
El debate urgente sobre sus consecuencias ambientales llegó tarde, cuando el impacto de la minería en la economía es fundamental. Los grupos empresarios con fuerte presencia en la Argentina son, principalmente, de capitales australianos y canadienses.
La canadiense Barrick Gold explota el mayor yacimiento de oro del país, Veladero, en San Juan, además de avanzar con el proyecto binacional Pascua-Lama (con Chile). La australiana Xstrata, por su parte, controla la controvertida Minera Alumbrera, en Catamarca, con la mitad de las acciones.
El resto pertenece a las canadienses Goldcorp y Yamana Gold. Según un estudio del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) desde que entró en vigencia la Ley 24.197 en 1993, las exportaciones de productos mineros crecieron un exorbitante 753% y alcanzaron en 2010 los u$s 2.089 millones. La misma ola expansiva logró ubicar al oro y al cobre, los principales productos de la exportación minera nacional, en el quinto puesto del ránking de ventas externas por rubro según divisas generadas, inclusive por encima de las ventas externas del sector cárnico.
Algo que hubiese sido impensado en años anteriores al cambio de la legislación. De la mano de los mayores volúmenes exportados, el aumento de los precios internacionales impulsó la minería, que desde 2002 en adelante tuvo un golpe de suerte gracias a la mayor demanda de economías emergentes, principalmente, China. Entre 2001 y 2010, los precios del cobre subieron 204% y los del oro, 616%. Las mayores subas fueron las del platino (1034%) y las del niquel (785.6%), según consignó El Cronista. Igual que los precios de los commodities agrícolas, los productos minerales tocaron un techo en 2007 y después tuvieron oscilaciones tras las cuales no lograron volver a aquellos niveles, aunque sí recuperaron el terreno perdido en 2008.
Fuente: El Inversor Enérgetico & Minero
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