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Los pobladores de la Meseta Central ya se sienten afectados por la minería

19/02/2010 | ARGENTINA | Minería | 963 lecturas | 436 Votos



Reclamaron presencia del estado por alteración del medio ambiente y de sus formas productivas y de vida.




La reunión de unos 50 propietarios de campos de la Meseta Central que se dio el fin de semana en el establecimiento “El Salitralâ€, a escasos 7 Km. del proyecto minero “Navidadâ€, permitió además de una catarsis colectiva -en gente poco acostumbrada al diálogo y más a la contundencia del trabajo duro-, comenzar a deshilar algunas coordenadas informativas que El Diario irá tratando de desenmarañar en sucesivos informes.


El primer dato clave es que el panorama auspicioso que prometía la minería hasta hace una semana, con la aceptación e ilusión de los pobladores de esa zona, no es tal.


Muy por el contrario, sin que aún esté en plena explotación la mina y apenas iniciados los cateos y menos de mil perforaciones, los pobladores de la zona coinciden en un absoluto repudio a los trabajos que se están haciendo. Poca información, actitudes invasivas de parte de los mineros, nulo proyecto integrador para con una comunidad pastoril ancestral y mucha desidia rodean lo que se está dando en la zona de Gan Gan y Gastre. La ausencia de los funcionarios del Estado que deberían mediar en una “transformación productivaâ€, tal como fue presentada la minería como alternativa en esa zona, brillan por su ausencia. Y si algo tienen claro los pobladores de la Meseta Central es que no serán “zona de sacrificio†de nadie.


PRIMER DATO CLAVE


El casi medio centenar de productores que entrevistó este medio durante dos días, coincidieron en que “quieren seguir  manteniendo sus formas de vidaâ€, la que han venido sosteniendo a lo largo de tantos años, con su economía ganadera minifundista, sus corraleras de piedra, sus horizontes amplios, su viento persistente y su libertad. Para ello, eligieron quedarse en la alejada Meseta de Chubut, lejos de las grandes urbes, a pesar de ser propietarios de campos altísimamente cotizados (sobre todo ahora con el guiño oficial a la minería).


Si así razona esta gente no es porque no tiene otra opción, sino porque eso son ellos… la Meseta es su esencia de vida. Más menos, ésta es la traducción que se puede hacer de la primera idea clave. “La gente quiere ser quienes son†y si algún funcionario o empresario razona otra cosa, se recomienda llegarse hasta la zona y hablar con cada uno de los pobladores. De otro modo, todo indica que tanto empresa como Estado estarían errando la primera evaluación importante, sobre el “que†y el “para quéâ€.


Y ante esto, con picaresca propia del gaucho sureño en un recorrido corto de sendero seco, no faltó el que dio riendas sueltas a aquel mentado cuento del inapelable rey del sentido común campero que es Luis Landrisina, cuando relataba que un extranjero le cuestionaba a un santiagüeño su parsimonia fiestera, tentándolo con supuestos sobre todo lo que podría producir con el trabajo industrializado e intensivo de su tierra llenándose de oro y riquezas, para finalmente ser un hombre poderoso y sentarse para siempre a reposar y disfrutar de la vida. A lo que el santiagüeño respondió ¿Y qué cree que estoy haciendo? Simple, tan simple como esto es la situación de los productores nuestros y no es cuento…


SEGUNDO DATO CLAVE


Los pobladores y productores entrevistados de Gan Gan, Gastre, Laguna Fría y Chacay Oeste, de Blancuntre y Cacatapul, además de otros parajes cercanos, gente simple, de manos curtidas y miradas profundas, se prestaron a un diálogo franco con quienes accedieron a visitarlos. Deseosos de hablar de su realidad con alguien, esperanzados en los sistemas, pero alertados de las primeras “patinadas†de Pan American Silver. La mayoría de ellos remarcó la “falta de información†que hay sobre el proyecto, sus etapas, sus alcances, expectativas, etc.


Considerados casi “como parte del paisajeâ€, un grupo importante asume esto como una “falta de respetoâ€, explicando que aún entre vecinos se dialoga si alguno encara proyectos en su tierra, sobre todo que pueda afectar la zona o simplemente por una cuestión de buena costumbre o vecindad. No sólo el modo de obrar de la empresa es “sospechado†por los lugareños que por supuesto desconfían de los forasteros y de los espejitos de colores, sino que hay argumentos para que así sea, como el ingreso sin permiso a campos privados, la apertura de tranqueras sin el menor anuncio, o incluso cateos o extracción de muestras en zonas no habilitadas a tal fin.


