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La prevención de riesgos no existe para Pemex: científicos

22/03/2006 | MEXICO | Seguridad | 1316 lecturas | 435 Votos




Las minas no son los únicos lugares de trabajo con riesgo de explosiones. científicos universitarios advierten ese peligro en plataformas petroleras y ductos de gas de Petróleos Mexicanos (Pemex). Y a la par, revelan negligencia de la empresa.

“Los plataformistas, además de que no tienen equipo, herramientas ni servicios médicos, trabajan en instalaciones sin mantenimiento y sin supervisión”, denuncia el arquitecto Mario Galicia, quien hasta el año pasado laboraba en la subdirección de proyectos y construcción de obras de Pemex.

Habla de contratos en blanco, de salarios mínimos, de contratistas que omiten prestaciones, pero sobre todo de un temor permanente a las explosiones…

“Las estadísticas no mienten. Ahí están los registros periódicos de muertes y daños materiales”, apunta el doctor Alejandro Raga, del Instituto de Ciencias Nucleares de la UNAM, quien encabeza un grupo de diez expertos en análisis de riesgos.

Asegura que “sin accidentes devastadores que motiven una investigación, las amenazas se mantienen en secreto, en lo oscurito; sin escándalos, todo queda en un ‘hay disculpe, no lo sabía’. Hay interés de empresas e incluso del gobierno, en que no se tomen medidas preventivas”.

El doctor Raga y su equipo han intentado aplicar en rubros peligrosos algunas ecuaciones y modelos matemáticos para calcular los alcances de una explosión, por ejemplo, en un depósito de gas. “En este caso, podríamos determinar qué tipo de energía se produce, que pasaría tras una explosión, si hay muros, cómo se verían afectados, si esta energía podría matar o no a personas. A esto se llama análisis de riesgos”.

Otra de sus aplicaciones podría ser en plataformas de Pemex “Con estos cálculos se conocerían los posibles escenarios al registrarse explosiones en plataformas petroleras y así se evitarían más decesos”, asegura.

Se lo ha planteado ya a la paraestatal, pero la respuesta es el silencio… “El desinterés de debe a que si conocen los riesgos, estarán obligados a promover acciones preventivas; si no tienen reportes de alerta, eludirán su responsabilidad por muertes y argumentarán que no conocían las dimensiones de un siniestro”.

Alfredo Hernández Peñalosa, integrante de la Unión de Trabajadores de Confianza de la Industria Petrolera, se refiere a la explosión de una gasoducto en Huimanguillo, Tabasco, para destapar carencias y persecuciones: “Nada se ha dicho de los culpables, ni siquiera se han sustituido los tubos afectados y, en cambio, hay órdenes de aprehensión a compañeros que pidieron justicia y seguridad”.

Evidencias. La Ruta del Petróleo, documento elaborado por periodistas e integrantes de Greenpeace sobre daños causados por Pemex en el sureste mexicano, refiere un par de detonaciones graves en ductos de las comunidades Plátano y Cacao, en 1985 y 1995.
El 16 de febrero de 1995 la explosión provocó la muerte de siete personas, lesiones graves a 23 y daños en las viviendas de 118 familias. La aseguradora Lloyd's Register dictaminó que los ductos se encontraban adelgazados a más del 50 por ciento, tras doce años de corrosión que no fue detectada por la empresa. La denuncia nunca fue atendida.

El 26 de julio de 1996 ocurrió otra explosión en las instalaciones de la planta de Pemex en Cactus, Chiapas. La consultora Pennoni International de México efectuó una auditoría y encontró 252 deficiencias, 64% consideradas de alto riesgo.

Dos personas muertas, 13 heridas; ocho viviendas destrozadas, 20 vehículos calcinados, la pérdida de una veintena de reses, más de 20 hectáreas de cultivos, árboles y pastizales quemados, así como la destrucción de uno de los puentes de la autopista Reforma-Dos Bocas, fue el recuento de un estallido más en un gasoducto de Huimanguillo, el 8 de julio de 2005.

En menos de un mes —de diciembre del 2005 a enero del 2006— se registraron 11 accidentes en instalaciones petroleras de Nanchital, Veracruz. La causa, falta de mantenimiento.

Pemex ha estado involucrada en desastres como el derrame de petróleo del pozo Ixtoc I, la explosión de la planta almacenadora y distribuidora de gas de San Juan Ixhuatepec y la explosión ocurrida en el drenaje de la ciudad de Guadalajara.

Carcacha. Según el arquitecto Galicia, los riesgos han aumentado por la contratación de personal sin experiencia para operar maquinaria petrolera. “No saben medir la presión de ductos. Es como si a una carcacha con llantas a punto de explotar le metiéramos 10 o 15 personas”.

Cita como ejemplo el caso de la explosión de un ducto en Cunduacán, Tabasco, hace algunos meses… “Se utilizó maquinaria inapropiada que rasguñó un tubo, quisieron arreglarlo con un chicle y la fuga creció. Murieron cuatro pobladores y quedaron incendiados vehículos particulares y un carro de bomberos”.

En los últimos dos años Pemex ha despedido sin causa justificada a más de 100 trabajadores con experiencia mínima de 20 años.

“Los trabajadores han aprendido a vivir en el riesgo, sin medidas preventivas”, asegura Galicia.

El investigador Raga tiene su versión de la indiferencia: “Es mucho más barato callarse y mantener las cosas como están, que, por ejemplo, trasladar depósitos de gas o construirlos en sitios despoblados. Hay una tendencia de las autoridades a decir: ‘cuando explote esto ya estaré jubilado o en otro lugar’. Nadie está dispuesto a gastar dinero que no asegure rendimientos”. ..

Contraparte. Alejandro Raga asegura que sí ha encontrado respuestas alentadoras, como la de la CFE, interesada en conocer cuáles serían los perjuicios en torres de alta tensión del sureste de México, en caso de huracanes.

El científico detalló que este cálculo se realiza a partir de una metodología utilizada por los astrónomos para medir el impacto de las explosiones de supernovas, en las que se toman en cuentan la intensidad de la explosión y la propagación de ondas de choque.

“Se verificaría el comportamiento de las torres de alta tensión ante el impacto de vientos que suben vertiginosamente de intensidad; se analizaría cuánta presión reciben, cuánta pueden resistir y cuánto logran estos aires desviar la estructura”.

Fuente: La Crónica de Hoy

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