
Ariel Masut es economista y miembro del Comité Ejecutivo pero se presentó como uno de los impulsores del proyecto del tren al yacimiento local.
-¿Qué cambios en Vaca Muerta en los últimos 10 años?
-Vaca Muerta requirió una inversión inicial muy grande, realizada principalmente por YPF, pero también con subsidios. Hoy está mostrando todo su potencial. Durante casi cien años, la industria petrolera argentina estuvo guiada por el paradigma del autoabastecimiento energético. Esa mirada es reducida frente al potencial de los hidrocarburos: no solo está Vaca Muerta, también hay otras áreas no convencionales y una frontera offshore todavÃa inexplorada. Mi mirada es positiva por el impacto que este desarrollo puede tener sobre la economÃa, la reducción de la pobreza y la estabilidad macroeconómica. La Argentina está recuperando terreno después de casi 20 años perdidos.
-¿Qué interés tienen hoy los empresarios de Texas en la Argentina?
-Ven la escala que está tomando la Argentina y la posibilidad de desarrollar proyectos de exportación. No solo hay interés en operar campos petroleros, sino en toda la cadena de valor: equipos de perforación, equipos de fractura y servicios al pozo. Los proyectos exportadores tienen un horizonte de largo plazo, como ocurre con las iniciativas de gas natural licuado. Todo activo petrolero con visión exportadora resulta atractivo por la continuidad que puede darle a los negocios. Desde la Cámara de Comercio Argentina-Texas, creada en 2016 y con alrededor de 300 asociados, vinculamos empresas de Estados Unidos con empresarios locales para que puedan asociarse y compartir tecnologÃa.
-¿Se complementan las empresas texanas con los proveedores locales?
-En el sector petrolero vemos principalmente complementariedad. Hay empresas de servicios neuquinas, rionegrinas y de otras provincias que buscan en Texas un socio tecnológico y la posibilidad de incorporar o alquilar equipamiento. Hoy no hay equipos de perforación, convencionales ni no convencionales, disponibles en cantidad suficiente para Vaca Muerta. Muchas compañÃas locales ofrecen la operación y el mantenimiento, mientras que la tecnologÃa y el equipamiento llegan principalmente desde Texas. En casi todos los pozos se aplica un modelo de este tipo: equipos que llegan del exterior, mano de obra y conocimiento locales, y mantenimiento realizado en el paÃs. La Argentina va a invertir alrededor de u$s 20.000 millones por año en el sector, mientras que las importaciones de insumos y los pagos al exterior por servicios rondan los u$s 2000 millones, con excepción de algunos componentes de grandes obras de infraestructura.
-¿Cuáles son los principales cuellos de botella?
-Faltan equipos para la construcción de pozos y hay restricciones en la cadena de proveedores, la logÃstica y los servicios vinculados con la terminación de los pozos. También existen dificultades para conseguir financiamiento destinado a infraestructura fÃsica y evacuación de la producción. El cuello de botella más importante está relacionado con la infraestructura: trenes, rutas y servicios básicos en las ciudades y comunidades petroleras. También empieza a aparecer otro problema: la disponibilidad de mano de obra especializada.
-¿Qué puede aprender la Argentina de Texas?
-Lo que más me impacta de Texas es el ritmo y la velocidad con que se ejecutan los proyectos. Es importante hacer las cosas en tiempo y forma, entendiendo que existe una ventana de oportunidad. También hay que buscar eficiencia y colaboración. Las empresas argentinas se ponen de acuerdo para construir un oleoducto o un gasoducto, pero no siempre para compartir información geológica, reducir costos o resolver problemas como la construcción de un tren o una ruta. En Texas existe el Permian Strategic Partnership, una organización integrada por petroleras y empresas de servicios que trabajan en el desarrollo de infraestructura para las comunidades donde se expande la actividad. Desde la Cámara presentamos ese modelo a distintas petroleras argentinas. Vaca Muerta tiene hoy alrededor de 40 equipos de perforación, pero Chevron llegó a la Argentina pensando en una escala de 300 equipos por año. La actividad actual todavÃa es una fracción de ese potencial. Hoy Vaca Muerta no necesita subsidios. Necesita acuerdos y visiones compartidas.
-Ya tiene el RIGI...
-SÃ, claro. El RIGI puede ser necesario, aunque la estabilidad macroeconómica es lo principal. Vaca Muerta tiene pozos muy productivos, incluso más productivos que los del Permian. La diferencia es que en Estados Unidos el costo por pozo es entre 25% y 30% menor, por la competitividad sistémica. No se gana competitividad bajando una tarifa o un impuesto de manera aislada, es todo un sistema: escala, logÃstica, tecnologÃa, costos y forma de trabajar. Argentina está ganando escala, pero los costos todavÃa no bajan lo suficiente para ser una plataforma internacional de exportación de gas y petróleo; se deben reducir de manera permanente.
Fuente: El Cronista
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