
En enero, las exportaciones del rubro Combustibles y EnergÃa alcanzaron US$ 781 millones , mientras que las importaciones totalizaron US$ 163 millones , lo que dejó un saldo positivo de US$ 618 millones . El resultado quedó por debajo del superávit de enero de 2025 —cuando habÃa alcanzado US$ 852 millones —, pero se ubicó dentro del rango alto consolidado durante el segundo semestre del año pasado.
El dato más relevante no es el nivel puntual, sino la confirmación de un nuevo piso estructural para el sector , impulsado principalmente por la producción de Vaca Muerta . Durante 2025, el superávit energético mostró una tendencia creciente, con picos en noviembre (US$ 859 millones) y diciembre (US$ 903 millones) , cuando las exportaciones superaron los US$ 1.000 millones mensuales . Enero de 2026, con sus US$ 618 millones , se ubicó por encima de varios meses del año anterior —como marzo, abril, mayo y julio— y en lÃnea con febrero de 2025. No alcanzó los máximos del último trimestre, pero confirmó que el sector ya no depende de meses excepcionales para sostener saldos positivos relevantes. En términos anuales, 2025 acumuló exportaciones energéticas por alrededor de US$ 11.000 millones e importaciones por US$ 2.907 millones , lo que dejó un superávit cercano a US$ 8.093 millones .
El contraste con 2024 marcó un salto significativo en escala exportadora . El recorrido mensual del año pasado ayuda a dimensionar la magnitud del cambio: El mes más ajustado fue julio, con US$ 217 millones de saldo positivo , en un contexto de mayores importaciones estacionales. Aun con variaciones mensuales, el último trimestre de 2025 consolidó un nuevo rango de superávit superior a los US$ 800 millones , que ahora funciona como referencia para evaluar el desempeño de 2026. El mapa de destinos explica buena parte de la dinámica exportadora.
Durante 2025: En enero de 2026 la estructura se mantuvo. Brasil encabezó los despachos con cerca de US$ 170 millones , seguido por Chile con alrededor de US$ 140 millones . Estados Unidos y PaÃses Bajos continuaron como destinos relevantes fuera de la región. El dato de enero funciona como primer test del año para medir si el superávit energético puede sostenerse en niveles elevados sin depender de circunstancias extraordinarias. El saldo de US$ 618 millones confirma que el sector opera en una escala distinta a la de años anteriores .
La expansión de la producción no convencional, la mayor capacidad de evacuación de crudo y gas y la reducción de importaciones estructurales reconfiguraron el balance energético. El desafÃo hacia adelante será sostener esa dinámica en un escenario de precios internacionales volátiles y mayor competencia regional . Por ahora, el arranque de 2026 dejó una señal clara: el superávit energético dejó de ser un evento excepcional y pasó a convertirse en una variable estructural dentro de la balanza comercial argentina .
Fuente: ADN Sur
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