Seis británicos, un estadounidense y un canadiense, y ocho nigerianos, que trabajaban en la plataforma petrolera de Bulford Dolphin, contratado por la compañía nigeriana Peak Petroleum, situada a 40 millas (64 kilómetros) fueron capturados por hombres armados de la costa en horas de la noche del viernes pasado.
Un portavoz de la embajada británica fue el encargado de difundir la noticia de la liberación de seis rehenes, ya que dos habían sido dejados en libertad con anterioridad. "Puedo confirmar que dos de los británicos han sido liberados esta mañana" y "el resto de los rehenes serán liberados en la tarde de hoy", aseguró la fuente. El secuestro ocurrido el viernes siguió a una serie de ataques perpetrados por militantes mediambientalistas, que han interrumpido una cuarta parte de la producción petrolera del principal productor de África en lo que va del año.
Las autoridades no quisieron comentar sobre si una recompensa había sido pagada, pero una fuente de seguridad cercana a la situación señaló que el dinero había sido cambiado de manos. Los secuestros por recompensa son una táctica común en el delta de Níger, una vasta y empobrecida zona pantanosa que bombea la mayor parte de los 2,4 millones de barriles que produce Nigeria diariamente.
Los habitantes del lugar se han visto poco beneficiados por la industria. Las compañías petroleras niegan pagar dinero para garantizar la liberación de personal secuestrado, pero analistas de seguridad dicen que, por lo general, pagan, hecho que alienta los secuestros. Los secuestradores no habían presentado demandas específicas, pero querían obligar a las firmas petroleras a negociar sobre una serie de problemas como empleo para los residentes de la región, impacto ambiental y proyectos de desarrollo, dijo una fuente de las compañías implicadas.
Se espera que el secuestro tenga consecuencias sobre la economía mundial, particularmente en la cotización del petróleo, ya que elevó las preocupaciones sobre la seguridad del octavo exportador mundial de crudo. El sofisticado ataque nocturno fue perpetrado por entre 20 a 30 hombres que irrumpieron en la plataforma en lanchas rápidas, lo que demostró que hasta las instalaciones en alta mar son inseguras ante los grupos locales bien armados. El ataque no tuvo impacto sobre la producción petrolera, ya que la instalación es una plataforma de exploración que no producirá crudo durante años.
Fuente: EFE
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