
Hizo una comparación entre la producción de litio de Argentina con la de Bolivia, ¿Cuáles son?
-Lo interesante es que a pesar de ser dos paÃses limÃtrofes con una historia regional, polÃtica limÃtrofe común y con la convergencia de ser propietarios de las grandes reservas de litio en salmuera, surgen frente a la demanda mundial dos modelos de desarrollo muy distintos. El de Bolivia se conoce muy poco en Argentina, es una alternativa.
En el presente en Argentina continúa el mismo esquema normativo y regulatorio diseñado en los años 90, básicamente la Ley de inversiones mineras, el Código Minero y la Constitución Nacional del 94 que sostiene un modelo de concesiones mineras para la exportación de commodities, a cambio del cobro de regalÃas y el cobro de impuestos. Ese modelo de producción y desarrollo, hace que toda la discusión se limite al impacto de empleo que genera y no nos permite discutir un modelo de desarrollo en términos más amplios sobre qué hacer con esa producción, hacia dónde va ir destinada, en qué escala debe producirse, con qué empresas asociarse o no etc.
¿Y cómo es el caso de Bolivia?
-En Bolivia la diferencia es que el nuevo gobierno que surgió en el 2006 decretó la reserva fiscal sobre todos los recursos del subsuelo, particularmente en el Salar de Uyuni sacó un decreto para impulsar un Plan nacional de industrialización, creó la Gerencia Nacional de Recursos EvaporÃticos que es estatal y depende de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol), una histórica empresa estatal creada en 1952. Dentro de ese plan de industrialización financiado con fondos públicos, propuso distintas fases, la primaria de producción de materia prima es 100 % estatal porque considera que no requiere tecnologÃa de punta, que se puede desarrollar y no requiere inversiones que Bolivia no puede afrontar.
Además supone que el control de ese recurso le permite diseñar una polÃtica soberana de industrialización. Paralelamente por fuera de eso, con la propiedad del recurso público deciden implementar una fase de industrialización que sà contempla la posibilidad de asociarse con empresas extranjeras, sobre todo a cambio de tecnologÃa que las elige el Estado.
Básicamente el modelo de industrialización de Bolivia es captar la renta que genera la exportación y volcarla hacia un plan de industrialización. O sea Argentina, modelo de concesiones para la exportación de commodities y Bolivia modelo de apropiación de renta pública para la industrialización.
Habló de un modelo que podrÃa tener una perspectiva más amplia de industrialización sobre el desarrollo de baterÃas de litio para responder a una demanda puntual de Asia, ¿cómo serÃa?
-Cuando uno deja de ver al recurso natural como un simple commodity puede ver más allá de eso y ver para qué se puede aplicar el litio, simplemente para la principal demanda que es la de vehÃculos eléctricos de la industria internacional que controla muchos yacimientos como Toyota, la tecnologÃa y va a desarrollar las baterÃas en sus institutos, bajo sus propios estándares de calidad, es muy difÃcil después venderles a ellos baterÃas.
Es decir la industria trasnacional es la que más demanda el carbonato de litio, y la que hizo que se convirtiera en commodity está desarrollando su propia fábrica de baterÃa en sus propios paÃses. Más allá de su utilización hay otros posibles usos ya probados, de tecnologÃa madura, que no hace falta tecnologÃa de litio aire ni de aluminio, sino que con las de ion litio que pueden abastecer otras industrias que podrÃan ser importantes a nivel nacional y regional como el almacenamiento de la energÃa para uso doméstico o transporte público.
¿Considera positivo que el Gobierno declarara producto estratégico al litio y la asociación con una empresa mixta?
-Soy más crÃtico, en la cuestión de declararlo estratégico debe definirse en función a qué valor es estratégico el recurso. En Chile se declara estratégico y no se puede concesionar, es estratégico en función de la propia industria, como insumo, en Argentina tanto Jujuy, Catamarca y Salta lo declararon pero más en función de su precio internacional, que hay que concesionarlo ya. En ese sentido la definición de estratégico no necesariamente lleva al desarrollo alternativo.
Fuente: El Tribuno
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