
En caso de buscar una mayor paridad con respecto a la cotización global, el valor local del crudo no debería admitir la fijación de ningún techo, ya que eso perjudicaría mucho la rentabilidad de la industria. Así lo cree el director comercial de Oilstone, Mauricio Russo, quien destaca algunos hitos positivos registrados a lo largo del año.
Tal como se preveía a finales de la temporada pasada, 2016 fue un año de transición para la industria local de Oil & Gas, según la visión de Mauricio Russo, director comercial de Oilstone Energía. “Con la asunción del nuevo Gobierno nacional, se intentó corregir gran parte de las irregularidades que presentaba el país en materia económica y regulatoria del mercado energético. Aun así, la implementación de estos cambios no alcanzó para impulsar las inversiones en el sector petrolero”, señala el directivo en diálogo con Revista Petroquímica, Petróleo, Gas, Química & Energía.
Según sus palabras, la definición del nuevo precio de gas en boca de pozo fue muy cuestionada por muchos sectores de la sociedad. “Si bien se pudo establecer un nuevo valor con un sendero de crecimiento, lo cual resultó muy bueno, todavía queda por definir si continúa el plan de estímulo a la inyección excedente de gas que fija una cotización de u$s 7,50 por millón de BTU, cuyo vencimiento se dará en diciembre de 2017”, advierte.
Con respecto al precio interno de petróleo, indica que aunque el Gobierno ha definido la finalización del “barril criollo” para acoplarlo al valor internacional, aún no ha establecido en cuánto tiempo se alcanzará este objetivo. “No obstante, ya se ha iniciado un proceso de disminución gradual de la tasación”, reconoció.
Por otro lado, añadió, existe mucha presión para ir al precio internacional a fin de que el consumidor deje de subsidiar a la industria petrolera. “Es importante destacar, en ese sentido, que desde que se abandonó la cotización internacional del petróleo en 2002, a instancias del presidente interino Eduardo Duhalde, la industria subsidió al consumidor (y al Tesoro nacional a través de las retenciones fijas, en primer término, y variables, después) por un monto más de cinco veces superior a aquel con el que los consumidores subsidiaron la industria durante los últimos dos años; es decir, desde que la tasación local se tornó mayor que la internacional”, puntualizó.
A su criterio, debe aclararse que si la decisión es ir a los precios internacionales, esto no debería tener ningún tope. “En caso de aplicarse un techo de precios ante un incremento del valor internacional, volveríamos a sufrir lo mismo que padecimos años atrás, cuando los costos de los servicios (de perforación, fractura, químicos, equipos, etc.) aumentaban a cifras internacionales y aquí percibíamos precios topeados, lo que impactaba significativamente en la rentabilidad y en el nivel de actividad”, recordó. (…)
Fuente: Revista Petroquímica
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