
El “Plan de Recuperación”, lanzado en 2005, cuenta con dos objetivos principales: la construcción de la Central Termoeléctrica a Carbón de 240 Megavatios; y por otro lado, la recuperación integral del yacimiento, con el fi n de abastecer a la mega usina y exportar el excedente.
En este sentido, el Plan de Recuperación, que a la fecha alcanza un total de 10.000 millones de pesos invertidos, no sólo representa un nuevo hito en materia de generación eléctrica, dado que se incorpora al carbón como un nuevo integrante de la matriz energética nacional, sino que también sostiene el desarrollo económico de la región sur del país a través del impulso minero en la cuenca de Río Turbio.
La recuperación de la Mina apunta a alcanzar la producción de 2.000.000 de toneladas de carbón mineral por año, de las cuales 1.200.000 se destinarán al consumo de la Central Eléctrica y, las 800.000 restantes, al mercado local o internacional. Las reservas probadas de la mina de Río Turbio alcanzan las 427 millones de toneladas, al tiempo que las reservas estimadas ascienden a 700 millones lo que equivale a más de 300 años de explotación del mineral.
Debe destacarse que en la actualidad pudo renovarse por completo un frente largo de explotación minera; se han incorporado tres frentes totalmente nuevos, y un cuarto en proceso de fabricación. Además, se obtuvieron seis tuneleras nuevas para liberar reservas por los próximos 40 años junto a dos más que también se encuentran en proceso de fabricación para su posterior despacho hacia el país.
El carbón en bruto que se utilizará, proveniente de la mina, se caracteriza por su excelente calidad y por su bajo contenido de azufre. Se empleará un sistema de aerorefrigeración, sin utilización de agua, y calderas con tecnología de “Lecho Fluido”, lo que posibilitará un mejor aprovechamiento en lo que tiene que ver con la combustión del carbón y la reducción de las emisiones. El carbón para el funcionamiento de la Central termoeléctrica se encuentra garantizado gracias a la inversión que el Gobierno Nacional hizo en la mina de Río Turbio para aumentar la producción del mineral.
En cuanto a la Central, tendrá una potencia instalada de 240 MW, lo suficiente para abastecer varias veces a toda la provincia de Santa Cruz, y estará compuesta por dos módulos de generación de 120 MW cada uno, sistema de aerorefrigeración y caldera con tecnología de lecho fluidizado. Esto último significa que, a diferencia de las centrales termoeléctricas comunes que consumen únicamente combustibles fósiles, las calderas de Río Turbio permiten una mayor flexibilidad en el uso del combustible a través de la mezcla con otros elementos no contaminantes, además de un mayor aprovechamiento del mismo y una mejor transferencia del calor producido durante la combustión.
La construcción y traslado de estas calderas de tecnología de punta, con sus respectivos sistemas auxiliares, representó uno de los mayores desafíos en la construcción de la Central. Las dos calderas pesan 13.200 toneladas y cada una tiene la altura de un edificio de 13 pisos.
Cuentan con un sistema de control de última generación donde se evalúan distintas variables en el hogar propio de la caldera y se corrigen en forma automática para obtener la mejor combustión del carbón minimizando cualquier tipo de emisiones. El proceso de combustión se realiza a temperaturas menores respecto al resto de las centrales termoeléctricas.
Los desafíos de la obra no han sido únicamente tecnológicos, además, la misma implicó desafíos logísticos y de emplazamiento. Teniendo en cuenta que, conjuntamente a las 13.200 toneladas de las calderas, se utilizaron 30.000 toneladas de fi erro (equivalente a una distancia de 120 kilómetros), 63.000 metros cúbicos de hormigón y 450 kilómetros de cables. De esta manera y dada la envergadura de la obra se requirió importante ingeniería logística para el movimiento de los equipos junto al traslado de personal que representa a más de 1.000 personas por mes desde distintos puntos del país.
El clima fue otro obstáculo a superar al momento de la construcción. La Central Río Turbio se encuentra a 3.000 kilómetros de Buenos Aires, en el extremo sur oeste continental del país. Se tuvieron que adaptar los procesos, con el correspondiente armado de la infraestructura necesaria, para trabajar bajo adversidad climática como la nieve y fuertes vientos propios del lugar. En invierno, dadas las temperaturas extremas de la zona, prácticamente se deben detener las labores debido al congelamiento del hormigón y el suelo.
La ejecución de las obras correspondientes a la construcción de la Central demandará el trabajo de más de 1.000 obreros calificados. En lo que tiene que ver con la operación de la misma, generará 100 puestos laborales directos y 500 puestos indirectos.
El 10 de noviembre de 2014 se realizó con éxito la prueba hidráulica de la Caldera 1 de la Central Térmica a carbón de Río Turbio. Esta prueba un paso previo fue fundamental para confirmar que todo el montaje de la caldera se hizo de forma correcta, y de esta manera permitir avanzar con las trabajos relacionados con la inminente puesta en marcha.
Al respecto, el pasado 20 de octubre, el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, afirmó que “el carbón necesario para que comience a funcionar la usina térmica de Río Turbio está completamente garantizado”, en respuesta a ciertos rumores que indicaban que en las obras de Río Turbio se había triplicado el personal y sin embargo cada vez se producía menos carbón.
Asimismo, el ministro aseguró la obra es posible por la decisión del Gobierno nacional de vincular la Patagonia al Sistema Interconectado Nacional, y consideró que el ingreso a la fase industrial del carbón con la generación de electricidad es un hecho irreversible, que permitirá generar más energía, en este caso de una fuente con cuantiosas reservas, que sin dudas el país requerirá en los próximos años para continuar con el proceso de crecimiento con inclusión social que se está llevando a cabo.
Fuente: Diario BAE
435 lecturas | Ver más notas de la sección Minería