
Se estima que la quita del beneficio demorará al menos dos meses para que se refleje en la facturación de los consumos de los sectores que pasarán a pagar valores “plenos”
Desde la Secretaría de Energía ya oficializaron los nuevos cuadros tarifarios El 12 de mayo pasado, se realizó una audiencia pública donde el Gobierno presentó el esquema de segmentación de tarifas que se aplicaría a partir de junio y por el cual el 10% de los usuarios de mayor poder adquisitivo dejarían de percibir subsidios en las facturas de consumo de gas y electricidad. Si bien desde la Secretaría de Energía ya oficializaron los nuevos cuadros tarifarios, que fueron validados por los entes reguladores -Enre y Enargas-, aun no hubo una resolución sobre la segmentación por nivel de ingreso del consumidor residencial.
Por lo tanto, se estima que la quita de subsidios podría aplicarse después de lo previsto. Las empresas distribuidoras de ambos servicios alertaron durante las audiencias sobre las dificultades de implementar la segmentación y el tiempo que demoraría adecuar los sistemas, además de los posibles errores de inclusión o exclusión de usuarios que mantendrían o perderían el beneficio sin estar dentro del grupo determinado por la diferenciación. El Estado cubre hoy más del 75% del costo del gas y de la electricidad, que es uno de los componentes del precio final que se incluye en las facturas, junto con el valor del transporte y la distribución.
Las empresas del sector destacaron que si bien ya comenzó junio -el mes previsto para la implementación de la segmentación- aun no recibieron información oficial ni listados sobre los usuarios que dejarán de percibir subsidios y tendrán un aumento en sus facturas mayor al resto. “No hubo aviso, notificación o listado. Me parece que no fueron muy a fondo con este tema, hay dudas sobre cuánto puedan avanzar o si tienen la capacidad de hacerlo”, dijo en reserva una fuente del sector. Los ciclos de facturación de las empresas abarcan dos meses de consumo. La segmentación prevista por el Gobierno abarca a unos 921.778 titulares, en el caso de la energía eléctrica, y 760.600 en el de gas residencial.
Son aquellos que tienen con ingresos equivalentes a 3,5 canastas básicas totales (unos $313.916 en marzo), tres o más inmuebles, tres o más vehículos de menos de 5 años de antigüedad o sean propietarios embarcaciones de lujo o aeronaves. Para los usuarios del AMBA también se tomarán en cuenta criterios geográficos: dejarán de recibir subsidios quienes vivan en los 13 barrios identificados por el ENRE como de alta capacidad de pago. Los ciclos de facturación de las empresas abarcan dos meses de consumo (no se factura a todos los clientes un mismo día). Por eso, el impacto de los aumentos no se verá en todas las facturas al mismo tiempo.
Recién a partir del 1º de agosto todos los clientes habrán absorbido en sus facturas los nuevos cuadros, explicó otra fuente del sector de distribución. En el caso de la segmentación, la implementación es más compleja. Se requiere adaptar los procesos de facturación actuales, lo que puede demorar al menos 60 días, según precisaron desde las empresas. Una de las dificultades es establecer que el titular sea la misma persona que recibe el servicio. Por instrucción del Enargas, las distribuidoras enviaron comunicaciones a más de 3 millones de usuarios para que regularicen la titularidad, pero solo respondió el 2,5% del total. La anterior experiencia de facturación segmentada fue entre 2012 y 2015, a finales del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. (...)
Fuente: Infobae
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