Mientras que en otras partes del mundo la minería chica recibe apoyo de sus autoridades, la administración de Evo Morales no dispone de medidas económicas para subir los índices de empleo en el sector nacional. Las decisiones que se tome a favor del sector pequeño benefician a la minería chica, cooperativizada, inclusive a la mediana.
Pero la actual coyuntura política que vive el país sólo refleja incertidumbre sobre el futuro de la minería, cuyo hecho provoca indecisiones en materia de inversiones, en tanto no haya garantías de operabilidad.
“La minería chica del país ha sido relegada a segundo plano por el hecho de ser una actividad privada de operaciones mineras en pequeña escala”, resaltó Gonzalo Quintela, Presidente de la Cámara Departamental de Minería, quien reclamó que, en otras partes del mundo, la minería chica recibe apoyo, incentivos y protección por su labor directa en la reducción de los índices de pobreza y marginalidad.
Se ratifica que la inversión en la minería pequeña carece de apoyo gubernamental y, de manera contraria a los incentivos, se ha creado un ambiente jurídico y social de incertidumbre, al extremo se reducen en número, quedando aquellos que todavía confían en el país con la esperanza que hayan medidas urgentes para la reactivación.
Un dato importante en torno al beneficio directo de la minería, en un período de algo más de cinco años hasta el 2008, marca una evolución de los ingresos, con un registro de algo más de 370 millones de dólares a más de 1.900 millones en la gestión pasada.
El aporte de la minera chica, mediana y cooperativizada es importante, al ser el segundo generador de ingresos dentro la minería tradicional que debería ser debidamente respaldado con políticas adecuadas -expresan los productores– que permitan su crecimiento constante, basándose en proyectos muy concretos de exploración, explotación y diversificación de la exportación.
DEPRECIACIÓN DE LOS MINERALES
La Confederación de Empresarios Privados de Bolivia en la gestión del 2008 menciona que 6.836.45 millones de dólares fue el aporte del sector al erario nacional, estableciendo que el 75% de esas ventas al exterior correspondieron a los sectores de hidrocarburos y minería, materias primas no renovables.
La baja demanda de minerales en el mercado internacional que afecta la caída de los precios, afectan sensiblemente a países productores que tienen directa dependencia de las exportaciones de sus materias primas no renovables, cuyo hecho incide negativamente en la minería chica.
Los últimos datos de precios en Londres marca para el zinc la libra fina (LF) de 0,63 dólares, después de haber transitado, desde su bajón en octubre 2008, que marcó sólo 0.48 por LF, lo que asegura que cooperativas y algunas empresas de la minería chica podrían volver a operar.
Hace un tiempo, el Ministerio de Minería dispuso la creación de un fondo de 13 millones de dólares para salvar la crisis de los mineros del zinc. Al presente –según dirigentes del sector– todavía no pueden utilizar esos recursos.
Con la elevación en el precio del zinc, más de tres mil cooperativistas volverán a trabajar, en tanto que otro contingente mayor seguirá esperando la creación de un banco de fomento para la minería en general, con lo que este rubro seguirá siendo el primero en el país en la generación de empleos y el segundo en el sostenimiento de nuestra economía nacional.
LAS EXPORTACIONES
Los hidrocarburos y derivados se anotan un 53 por ciento del total de exportaciones con 3.287.91 millones de dólares; la minería marcó el 22% de las exportaciones con 1.383.60 millones y el sector no tradicional alcanzó el 52% exportable con 1.561.41 millones de dólares.
El principal mineral exportado fue el zinc y concentrados con 445.94 millones de dólares, luego la plata con 340.95 millones, el estaño sin aleación con 229.40, oro metálico en bruto 141.32 y el plomo y concentrados por un valor de 114.74 millones de dólares, como parte del registro de principales exportaciones.
Fuente: El Diario
307 lecturas | Ver más notas de la sección Minería