La desinformación, la avanzada silenciosa por la tierra y la deslegitimación de las operaciones por la compleja historia que arrastran la minera y la ausencia de funcionarios representantes de un Estado garante, son la segunda componente que afectan de lleno el ánimo de la gente en la Meseta chubutana.


TERCER DATO CLAVE


Si hasta aquí todo genera incertidumbre y duda, ni hablar de la animosidad que provoca la preocupante carencia de agua, donde los vecinos aclararon varias veces que “no se trata del resultado de la sequíaâ€, sino de una disminución gravísima que están sufriendo las aguadas naturales cercanas a la cuenca del Arroyo Sacanana. “Directamente se han secadoâ€, explicaban, señalando que la mayoría debió recurrir a la asistencia de los vecinos de la zona más alta donde todavía hay para darle a los animales.


La opinión generalizada de los hombres de campo es que la falta de agua se debe a los miles de litros que utilizó la minera en las perforaciones ya realizadas, además de coincidir con un año de napas bajas. La situación es tan compleja que no sólo no hay agua para el ganado, sino que las poblaciones durante la noche y gran parte del día tampoco tienen para el consumo humano. Y con esto se completó una pata más de un escenario absolutamente adverso para hablar minería.


Si algo tienen muy presentes la gente de la zona es el permanente discurso sobre el cuidado del ambiente natural y de la “convivencia†pacífica de dos posibles producciones. Por el contrario, muchos vecinos dejaron trascender su convencimiento de que directamente se los trata de “expulsar†de la zona antes de comenzar la explotación grande. “Ni agua tenemos ya y todavía están explorando. Imagínese lo que nos espera y a nuestra tierraâ€, razonó un sentido poblador antes de clavar uno de los corderos al asador. Y como la noche fue larga, los testimonios se fueron sucediendo, completando una pieza importante de la película que aún no teníamos, la verdadera opinión de la gente.


“TUVE QUE LLEVAR MIS ANIMALES A OTRO CAMPOâ€


Eduardo Jaramillo es de la zona de Blancuntre y manifestó en la reunión que integrantes de la empresa entraron a su campo sin permiso, “yo había salido y mi peón, confiado, como somos todos los hombres de campo, le pasó el caballo y anduvieron mirando la tierra…se llevaron muestras, creo que algunas piedras, tierra… el peón no me supo decir qué cosas eran las que se llevaron pero piedras sabemos que cargaron en la camioneta y no vinieron másâ€.


Jaramillo comentó con mucha tristeza que su campo, que tiene 2.250 hectáreas, ya no tiene agua. “Se me secaron todas las aguadas, y a pesar de limpiar todo con una máquina casi no puedo sacar ni para tomarâ€. El minifundista, que tiene unas 250 ovejas y algunos caballos, tuvo que pedir permiso a sus vecinos que están en lo alto de la meseta para llevarlos arriba. “No quiero que se me mueran mis animales, estoy muy triste sin ellos y no sé hasta cuándo el vecino tendrá para darles de beber, ni qué voy a hacer entoncesâ€.


Para Jaramillo, el problema es la empresa minera “porque siempre hubo sequía en esta zona pero nunca nos faltó el agua. Desde hace siete años, cuando comenzó a trabajar la empresa, empezó la merma del agua, cada año era peor, hasta que ahora ya no se puede tener los animales en el campo, ni siquiera hay agua para nosotrosâ€, manifestó preocupado. 


“LA MINA CUMPLIÓ, PERO…â€


Otro de los que participó de la reunión fue el portero de la Escuela 63 de Chacay Oeste, Carlos Villa y que si bien reconoció que hay falta de agua en la zona y que se ha secado una de las vertientes, dijo que “la empresa ha cumplido muy bien con lo que la escuela le pidió en su momento, ya que nos dieron 15 mil pesos (sic) para comprar algunas cosas que necesitábamosâ€. Destacó el valor de la reunión “porque, como pobladores, necesitamos interiorizarnos de lo que pasará con estas tierrasâ€, haciendo hincapié en que “poco y nada se sabeâ€.



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