Unos tres mil efectivos participan en el denominado Plan Caura, que en 55 días de aplicado desalojó a más de 10 mil personas de regiones afectadas por las secuelas de la extracción del oro en el escaso follaje, las aguas contaminadas y la degradación de la tierra. Prensa Latina pudo constatar esos daños durante un recorrido por la zona y la visita a uno de los campamentos antiguamente ocupados por los mineros, muchos de ellos sometidos a un régimen de trabajo esclavista.
En conversación con la prensa, el Ministro de Defensa Carlos Mata subrayó que el plan se estructura de forma permanente, porque antes los militares intervenían en sitios donde operaban los ilegales, y tras su partida, los mineros volvían a ocupar el lugar. Como parte de esta ofensiva, los efectivos del Ejército detuvieron a 16 personas, a quienes se les comprobó responsabilidades en el montaje de los campamentos, pues la estrategia del gobierno es castigar solamente a los jefes de operaciones.
Por ello, los militares llegan en son de paz a la zona y se sientan a conversar con las comunidades, muchas de ellas pertenecientes a pueblos indígenas, para crear conciencia sobre la necesidad de evitar la explotación de las riquezas locales. En sus 55 días de acción, el Plan Caura permitió la deportación de 177 extranjeros, así como el decomiso de 23 lanchas y balsas, 24 armas de fuego y casi 900 motores de alta cilindrada y motobombas, 214 plantas eléctricas y 100 kilómetros de manguera de diferente diámetro. Además, puso fin a delitos asociados como la prostitución, la pornografía infantil, el tráfico de personas y de armas, a la par que estableció la soberanía venezolana en territorios de riquezas incalculables expoliados por trasnacionales de forma clandestina.
Fuente: Prensa Latina
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