Utilizado principalmente en cables, cañerÃas y electrónica, un repunte en la demanda suele preceder a una recuperación en la construcción y la manufactura. El aumento reciente a casi u$s 5.000 la tonelada, un alza de casi 75% desde el mÃnimo de diciembre, parece sostener la tesis de los “brotes verdesâ€.
Pero el diagnóstico del doctor Cobre esta vez puede ser engañoso. Aunque es mucho más simple tomar el precio del cobre que los envÃos fÃsicos para anticipar el crecimiento global, esto tiene inconvenientes. El más obvio es que los precios son fijados tanto por la oferta como por la demanda, de modo que una huelga minera en América del Sur los hará subir de la misma manera que el sabotaje a un oleoducto en Nigeria lo hará con los precios del petróleo.
En ninguno de estos casos, el alza tiene que ver con el crecimiento. Con el ajuste en la capacidad utilizada, la volatilidad en los precios del cobre aumentó las probabilidades de señales falsas. Otros problemas son la especulación y la acumulación de inventarios, distorsiones más asociadas con el petróleo que con los metales.
Puede ser que la acumulación de inventarios en China juegue un papel. Las importaciones marcaron un récord el mes pasado, al parecer desacopladas de la demanda subyacente. Una interpretación es la caza de oportunidades, aunque los precios sólo parecen baratos comparados con el pico de u$s 9.000 de julio pasado. Otra es la poca fe en el dólar, que incentiva a China a comprar activos con sus reservas. El cobre es más útil que el oro y más fácil de almacenar que el petróleo.
Fuente: El Cronista
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