"Pensamos que en el mes de septiembre ya se estaría produciendo (en una planta piloto instalada en el Salar de Uyuni) carbonato de litio, después de haber pasado un proceso (evaporítico) acelerado en las piscinas de lixiviación”, afirmó. La concreción de este paso primario en la industrialización de litio llevó a la estatal Corporación Minera de Bolivia a traspasar un fondo de 5 millones de dólares a la Empresa Boliviana de Recursos Evaporíticos para la conclusión de la planta piloto. "Ese presupuesto que se ha transferido a la nueva empresa alcanza aproximadamente a 5 millones de dólares. Entonces, la Empresa Evaporítica Boliviana va a iniciar esta acción con mucha mayor celeridad", reafirmó Pimentel.
"Los recursos que se están invirtiendo son aproximadamente 5 millones de dólares para acabar la planta piloto e iniciar otros estudios con el Salar de Coipasa", detalló el Ministro. Pimentel anunció, además, la construcción de una planta de carbonato de litio que, según el Ministro "va a requerir aproximadamente unos 350 millones de dólares". En declaraciones a la radio y televisión estatales, Pimental reveló que Bolivia ha recibido ofertas concretas de París para instalar la planta de carbonato de litio en Uyuni. También adelantó que una misión del gobierno de Francia llegará al país para oficializar el interés de París, para montar en Bolivia una fábrica de baterías de litio para coches movidos a electricidad.
Francia "tiene el interés de crear y fabricar las baterías de litio y ensamblar aquí los autos de litio", dijo Pimentel. El Ministro de Minería admitió que el gobierno de La Paz mantuvo contacto "con empresas coreanas, brasileñas y chinas". Además de Uyuni, una inmensa pastilla salina de 10.000 kilómetros cuadrados de extensión enclavada en los Andes bolivianos y que contiene la mayor reserva mundial del mineral, se encuentra el yacimiento del salar de Coipasa, situado en la frontera de Bolivia y Chile. Combustible nuclear no peligroso, el litio se ha convertido en la fuente de energía más codiciada del planeta en el siglo XXI, cuyas primeros lustros mantendrán, sin embargo, una dependencia declinante de los combustibles fósiles (petróleo).
El litio, energía limpia, acredita ya sus cartas de presentación en la industria mundial automotriz que, ante la declinación de los reservorios planetarios de petróleo, recurso natural no renovable y propulsor de inconmensurables fortunas en el siglo XX, perfila un cambio de elemento fundamental de propulsión. El litio, utilizado ya para cohetes y satélites, es la energía que hace funcionar hoy en día artículos que forman parte de la cotidianeidad de los seres humanos: las baterías de los teléfonos celulares, de relojes digitales, los marcapasos, las computadoras portátiles. La industria de automóviles proyecta que la próxima generación de rodados se desplace ya no a gasolina, gas o diesel, sino a litio.
Los autos "híbridos" del futuro se moverán con baterías de litio recargables. Una recarga, como teléfono celular, en la noche, conectada a un enchufe corriente, le permitirá a un coche "caminar" todo el día siguiente sin sobresaltos. El litio se emplea, por excelencia, en aleaciones metálicas livianas y altamente resistentes. En otras palabras, es la alternativa de las transnacionales para reducir a extremos insospechados su dependencia del carísimo y cada vez más escaso petróleo en el globo. La industria automotriz mueve millones de millones de dólares y su producción se ha masificado en todo el planeta desde los años 60 del siglo precedente.
El más grande acopio de este mineral no pesado ni contaminante se emplaza en el salar de Uyuni, una pastilla de sal de 10.000 kilómetros cuadrados. Se ha mantenido enclavada a más de 3.800 metros de altura sobre el nivel del mar, en la jurisdicción del minero departamento de Potosí.
Fuente: Los Tiempos
299 lecturas | Ver más notas de la sección Minería