
Cuando el camión cisterna cargado con diez mil galones de gas propano llegó a la altura del puente El Palenque, en la vía a Girón, Santander, al parecer le hizo una mala jugada mecánica al conductor y se apagó. El experto chofer maniobró la máquina, con tan mala suerte que perdió el control, se volteó y de inmediato empezó a expulsar la peligrosa carga.
Eran las 6:30 a.m. del domingo 1 de octubre de 2006. Casi 500 personas residentes en la invasión Quebrada La Iglesia y sus zonas aledañas, debieron ser evacuadas ante el inminente peligro.
Ese hecho fortuito alertó a la ciudadanía y a las autoridades sobre la movilización de sustancias peligrosas dentro de la ciudad y el área metropolitana.
De inmediato los Comités de Emergencias y Desastres de la Alcaldía de Bucaramanga y la Gobernación de Santander, exigieron redoblar las medidas de seguridad para estos casos particulares, ante la proliferación de accidentes ocurridos durante los últimos años.
Aunque las empresas que manejan esos productos incrementaron las medidas de prevención, algunos conductores y dueños de vehículos no están respetando las normas viales estipuladas para este tipo de elementos.
Por considerarlo de interés para nuestros lectores, la Página Bucaramanga presenta hoy una completa radiografía sobre cómo se transportan estas sustancias por la ciudad, sus riesgos y las medidas que deben tenerse en cuenta.
¿Qué hacer en caso de…?
En caso de un incidente, deberá avisarse a la autoridad competente que ese vehículo transporta mercancías peligrosas, para que los servicios de emergencias estén enterados de un posible peligro adicional.
Muchas mercancías tienen características no compatibles con técnicas estándar de rescate y combates de incendios.
Ojo: El conductor / piloto al mando es el responsable de la seguridad del vehículo / aeronave y su contenido. De hecho, el acarreo de mercancías peligrosas sólo puede realizarse con su bien informada anuencia.
Una empresa que viole las normas, puede recibir multas que oscilan entre los 100 y 500 salarios mínimos legales vigentes. Incluso puede ser sellada.
Habla un experto
José Mendieta, uno de los técnicos consultados por este medio, dijo que cuando un vehículo va cargado con hidrocarburos gaseosos, cualquier objeto caliente que encuentre en su camino, incluidos los cables que van conectados, pueden servir de detonantes para una deflagración.
Dijo que muchas de esas sustancias son componentes del petróleo líquido para uso industrial y comercial. Son gases altamente inflamables y asfixiantes, que puede reaccionar explosivamente con agentes oxidantes fuertes y hasta pueden conducir a la muerte.
También pueden encenderse por causa de una colilla de cigarrillo que esté en el sitio, un vidrio que refleja el sol y hasta por el propio aire caliente en una región calurosa.
Hablan transportadores
Los representantes de las empresas de servicio público de transporte de Bucaramanga, afirmaron que no hay autoridad alguna que aplique controles dentro de los vehículos, para verificar el transporte de sustancias peligrosas.
Dijeron que el constante movimiento de pasajeros dificulta la labor de control.
Agregaron que no hay forma de revisar los paquetes que transportan lo usuarios: “... Es responsabilidad del que lleva los químicos hacerse cargo de su paquete”, añadieron.
Los pasajeros están protegidos con un seguro contractual, el cual responde por accidentes ocurridos dentro del vehículo.
Señalaron que a los conductores se les pide no subir personas sospechosas a los vehículos, vendedores ambulantes y que mantengan la puerta trasera cerrada, como únicas medidas de seguridad.
Lo que dice la ley
El Ministerio de Transporte ordena que cualquier empresa que vaya a movilizar hidrocarburos, combustibles, químicos u otro tipo de sustancias peligrosas, tenga que garantizar las mínimas medidas de seguridad vial. No importa si el transporte es por aire, mar o tierra.
La orden ministerial aclara que se deben tener en cuenta el embalaje, el rotulado y el almacenaje. Por ejemplo, los transportadores tienen la obligación de empaquetar los materiales o las cargas en contenedores aprobados.
Antecedentes
12 de julio de 1965: En inmediaciones del antiguo aeropuerto Gómez Niño, hoy barrio San Gerardo, un camión cargado con 50 cilindros de gas propano estalló. Fallecieron 3 personas, otras 12 resultaron gravemente heridas.
3 de enero de 1997: El derrame de un peligroso químico en el barrio La Independencia, dejó con quemaduras de consideración a 15 personas. Ese día explotó uno de los tanques que se almacenaban en una fábrica del sector.
14 de abril de 1998: Un ‘río de fuego’ consumió 47 humildes viviendas en inmediaciones de la zona industrial de Chimitá. De manera imprudente, varios vecinos del sector manipularon cilindros de gas en sus ranchos, provocando la tragedia.
1 de octubre del 2006: Un camión cisterna cargado con diez mil galones de gas propano se volteó expulsando el combustible. El accidente ocurrió en inmediaciones del intercambiador Palenque.
Sin controles
En el momento no existe ningún control para evitar que ocurran accidentes al transportar sustancias químicas en los buses o en otros vehículos de transporte público.
A pesar de que existen sanciones, las cuales están contempladas en el Código de Tránsito, lo cierto es que los gerentes de las empresas de transporte reconocen que no pueden controlar qué ‘equipaje’ llevan los usuarios mientras utilizan este servicio.
El Código de Tránsito prohíbe el transporte de sustancias peligrosas dentro de los vehículos de servicio público.
En el artículo 131, que describe las multas a que haya lugar en las diferentes violaciones al código, se aclara que el conductor puede ser sancionado con 30 salarios mínimos legales diarios vigentes; es decir, $358.000.
Además, a un conductor pueden suspenderle la licencia de conducción por un año, si se comprueba negligencia.
A esto se le suma que el vehículo debe ser inmovilizado por un año, cada vez que comete la falta.
Por EUCLIDES ARDILA RUEDA
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