
La petrolera BP reportó otra fuga con líquido aceitoso en un ducto en uno de sus yacimientos de Alaska, lo que frustró los intentos del gigante británico por reconstruir su reputación tras el enorme derrame de crudo en el Golfo de México el año pasado.
BP dijo el lunes que uno de los ductos de su campo Lisburne, de 30.000 barriles por día y que actualmente está cerrado por mantenimiento, se rompió durante una prueba y derramó una mezcla de metanol y líquido aceitoso en la tundra de Alaska.
El gigante británico cuenta con un largo historial de derrames de petróleo en sus ductos en Alaska, accidentes que han afectado su imagen pública en Estados Unidos, donde posee el 40% de sus activos. El Departamento de Conservación del Medio Ambiente de Alaska informó que el vertido se produjo el sábado y que asciende a entre 2.100 y 4.200 galones. Un portavoz de BP dijo que la limpieza del vertido está en camino y que la compañía determinaría la causa del accidente “a su debido momento”.
Lisburne, que es controlado como parte del gigante yacimiento Prudhoe Bay, no ha bombeado crudo desde el 18 de junio, según registros de la Comisión de Conservación de Petróleo y Gas de Alaska, lo que sugiere que los trabajos de mantenimiento requieren del cierre prolongado del campo. El portavoz agregó que el depósito atraviesa por un “mantenimiento anual”. El año pasado, la explosión del pozo Macondo de BP desató el peor derrame de petróleo costa afuera en la historia de Estados Unidos, vertiendo casi 5 millones de barriles de crudo en el Golfo de México y poniendo en riesgo el futuro de BP en el país norteamericano. Problemas previos que incluyen fugas en oleoductos desgastados en Alaska y una fatal explosión en una refinería de Texas City en el 2005, le han significado a la compañía ganarse una mala reputación en cuanto a seguridad, algo que según analistas requiere abordar para continuar su crecimiento en Norteamérica.
Fuente: El Comercio
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