
El congelamiento de precios representará un ahorro de unas 1.000 libras (1.150 dólares) por año para un hogar medio, en comparación con la suba de 80% del tope tarifario que estaba prevista para el 1 de octubre, precisó Truss en el Parlamento dos días después de su nombramiento en reemplazo de Boris Johnson y antes de que se conociera la muerte de la reina Isabel II (ver aparte).
Las empresas e instituciones como las escuelas y hospitales recibirán por su parte una “ayuda equivalente durante seis meses”, precisó ante unos diputados que la interrumpieron en repetidas ocasiones durante su intervención. El costo total del paquete implicaría subsidios por 150.000 millones de dólares.
Truss, exejecutiva del gigante petrolero Shell, que durante su campaña para convertirse en nueva líder del Partido Conservador defendió políticas ultraliberales, se ha declarado férreamente en contra de aplicar más impuestos a las compañías energéticas para ayudar a los hogares.
“Es el momento de ser audaces. Nos enfrentamos a una crisis energética y estas intervenciones tendrán un costo”, advirtió, sin embargo, después de haber eludido en la víspera preguntas de la oposición sobre cómo pensaba financiar políticas que se encaminan a engordar la ya muy abultada deuda pública británica.
Fuente: Ambito Financiero
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