
El "apagón" definitivo fue establecido para el 2022, e implica una vuelta al plan aprobado en 2005 por el precedente gobierno de centroizquierda. "Somos la primera gran nación industrial que da el viraje hacia las energÃas renovables", dijo en una conferencia de prensa la canciller Angela Merkel, que agregó que Alemania asumÃa un papel de "precursor" en el mundo en esta materia.
Según el programa aprobado ayer, que deberá ser sometido a votación parlamentaria, las ocho centrales más antiguas del paÃs, que fueron apagadas hace un mes para ser controladas, dejarán de funcionar de manera definitiva.
Otras seis centrales funcionarán hasta 2021, mientras que las tres restantes, las más modernas, serán apagadas un año más tarde, en 2022. Además, el gobierno se reserva la posibilidad de dejar una central "dormida", es decir, apagada pero lista para ser reactivada, en caso de emergencia. "La decisión es definitiva", dijo Röttgen, tras anunciar el nuevo programa, que consideró "consistente y consecuente". El plan prevé que en 2018 se verifique si el apagón del mayor número de centrales es factible o si hace falta un año más. El anuncio vino después de un fin de semana agitado en BerlÃn.
El domingo por la tarde, el consejo de ministros se reunió en la cancillerÃa para discutir uno de los temas más controvertidos del actual gobierno "negro-amarillo", compuesto por la Unión Demócrata Cristiana de Merkel (CDU), la Unión Social Cristiana bávara (CSU) y el Partido Liberal Demócrata (FDP). En los últimos meses, tras la catástrofe en la central de Fukushima I, en Japón, la cuestión nuclear empujó a la calle a decenas de miles de personas de distintos partidos polÃticos para exigir el fin del uso de la energÃa atómica. Como era de esperar, la decisión causó una fuerte polémica en Alemania. Los partidos que forman parte de la coalición habÃan defendido durante la campaña electoral la prórroga de la energÃa nuclear como "tecnologÃa puente" hasta que se desarrollaran las energÃas renovables lo suficiente como para cubrir la entera red del paÃs.
Ahora, Alemania tendrá que encontrar antes de 2022 la forma de producir el 22% de sus necesidades en electricidad, actualmente aseguradas por las centrales atómicas. Tras ser elegida, la coalición de Merkel utilizó su mayorÃa parlamentaria para imponer una prórroga al "apagón", que ya en 2005 habÃa sido establecido para 2021 por el gobierno "rojiverde" (socialdemócratas y verdes) de Gerhard Schröder, hasta por lo menos 2036. Tras la catástrofe de Fukushima I, la canciller, presionada por la opinión pública, pidió una moratoria, que se cerró con la histórica decisión de ayer. Debido a las marchas y contramarchas en este asunto, los medios y los analistas alemanes hablan desde hace semanas del "apagón del apagón del apagón" y, en general, interpretan la situación como un intento de contrarrestar su pérdida de credibilidad del gobierno en este frente, evitar nuevos desastres electorales y frenar el apabullante ascenso del partido Los Verdes.
Para intentar lograr el mayor consenso parlamentario posible, la decisión fue comunicada inmediatamente a los lÃderes de la oposición socialdemócrata y verde, que fueron citados a la cancillerÃa, una iniciativa poco común de Merkel. Sigmar Gabriel, jefe del Partido Social Demócrata (SPD), dijo que podrÃa apoyar el programa, pero manifestó sus dudas acerca de su factibilidad. Los cristianodemócratas de la CDU y los liberales del FDP, que en el pasado habÃan ridiculizado el plan de la centroizquierda para abandonar la energÃa nuclear, llegaron ahora a conclusiones parecidas. Según señaló el lÃder del SPD, "éste es un gran dÃa para todos los opositores de la energÃa nuclear en Alemania". Entre los mayores crÃticos de la forma como Merkel manejó la situación están Los Verdes, actualmente la segunda fuerza polÃtica del paÃs, y cuyos lÃderes, si bien abrieron la puerta a apoyar el plan en la votación parlamentaria, expresaron su escepticismo.
Cem Özdemir, uno de los lÃderes del partido, dijo que "los verdes están listos para un compromiso, pero el plan obtendrá la firma verde sólo cuando esté asegurado su contenido". Entre los puntos más criticados del nuevo plan de gobierno, está la "central de reserva". Según Jürgen Trittin, otro de los tres lÃderes de Los Verdes, esta central servirÃa al gobierno para dejar abierta "una puerta trasera" para volver a cambiar planes en el futuro. La ley deja, además, a los mayores proveedores de energÃa atómica en pie de guerra. RWE ya anunció a través de un vocero que evaluará todos los pasos legales posibles, mientras E.ON reaccionó con escepticismo. "No tomamos parte en las negociaciones y sólo sabemos lo que sale en los medios", dijo la empresa en un comunicado. Ambas registraron ayer una drástica caÃda en sus tÃtulos en la bolsa alemana.
Fuente: EFE
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