Yilong tiene diez años y es parte de una cruel estadística. Nacido en el corazón de la industria china del carbón, el niño tiene una discapacidad mental y no puede hablar. Es uno de los numerosos menores de la provincia de Shanxi, donde el carbón ha dado riquezas a unos pocos, empleo a muchos y una contaminación ambiental que, según los expertos, dio lugar a que muchos bebés nacieran con defectos congénitos.
"Parecían normales cuando nacieron. Pero al año de vida todavía eran incapaces de hablar o caminar", dijo el granjero Hu Yongliang, de 38 años, cuyos dos hijos mayores son discapacitados mentales. "Ellos aprendieron a hablar a la edad de seis o siete años. Son muy débiles. Nadie sabe cuál es el problema", agregó. La hija de trece años de Hu, Yimei, sólo puede decir una palabra, mientras que su hermano Yilong no puede hablar en absoluto.
Ambos pasan todo el día jugando en su pequeño jardín, donde su madre Wang Caiying atiende sus necesidades y trata de protegerlos de los prejuicios de sus vecinos. “Nunca dejo que mis niños salgan, no quiero que la gente se ría de ellos. Ellas están en casa todo el día”, dijo Wang, quien aparenta tener más de 36 años. "Estoy especialmente preocupada por mi hijo. No sabe cuidar de sí mismo. Tengo que hacer todo por él", agregó.
El número de defectos congénitos en niños chinos se disparó casi un 40 por ciento del 2001 al 2006, según un informe del 2007 divulgado por la Comisión Nacional de Población y Planeamiento Familiar de China. El índice de bebés con defectos congénitos aumentó de 104,9 por cada 10.000 nacimientos en el 2001 a 145,5 en el 2006, afectando a casi una de cada 10 familias, según el informe.
Los infantes con defectos congénitos representaron del 4 al 6 por ciento del total de nacimientos cada año, o 800.000 a 1,2 millones de bebés, un nivel más alto que el cálculo de la Organización Mundial de la Salud, de 3 a 5 por ciento a nivel global.
"El hecho que el índice de defectos congénitos en la provincia de Shanxi es más elevado está relacionado a la contaminación ambiental causada por el alto nivel de producción de energía y quema de carbón", dijo Pan Xiaochuan, Profesor del Departamento de Salud Ocupacional y Ambiental.
Pan ha estado realizando estudios en los efectos sobre la salud de la contaminación en Shanxi durante varios años. Deformaciones en el tubo neural fueron las formas más comunes de defectos hallados en bebés en Shanxi, dijo Pan, aunque también eran comunes las afecciones cardíacas congénitas, dedos adicionales en pies y manos, y labios leporinos.
ACIDO FOLICO
China, hogar de algunas de las ciudades más contaminadas del mundo, ha prometido reducir sus emisiones, limpiar su medio ambiente y recoger la basura producida por décadas de precipitado desarrollo. Pero la laxa aplicación de la ley a nivel local y la insaciable demanda de energía para alimentar su pujante economía socavan las metas políticas en materia de medio ambiente.
El Ministro de Salud de China dijo hace un par de semanas que daría suplementos de ácido fólico a 12 millones de mujeres en el campo para tratar de reducir el índice de deformaciones, especialmente los defectos neurológicos que son más comunes y fácilmente evitables. Las deformaciones a menudo ocurren en el seno de las familias más pobres, quienes apenas pueden costear los gastos médicos y ni hablar de cuidar de sus hijos una vez que estos llegan a la adultez.
Los míseros 10.000 yuanes (1.600 dólares) al año que Hu gana transportando mercadería deja casi nada para pagar los gastos médicos de sus dos hijos. Las esperanzas de la familia ahora están depositadas en su hijo menor, Yiwu de seis meses, cuyos análisis de sangre muestran que se salvó de las afecciones de sus hermanos. Sus padres quieren que Yiwu sea un doctor cuando crezca.
Al igual que muchos otros pueblos del sudoeste de Shanxi, Gaojiagou está rodeado de al menos una docena de minas que generan millones de toneladas de carbón al año para alimentar las plantas energéticas y fundiciones de acero de China. Muchos habitantes de Gaojiagou padecen de tos o problemas respiratorios causados por el polvo que nubla el aire. Su fuente de agua potable también ha sido contaminada por la minería, según dicen ellos.
"Antes, cada familia tenía agua potable en el pozo de su jardín", dijo Hao mientras de la manguera salía agua color té y caía sobre un lavatorio de metal. "Pero ahora el agua del pozo está tan contaminada por las minas locales y los lavaderos en torno a nuestra aldea que no podemos beberla mas", añadió.
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