De esa manera, el Gobierno obtiene un doble beneficio: disminuye la sideral factura que debe pagar por subsidios al sector energético, que fue de $ 26.000 millones el año pasado y, en paralelo, asiste con una porción de gas adicional al segmento productivo. “Enarsa está vendiendo el gas del barco. Va a hacer eso con lo que le vaya sobrando", explicó el encargado de temas energéticos de una de las mayores compañÃas del paÃs. Se refiere al LNG (gas natural licuado) que llega hasta las costas de BahÃa Blanca y, desde fines de mayo a Escobar, proveniente de ultramar.
El gas se transporta en estado lÃquido y en las costas argentinas se reconvierte para ser más tarde inyectado en los gasoductos. La compañÃa que conduce Exequiel Espinosa, según relataron en el sector industrial, pide u$s 4,04 por cada millón de BTU (la unidad de medida) de ese gas. No es un precio ingenuo: está por encima del precio que paga el sector productivo por el producto de origen nacional -ronda los u$s 3- pero muy por debajo del precio de importación, que supera los u$s 10 por la misma cantidad. Este año llegarán a las costas argentinas unos 50 barcos con gas natural licuado gestionados por Enarsa e YPF.
Como anticipó El Cronista, el Gobierno comenzó a implementar un sistema de premios para las petroleras mediante el cual acceden a un 86% de la carga de esos buques, mientras que el resto queda para Enarsa. Esa es la porción que la empresa estatal comenzó a ofrecer a industrias para compensar las restricciones de suministro en momentos en que la demanda hogareña aumenta de forma pronunciada debido al mayor uso del recurso para calefacción en los dÃas más frÃos. Desde principios de mayo, aunque no todos los dÃas, las empresas sufren recortes variables en el suministro del recurso. Esa situación generó la semana pasada el reclamo de la Unión Industrial Argentina (UIA), que denunció los recortes a través de un comunicado.
Fuente: El Cronista
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