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El alineamiento ideológico del magnate de US$ 25 mil millones de fortuna nunca fue una incógnita, sólo que volvió a ser un tema esta semana cuando eligió a su hijo Alex (37) para convertirse en su sucesor.
En su primera entrevista en The Wall Street Journal aseguró: “Soy más político”. El nuevo CEO, una sorpresa dado que todo el mundo le ponía fichas a que tomara la posta Jonathan, un abogado financiero de 52, enfatizó además que se enfocaría en seguir apoyando los derechos de las minorías y la pelea por la legalización del aborto.
La financiación de distintas iniciativas en todo el mundo que el grupo Soros ha canalizado a través de la fundación Open Society lo puso siempre en la mira de todas las tesis conspiranoicas de la extrema derecha que se potenciaron además en la era de Donald Trump.
Además, su apoyo al Partido Demócrata siempre ha sido tan abierto que alguna vez incluso fue noticia por lo contracorriente que había allí un portfolio manager republicano de pura cepa que, al ingresar, salteaba la alfombra anti-Bush sin pisarla y en su oficina tenía una bandera de los Estados Unidos con leyendas políticas.
Son todas delicadezas de la relación entre el empresariado de los más ricos del mundo con la política de los Estados Unidos, un vínculo muy diferente al que tienen los hombres de negocios en la Argentina con los dirigentes de todos los partidos.
Una vez lo corrí en un pasillo del Sheraton a Marcos Galperín, el fundador de Mercado Libre, que escapando a un diálogo así de intempestivo, me atinó a reflexionar que a él siempre le hubiera gustado poder tener opiniones en política como lo hacen sus pares techs en el Norte pero que le resulta imposible por cómo se expone nuestro debate doméstico.
Fuente: El Cronista
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