
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, vetó este martes el proyecto de ley que daba luz verde a la construcción del oleoducto Keystone Xl, tras su aprobación en el Senado el pasado 30 de enero. Como estaba previsto, el mandatario hizo uso de su autoridad para paralizar la entrada en vigor de esta legislación.
El polémico proyecto salió adelante en el Congreso tras la nueva correlación de fuerzas en la Cámara -de mayoría republicana después de las elecciones de noviembre de 2014-. El veto de Obama al oleoducto, el tercero desde que llegó a la Casa Blanca pero el primero de gran calado, bloquea una de las iniciativas más peleadas por los conservadores.
Apelando a su responsabilidad ante los estadounidenses y su "poder presidencial de vetar leyes", Obama ha bloqueado este proyecto que "choca con los procedimientos del poder ejecutivo y acorta la consideración de asuntos que podrían afectar a nuestros intereses incluyendo nuestra seguridad y el medio ambiente", según explica el mensaje remitido al Senado.
Desde el primer momento, Obama se mostró contrario a permitir la construcción del Keystone XL -entre Canadá y Estados Unidos- antes de que se recibiesen los informes sobre el impacto medioambiental de la construcción de esa infraestructura. En su declaración, Obama resalta que con este proyecto de ley, el Congreso ha tratado de eludir los procesos que determinarían si "la construcción del oleoducto transfronterizo sirve al interés nacional".
El portavoz de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, John Boehner, emitió un comunicado tras conocer la noticia en el que señaló que el veto es "una vergüenza nacional". Especialmente, añadió el legislador del GOP, cuando Rusia y China están trabajando en la construcción de dos infraestructuras gigantes. Según Boehner, el presidente está "demasiado cerca de los extremistas medioambientales" como para levantarse en favor de los trabajadores estadounidenses.
Este lunes el presidente insistía ante los gobernadores de los dos partidos en su objetivo de impulsar su “agenda” en diferentes asuntos, incluso si el enfoque no era del agrado de los legisladores republicanos. Este veto pone de manifiesto que en la recta final de su último mandato, seguirá el plan.
Fuente: El Mundo
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