
El desplome sucedió en una cantera propiedad de la Sociedad Minera de Bakwanga (MIBA) en Mbuji Mayi, capital de la provincia de Kasai Oriental del país. "Sólo hay un superviviente", ha informado Jean-Marie Kabuya, la Directora del Sindicato de Mineros de la localidad (UCDAK).
Asimismo, la dirigente agregó que, por el momento, sólo se han recuperado siete cadáveres de los escombros. "Los mineros ilegales entraron en el polígono minero con palas, picos para extraer las piedras preciosas de los túneles y no tuvieron en cuenta las normas de explotación", explicó Kabuya.
"A veces estos mineros clandestinos llegan a 30 metros bajo tierra. Seguramente picaron un pilón que sostenía la galería subterránea y fueron aplastados", argumentó el jefe de la autoridad local de la minería en la provincia de Kasai, Célestin Kubela.
Esta mina había sido abandonada desde noviembre de 2008. Sus propietarios la cerraron debido a la antigüedad y el deterioro de sus instalaciones y, sobre todo, obligados tras la caída del precio de los diamantes en el mercado mundial. La compañía empleaba a 5.000 personas y producía una media de seis millones de quilates anuales desde principios del 2000.
La producción cayó en picado en 2007 cuando sólo alcanzó un millón de quilates y menos 500.000 quilates en 2008. El 80% de las acciones de la empresa de la mina pertenecen al Estado y el 20% restante pertenece a la compañía sudafricana Mwana África.
Fuente: El Mundo
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