Geólogos marinos del Instituto Nacional de Oceanografía han detectado a lo largo del Canal de Ibiza y el Golfo de Valencia huellas de escapes de fluidos que podrían indicar posibles bolsas de gas y crudo.
Estas señales fueron descubiertas entre 1995 y 2000 por un equipo de investigadores que a bordo de los buques Cornide de Saavedra (del Instituto Oceanográfico) y el Hespérides (del Ministerio de Defensa) elaboraron un mapa topobarimétrico cuyo resultado ha sido similar al de una ecografía del subsuelo marino del Golfo de Valencia y los mares de las Islas Baleares.
Esta investigación, realizada con modernas técnicas de ultrasonidos y cañones de sonidos similares a las empleadas por las compañías petroleras, sirvió para elaborar un mapa en relieve del fondo marino y permitió detectar huellas de escapes de fluidos en numerosos puntos del Golfo de Valencia y el Canal de Ibiza, además de en zonas del este de las Baleares, según explicó a este diario el geólogo marino y miembro del equipo del Instituto Nacional de Oceanografía que desarrolló el proyecto, Juan Acosta.
Estas huellas se conocen en la literatura científica como pockmarks. Se trata de depresiones o cráteres situados en el fondo marino producidos por el escape de gases o fluidos subsuperficiales, como pueden ser metano, CO2, o petróleo. También pueden ser provocado por fenómenos hidrotermales, calentamiento del agua hasta su ebullición por la alta temperatura de los fondos, habitual en zonas volcánicas marinas.
Acosta sostiene que en el caso de los escapes de las aguas del Golfo de Valencia y el Canal de Ibiza [en el gráfico, detalle de un pockmark detectado en el denominado Monte de Xavia (sic) en el fondo marino del Canal de Ibiza] hay muchas posibilidades de que se trata de señales de la presencia de bolsas de gas, debajo de las cuales podrían encontrarse yacimientos petrolíferos.
Muchas de estas señales son las que han llevado a las compañías petrolíferas a realizar sondeos e investigaciones en la zona desde el último tercio del siglo pasado hasta hoy. El Ministerio de Industria concedió en 2004 y 2005 dos permisos de explotación a las compañías Escal UGS (en el área denominada Castor) y a British Gas International (área Águila), ambas frente a las costas de Castelló pero cuya ubicación exacta no fue facilitada desde el departamento que dirige José Montilla.
El ministerio se negó ayer a facilitar datos sobre los resultados de las prospecciones autorizadas a estas compañías apelando a la «confidencialidad» de esta información.
Permisos en 2002
British Gas International obtuvo en el año 2002, cuando José María Aznar era presidente del Gobierno, permisos de investigación frente a las costas de Castelló, en la áreas denominadas inicialmente Cormorán, Gorrion, Flamenco y Garceta. Estas investigaciones, vigentes hasta 2008, se realizan en zonas situadas a apenas 10 kilómetros de las protegidas Islas de Columbretes.
No han sido los únicos. Según las Estadísticas de Prospección y Producción de Hidrocarburos de la Dirección General de Política Energética compañías como Shell, Elf, Total o Eniepsa han realizado numerosos sondeos en las costas valencianas en años pasados.
Algunos de estos sondeos, iniciados en la década de los años setenta o los ochenta, se realizaron en cuadrantes similares a los que ahora quiere investigar la británica Medoil, a pocos kilómetros mar adentro del Parque Natural de la Albufera y la Devesa de El Saler.
El geólogo Juan Acosta está convencido de la existencia de bolsas de gas y crudo en las costas valencianas que hasta ahora no han sido explotadas por su escasa rentabilidad, ya que son yacimientos pequeños.