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“La Argentina está condenada a ser un país exportador de gas”

07/02/2019 | ARGENTINA | Notas Destacadas | 1942 lecturas | 5 Votos



Para que Vaca Muerta sea la estrella que catapulte los esfuerzos económicos que aquejan al país, se debe dar un complejo de medidas pragmáticas que inviten a participar del desarrollo hidrocarburífero al inversionista nacional y extranjero. La construcción de plantas de licuefacción y gasoductos será clave para el desarrollo del fluido.




Así lo entiende Alberto Cisneros Lavaller, presidente de la consultora internacional GBC. Vaca Muerta parece haber cambiado no sólo la realidad energética sino también la economía argentina. Con las conocidas cifras de recursos que posee el país en la formación de petróleo y gas en la Cuenca Neuquina (algo más de 800 TCF), este año se evidenciaron dos cambios –el repunte en los precios internacionales y un mayor conocimiento en la perforación de la roca– que hicieron que la producción gasífera creciera y prometiera seguir aumentando progresivamente, pudiendo resultar en el mediano plazo en una solución para las cuentas fiscales nacionales y en una disminución de la inflación del país.

Cisneros Lavaller, presidente de Global Business Consultants (GBC), consultora internacional especializada en la industria, destaca que hay una perspectiva que engloba al mercado de petróleo y gas: la economía. “La llegada de los pozos no convencionales en Vaca Muerta pone de manifiesto un cambio en la matriz económica argentina. Si el Gobierno entiende que es el sector clave para catapultar la economía del país, en vez de la agrícola, se deberán profundizar políticas para su desarrollo”, avizora el especialista, en diálogo con Revista Petroquímica, Petróleo, Gas, Química & Energía. En rigor, Cisneros Lavaller explica que se necesitarán como anverso y reverso de una misma medalla, por un lado, políticas de Estado, y por el otro, actividad de parte de los operadores privados (desde las petroleras hasta las empresas de servicio). “Y estas perspectivas que permearán hasta los subproductos conexos alcanzando al sector petroquímico también serán fundamentales”, enfatiza.Cisneros Lavaller

 “Falta un complejo de modelos contractuales que favorezcan e inviten al extranjero a invertir en la Argentina en este sector. Si la industria petrolera será la que apuntale la economía, hay que ofrecer un paquete de medidas pragmáticas para que eso ocurra”Las acciones que toma el Gobierno apuntan en esa dirección, pero quizás no sean suficientes. “Falta un complejo de modelos contractuales que favorezcan e inviten al extranjero a invertir en la Argentina en este sector. Si la industria petrolera será la que apuntale la economía, hay que ofrecer un paquete de medidas pragmáticas para que eso ocurra. El Plan Gas es una de las vertientes a mantener en ese sentido, y en caso de que no funcione como se espera, habrá que apalancar otras regulaciones para reforzarla. Por otra parte, los operadores en territorio nacional también deben tomar acciones con inversiones y esfuerzos destinados a desarrollar la actividad de manera más eficiente”, apunta el especialista.

En ese sentido, la participación del petróleo en el futuro plantea una modificación en la composición de las matrices energéticas. “A nivel global el petróleo no desaparecerá, sólo verá disminuida su participación de aquí hasta 2040. En ese plazo en el que las renovables aumentarán su participación de manera significativa en la matriz energética, el gas será el combustible menos contaminante que permitirá una mejor transición. La Argentina no será la excepción a esa tendencia mundial. En nuestro país, las energías renovables jugarán un rol determinante, como ocurre en el resto del mundo. Y ese proceso se verá apoyado por un combustible de transición: el gas”, afirma Cisneros Lavaller. 

Curva de aprendizaje favorable

El accionar de las operadoras que brinda perspectivas favorables con el pasar de los años es el avance en sus curvas de aprendizaje y las tecnologías a utilizar en cada yacimiento, tanto no convencional como convencional. Ambos no sólo resultan en una mayor productividad o en el atraso en el declino de los bloques, sino también en un menor costo operativo. “Hace muchos años a YPF le costaba u$s 27 millones en Loma La Lata el desarrollo de un pozo y hoy a Tecpetrol en Fortín de Piedra le cuesta u$s 8 millones. El objetivo es llegar a losu$s 3 millones, como ocurre en las cuencas de lutitas de Estados Unidos. El operador que llegue a la Argentina debe plantearse objetivos como éste para que el negocio tenga mayor rendimiento”, señala Cisneros Lavaller.Cisneros Lavaller // “Se deben construir plantas de licuefacción, si es posible en las zonas de desembocadura en la provincia de Buenos Aires. Otra meta debe ser la construcción de nuevos gasoductos. Los blueprints de todos esos diseños de evacuación hay que hacerlos ya”Por caso, la productividad por pozo de Vaca Muerta es significativa y tiene una de las tasas más altas del mundo. “YPF sólo atacó el 5% de la superficie que posee en la formación, que es el 33% del total. El país aumentó de un día a otro cuatro veces su perspectiva en reservas de hidrocarburos. La Argentina está condenada a ser un país exportador de gas, así como en este momento lo está siendo Estados Unidos. Buena parte de Sudamérica podría ser abastecida por nuestro gas”, resalta el consultor.

Infraestructura y transporte

La reciente apertura en la venta de gas a Chile apunta hacia esa dirección. Sin embargo, a entender de Cisneros Lavaller, si no se realizan inversiones en infraestructura y transporte, el país podría tener serios problemas para evacuar el fluido y sus derivados. Justamente, GBC fue la encargada de desarrollar proyectos específicos relacionados con la remediación de estos inconvenientes en otros países del continente. “Se deben construir plantas de licuefacción, si es posible en las zonas de desembocadura –como Escobar, Bahía Blanca y Campana– en la provincia de Buenos Aires. Otra meta debe ser la construcción de nuevos gasoductos. Los blueprints de todos esos diseños de evacuación hay que hacerlos ya. El plexo de gasoductos podría llegar hasta Paraguay, Uruguay y el sur de Brasil”, comenta.El transporte por ferrocarril nos brinda otra opción, como sucede en Canadá y Estados Unidos. 

“Hay que buscar salir del transporte terrestre. De otro modo, se producirán daños irreversibles en toda la cadena. Por caso, el próximo tren Norpatagónico a desarrollar parece estar diseñado para transportar las arenas para la fractura hidráulica, pero se debe pensar que también puede servir como alternativa para evacuar el petróleo y el gas”, describe el especialista. La próxima licitación de bloques costas afuera –offshore– también pone en perspectiva nuevas opciones para la producción de hidrocarburos. A entender del directivo, la buena noticia es la llegada de las perforaciones horizontales, que quizás promuevan un menor costo y así sea rentable la operación. “El Gobierno avanzó en una muy buena política. El offshore implica cuestiones climatológicas y topográficas –confronta olas bravas de hasta ocho metros de altura en el Atlántico Sur–, por lo que cuesta mucho amarrar las plataformas. Además, la sísmica estudiada hasta el momento demuestra una capa extensa pero relativamente delgada de esos reservorios, lo que la hace muy difícil de explotar, por lo menos comercialmente hablando en el corto plazo. Sin embargo, comporta un nuevo desafío y allí está para ser recogido como un guante en duelo por el honor”, concluye Cisneros Lavaller.

Fuente: Revista Petroquímica

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