
En ese contexto, una parte del gabinete nacional está decidida a aprovechar las enormes posibilidades de desarrollo económico y científico que le da al país poseer alrededor del 20% de las reservas mundiales de litio, el alimento energético de la tecnología del siglo XXI.
Según cálculos conservadores, sólo en la salina del Hombre Muerto, en Jujuy, hay reservas por más de US$ 50 mil millones, a explotar en unos 25 años.
Por eso, y en una estrategia que difiere de la puramente extractiva llevada a cabo por la provincia de San Juan y Salta, y por la Secretaría de Minería de la Nación, los ministerios de Industria y de Ciencia organizaron en Jujuy un seminario sobre “Utilización integral del litio en la Argentina. Ciencia, tecnología e innovación al servicio del desarrollo”, que culminó el viernes. La actividad que buscó generar masa crítica en torno al litio (por eso participaron expertos en energía atómica, actividades espaciales y del Conicet), tuvo como figuras al ex ministro boliviano Luis Alberto Echazú, y es una suerte de apoyo de los ministros Débora Giorgi y Lino Barañao a la decisión del gobernador jujeño Walter Barrionuevo de declarar estratégicas las reservas del mineral para impedir su depredación.
Intención. “La idea es que la Argentina, con nuestra tecnología, pueda incorporar el litio a las baterías de computadoras, teléfonos, televisores, que no serán de gran calidad al principio pero sí de buen precio. Con esfuerzo en inversión pública quizá podamos hacer que el litio que se extrae en Jujuy se canalice en producción”, señaló a PERFIL Rodolfo Tecchi, biólogo y miembro del directorio de la Agencia Nacional de Promoción Científica. Las cualidades del litio son especiales para baterías que requieran poco peso y gran capacidad energética, lo que lo hace perfecto para ingenios móviles. También tiene usos en farmacéutica (para el tratamiento del trastorno bipolar), cosmética y, quizá, en fusión nuclear.
La extracción se hace por evaporación de la sal y es ese polímero resultante el que moverá al mundo. La estrategia nacional, concede Tecchi, no será la misma que la boliviana, que tiene más fuerte rol del Estado y ya supone una inversión de US$ 900 millones para explotación e industrialización. “Pero buscamos asociarnos con las empresas, que no sean meras concesiones”, agregó. La iniciativa suena similar a la reclamada por el dirigente de Proyecto Sur, Mario Mazzitelli, que pide incluir a Chile para que de este modo se llegue a un triángulo con el 85% de las reservas mundiales halladas. “Jujuy ha sido una provincia petrolera pero nunca disfrutó los beneficios; se lo llevaron todo. Hoy lo que decimos es: ‘tenemos esta riqueza, aprovechémosla’. De ahí la convocatoria a expertos en electrónica y química fina, entre otros, para que cuenten cómo hacer las nuevas baterías”, concluyó Tecchi. Uno de los resultados finales del encuentro debería ser una estimación de la inversión estatal necesaria para aprovechar “el oro del siglo XXI”.
Fuente: Perfil
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