Las aves son las principales víctimas. El área la tiene en concesión la empresa Apache. Hay un expediente abierto en Medio Ambiente.
MESETA NUEVA ESPERANZA (Enviado especial).- El viejo pozo petrolero pinchado por Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) en la década del 70 llora restos de gasolina y agua mientras que desde una vetusta válvula oxidada fluyen gases con olor a nafta.

El líquido se deposita en una pileta de hormigón cercada por una canasta también oxidada, que contrasta con los jarillales del paraje conocido como meseta Nueva Esperanza. Debajo y al costado de la pileta, se multiplican las plumas, las patas, los picos y las cabezas peladas de pájaros que cayeron en la trampa: desde el aire creyeron que los brillos eran de un ojo de agua y se zambulleron para siempre entre los residuos hidrocarburíferos.
"Río Negro" recorrió uno de los muchos campos neuquinos concesionados a la explotación petrolera y documentó allí los excesos y la falta de previsión de una de las empresas que operaba en la zona. Restos de aves voladoras de todos los tamaños documentan los desatinos.
El pozo en cuestión, una trampa para las aves y un foc de contaminación, se ubica a unos cinco kilómetros de la ruta provincial 17 y desde hace un par de meses está bajo la responsabilidad de la firma estadounidense Apache quien se la compró a la también norteamericana Pioneer Natural Resources.
"Pioneer se fue dejando un pasivo ambiental de muchos millones de dólares y prefirió pagar multas antes que hacer una verdadera remediación de la zona", acusó José Luis García, el propietario del establecimiento que se llama Buena Esperanza. García asegura que desde que compró los campos, que incluyen una franja de la riquísimo yacimiento Sierra Barrosa, está reclamando una remediación de la zona. Pero Pionner se fue y Apache aún no terminó de hacerse cargo.
El hombre, oriundo de Pico Truncado, está pidiendo que se le retire la concesión a la empresa y que antes que sea demasiado tarde alguien responda por el pasivo ambiental que se traspasó en conjunto con la venta.
"¿A quién le reclama ahora Cinco Saltos por el pasivo ambiental que dejó Indupa?", pregunta.
Según pudo determinar este diario, Pioneer pagó unos dos millones de pesos en multas por daños ambientales pero no encaró planes de remediación y se fue sin cumplir con lo que había prometido. García es el propietario del campo y se hizo conocido hace un tiempo cuando se reveló que junto con la tierra había comprado un pueblo: Sauzal Bonito. El caso engorda un expediente de la subsecretaría de Medio Ambiente de la provincia: el 3381-000625/05 donde, entre otras cosas, se pueden ver fotografías como las que ilustran esta nota. La tomas que aquí se publican se obtuvieron en diferentes oportunidades: la primera en enero de este año y las demás hace un mes. Los documentos gráficos iniciales motivaron un limpieza superficial y la extracción de líquido pero hace 30 días había una nueva acumulación de hidrocarburos y restos de aves entre las areniscas laterales.
Más allá de los bienes y derechos, Apache se hizo cargo del personal de Pioneer y García asegura que antes y ahora "todos son expertos en ahuyentar y maltratar a la gente, para ellos los superficiarios no existimos".
Un Pujante en el camino
El hombre cuenta que desde la base que la empresa tiene en Neuquén (más precisamente en Cutral Co) lo remiten a Buenos Aires y que allí lo envían al abogado de la firma Ignacio Pujante.
"El señor abogado me toma el pelo cada vez que quiero hacer valer mis derechos como superficiario", dice.
Este diario ubicó a Pujante. En la primera parte del contacto, el abogado – que es familiar directo del ex ministro de Hacienda de Neuquén, Alfredo Pujante–, le dijo a este diario que no conocía el caso y tampoco a García. Cuando se le insistió sobre el tema sostuvo que "puede ser que haya hablado alguna vez por teléfono con esa persona" y finalmente remitió a este diario a hablar con la base Neuquén.
"Yo soy abogado y los temas de los superficiarios no están bajo mi responsabilidad", le contestó al periodista.
-Mi consulta es un por un caso de contaminación en Neuquén...-se le dijo.
-No tengo idea de lo que me habla.
-De un campo en Nueva Esperanza.
-No conozco el caso.
-¿Es usted de Neuquén?
-Soy de Neuquén pero trabajo en Buenos Aires.
-¿No conoce el caso de García?
-Hablé con un García una o dos veces pero los temas con superficiarios no los manejo yo.
Pujante era abogado de Piooner y ahora lo es de Apache. Y según García es el interlocutor que designó la empresa. Para la provincia, el traspaso de firmas aún no se concretó oficialmente y las acciones que se tomaron fueron contra Piooner. El caso está a cargo del director de Medio Ambiente, el abogado José Luis Menna.
"Tenemos denuncias en Neuquén y en Nación, no tenemos quejas de lo que ha hecho Menna pero es evidente que no tienen posibilidades de acción efectiva contra las grandes corporaciones", sostuvo García.
El hombre, quien suma 40 años de actividad como trabajador petrolero, está convencido que el bicherío muerto en la superficie no es más que un botón de muestra y que la surgencia de hidrocarburos demuestra que la cañería del pozo está totalmente deteriorada y contamina las napas y aguas superficiales. De hecho, en una cañada aledaña al pozo la tierra huele a combustible. El pozo de meseta Nueva Esperanza está a unos cuatro kilómetros del lago Los Barreales justo en el punto donde se instalará la boca toma que promete salvar de sus históricos problemas de sequía a Cutral Co y Plaza Huincul.
La historia de un campo adquirido en un remate, con pueblo incluído
MESETA NUEVA ESPERANZA (Enviado especial).- El campo de José Luis García fue adquirido en un remate público que se realizó en septiembre de 1999 en Neuquén.
García admite que, además de la inversión en tierra y las posibilidades de caza menor, le interesaba el campo por el hecho de que allí había explotación hidrocarburífera. Es que este santacruceño suma más de 40 años trabajando en petróleo y consideró que la inversión era por demás rentable.
El caso es que, como ya publicó este diario, dentro de los lotes 26 y 27 está el pueblo Sauzal Bonito, que por ende también fue rematado como si fuera parte de un combo.
"Yo no sabía que había un pueblo adentro del campo", le aseguró a este diario mientras que remarca una versión no por todos compartida: "Yo compré de buena fe, quizás ese remate no estaba preparado para que vaya yo, quizás tenía que ir otra persona".
Remates sin difusión
En aquellos años, se realizaron muchos remates y muchos de ellos ni siquiera se publicaron en los diarios. "No es mi caso", dijo el petrolero.
Los males se han multiplicado contra García. A saber, Pioneer y ahora Apache contaminan y no aportan por servidumbre de paso (el tributo de las empresas a los superficiarios); Repsol YPF (que tiene pozos del yacimiento Sierra Barrosa) está en litigio y le depositan a un polémico abogado que está en la puerta de un juicio por una maniobra con tierras y por supuesto no puede disponer del pueblo que exige la expropiación. Sin embargo, el hombre -que es propietario de una empresa de servicios en Pico Truncado- cree que todos los aspectos pueden aclararse. "De todos estos problemas de lo que no se puede volver es de la contaminación", sostuvo.
Fuente: Diario RÃo Negro
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