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Una minera deja la provincia y el país por las trabas a la actividad

13/11/2009 | ARGENTINA | Minería | 510 lecturas | 205 Votos



Denison Mines, una de las firmas más grandes del mundo, abandona el área Malargüe.




Las trabas para comenzar a explotar los yacimientos de uranio en el área en el Sur de la provincia y varias cuencas más de Neuquén y Chubut, más la abrupta caída en el precio del mineral, provocaron que Denison Mines, la segunda minera de uranio en EE.UU., pusiera a la venta sus activos y abandone el país.


Las dilaciones impuestas por el Gobierno Nacional para comenzar a operar terminó crispando los ánimos de los ejecutivos de la compañía y fue decisiva para tomar la drástica definición, que tiene su impacto en Mendoza, ya que la compañía poseía varias áreas en San Rafael y Malargüe, en conjunto con Desarrollo de Prospectos Mineros Sociedad Anónima (Deprominsa).


La diáspora pondría otra piedra en el camino a la reactivación que intenta la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), debido a los fallos judiciales adversos que cosechó la posible reapertura de Sierra Pintada. Pese a los intentos, Ciudadano no pudo obtener una explicación oficial aunque, desde la empresa, un breve comunicado confirmó la decisión que fue tomada en julio pero concretada en septiembre pasado.


“La falta de incentivos para desarrollar la minería uranífera en el país influyó. Si a esto le agregamos la falta de voluntad política y el avance de la oposición ambientalista a estos proyectos, las cosas se complican aún más”, fue el único comentario que fue informado desde Denison, que es controlada por el Grupo Lundin, un holding canadiense que tiene participación en varias junior mineras que operan en la Argentina.


LA HISTORIA DE UN PROYECTO TRUNCO


Denison Mines comenzó sus gestiones para poner en marcha los proyectos el 26 de diciembre de 2007 ante el Ministerio de Planificación. El plan original consistía en explorar y poner en producción Cerro Solo (Chubut), el mayor reservorio uranífero de la Argentina. La Secretaría de Evaluación y Desarrollo de Iniciativas Privadas de la cartera que dirige Julio De Vido le dio el alta ese mismo día, le asignó el expediente 299.167 y puso en autos a la Secretaría de Minería, a cargo de Jorge Mayoral.


Casi en simultáneo, la empresa adquirió una serie de cateos mineros en Neuquén y en nuestra provincia, para armar un portafolio de activos uraníferos locales. El objetivo de la empresa era asegurar la provisión mundial de uranio y por ello inició el barrido con sísmica aérea de buena parte de sus áreas neuquinas, mientras esperaba la resolución del expediente abierto en Planificación. Así pasó el año 2008.


Según consta en el archivo digital del Ministerio, desde febrero del año pasado hasta enero de 2009, el proyecto fue y vino varias veces de la Dirección de Inversiones y Normativa Minera a la Dirección de Minería, ambas dependientes de la Secretaría que encabeza Mayoral. De hecho, desde la empresa confirmaron que la CNEA le había dado el visto bueno al proyecto, pero luego quedó varado. Cansados de esperar por la respuesta y sin poder justificar la dilación de los plazos ante la casa matriz en Canadá, armó las valijas y, por estos días, está cerrando la venta de sus cateos mineros.


Pero también la decisión de Denison se enmarca en una pronunciada caída de los precios del uranio, que se derrumbó desde los US$ 120 en el albor de 2008 hasta los US$ 47,50 al cierre de ayer.


OTRO PROYECTO AGUARDA LA APROBACIÓN DEFINITIVA


A la par de la mala noticia que significa la partida de un jugador de la dimensión de Denison Mines, Calypso Uranium continúa adelante con comienzo de la prospección del área conocida como el Huemul, ubicado en Malargüe. Sin embargo, y pese a haber obtenido en agosto la Declaración de Impacto Ambiental para la etapa de exploración, emitida por las direcciones de Minería y de Protección Ambiental para explorar unas 20.000 hectáreas, debe esperar el visto bueno de la Legislatura, como lo establece la polémica ley 7.722.


Desde la compañía aguardan ansiosos la aprobación, ya que Calypso Uranium y su subsidiaria local Energía Mineral iniciaron los trámites en octubre de 2006. En ese lapso, el proyecto recibió el aval del Departamento General de Irrigación, la UNCuyo y del municipio sureño. “Somos la compañía que debutará con el marco legal aprobado en 2007, por lo que no tenemos datos fehacientes del comienzo de la exploración del área”, afirmó el Gerente de Exploración de Energía Mineral, Guillermo Pensado.


Respecto de las expectativas de extracción, el ejecutivo sostuvo no tener datos concretos de la cantidad de uranio, pero opinó que “la cuenca neuquina, en donde está ubicado el proyecto, tiene un alto potencial de producción de uranio, por lo que creemos que puede haber una gran cantidad de mineral”. Pensado rescató el rol que juega la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en la concreción de este proyecto.


“Nos alegra que el Estado tenga la intención de reactivar la búsqueda de uranio, porque anticipa la intención de cumplir con la Ley 24.804, que prevé que la Nación es el primer comprador del mineral que se extraiga de su suelo”, agregó el empresario. La noticia no es menor, teniendo en cuenta que este mineral podría ayudar a superar la crisis energética que atraviesa el país, ya que alimentará a las centrales nucleares y permitirá reducir la dependencia de los combustibles fósiles (gas y petróleo), junto con la emisión de monóxido de carbono.


Otro punto a favor del proyecto es la recepción de la comunidad. “Los malargüinos, por experiencias anteriores, saben sobre minería y no creen en mitos”, finalizó Pensado, quien aseveró que, en breve, puede comenzar a operar.

Fuente: Ciudadano Diario

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