se produce el concentrado. También se ve la usina y es que tienen su propia energía y otra infraestructura de mantenimiento, como talleres, depósito de agua, laboratorios y hasta el dique de cola, ubicado en una zona alejada al campamento, donde se estableció también una planta de efluentes.
LA PRODUCCIÓN Y MANO DE OBRA
La línea de trabajo continúa en Palpalá, donde se procesa el concentrado de plomo de aproximadamente un 75% y plata, mientras el de zinc de 49%, y se transforma luego en lingotes. El plomo se abastece a Palpalá y el resto se va a Rosario, para exportación mediante el puerto. “Aguilar tiene la virtud de procesarlo en el país”, explican, y al producir metal es una forma de generar trabajo también en Rosario, donde hay 400 empleados y 130 en Palpalá, además de alrededor de 130 contratistas.
En la empresa trabajan 780 empleados y llegan a 1.000 con otros tercerizados, que viven con sus familias sumando una población de cerca de 4 mil personas, ya que además hay un municipio. No obstante, la empresa es la que provee el agua potable, la energía, servicio de recolección de residuos, hospital y es que funciona, además, una escuela primaria y otra secundaria, correo, registro civil, policía, iglesia católica y evangelista, a quienes también apoyan.
El nuevo sistema de trabajo, implementado como una prueba piloto, es de 14 días de trabajo por 7 de descanso. Se aplica a las secciones de mina y mantenimiento de mina, para alrededor de 500 empleados, mientras las personas que trabajan en superficie, como los talleres, la planta o la usina siguen con el régimen antiguo. La gente que cuenta con vivienda es la mayoría del personal aunque, en la medida en que no hay viviendas suficientes, se encuentran en pabellones, y en la medida que se jubilan, se les designa una vivienda y entonces pueden traer también a su familia.
También se incorporó, desde hace cuatro años, a mujeres en la producción a cielo abierto, pero no trabajan en el área subterránea, aunque actualmente realizan tareas en superficie por estar embarazadas. Aguilar cuenta con servicios tercerizados de limpieza, lavandería, comedores, transporte de personal a Tres Cruces, recolección de residuos, que son de la zona, y de la provincia se genera trabajo en talleres de Jujuy.
Además, requiere el mantenimiento para equipo minero como Atlas Copco o Sandvik, y concesionarios en el mercado que usan las instalaciones propias, mientras los insumos, al ser específicos como explosivos, vienen de otras provincias o del exterior, y el combustible de Salta o Rosario, los aceros y herramientas de perforación son importados.
La energía que se usa es relativamente nueva, a gas, ya que se dejó de usar la antigua parafínica en el 2002, ya que con los años se fue cambiando la explotación a una más mecanizada, con equipos de perforación que facilitan la tarea, al igual que en otras áreas en el interior de la mina. Eso significó la especialización de los mineros en el manejo de tecnología, que hizo que muchos se formaran e incluso fueran requeridos en minas del sur, a donde algunos optar por irse en algunas ocasiones.
Fuente: Panorama Minero
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