
Seis años después de que el secretario de MinerÃa de la Nación Jorge Mayoral anunciara que en tres años estarÃa completamente remediado el pasivo ambiental que hace décadas acecha en el ingreso a San Antonio, la provincia informó que mañana comenzarán los trabajos en Mancha Blanca para definir el sitio exacto donde irá el plomo.
Se trata de las tres pilas de plomo y otros metales pesados provenientes de Mina Gonzalito, que depositó allà la ex empresa fundidora Geotécnica y desde entonces ponen en riesgo la salud de los vecinos. Entre otras dolencias estos contaminantes provocan daños irreversibles en las funciones cerebrales de la población infantil, que es la más vulnerable a su exposición.
En conferencia de prensa, el secretario de MinerÃa Gustavo Ferreyra anunció que técnicos en geologÃa y minerÃa relevarán 50 puntos ubicados en una superficie de 14 mil hectáreas de tierras fiscales en cercanÃas del paraje Mancha Blanca, para definir dónde establecer definitivamente la escoria de plomo.
"Tenemos una propuesta sobre los pasos del proceso de remediación que incluye la remoción de la pila de escorias, su traslado, la recuperación del sitio y todos los requisitos procedimentales y generales de la operación en sÃ", agregó Ferreyra. En cuanto al resguardo de la zona que contiene el plomo será cercado con determinados estándares, lo cual fue oportunamente licitado y adjudicado dentro del programa Geamin y también constituye una respuesta a un planteo en la Justicia de la defensora general MarÃa Rita Custet.
"Finalmente tenemos la primera versión de la celda de disposición, que es el primer instrumento y el más importante en orden a brindar seguridad en el ambiente donde ésta se emplace", agregó el funcionario, quien adelantó que la misma tendrá una obra de ingenierÃa acorde para evitar que pueda ser vulnerada y se transforme en otro foco de contaminación.
La celda en la que se contendrá el material removido de San Antonio tendrá una dimensión de unas dos hectáreas. La multisectorial de vecinos que realiza desde hace años el seguimiento del proceso, por su parte, continua proponiendo acciones para poner en alerta a la comunidad acerca de los riesgos sanitarios. Además sigue demandando respuestas de las autoridades, que hasta ahora no explicaron por qué el saneamiento del lugar quedó tanto tiempo en el olvido.
Recientemente la aparición de una bandera negra clavada en el corazón de los contaminantes sirvió para reflejar la angustia de la población, que quiere dejar de convivir con este veneno. A los pocos dÃas la insignia fue removida, se supone que por personal municipal, pero no hubo una réplica vinculada a la continuidad de la remediación.
Fuente: Diario RÃo Negro
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