
La aceptación de un desarrollo masivo por parte de una industria siempre bajo la lupa fue el objetivo de gobiernos, empresas y sindicatos. Sin que el debate esté saldado, los hidrocarburos no convencionales comenzaron a perder espacio en las tapas a manos de la angustia generada por la pandemia de coronavirus.
A un año y medio, contagios y vacunas de por medio, ¿Qué pasa tierras adentro de la promesa de la segunda Pampa Húmeda?
Lejos de las campañas de evangelización que llenaron minutos de televisión y páginas de diarios, la industria petrolera en la Cuenca Neuquina avanza casi en forma silenciosa. Recién en el último mes hubo repercusiones públicas de lo que pasaba puertas adentro, pero fue solo para anunciar nuevos récord de producción, ampliaciones de plantas de tratamiento, proyecciones de barriles y nuevas -e ingeniosas- asociaciones.
El 22 de junio se conoció un nuevo hito. La producción de petróleo de mayo fue la más alta desde 2005. No solo se recuperaron niveles de prepandemia sino que los volúmenes, 189.199 barriles por dÃa, se encaminan a la proyección de 235.000 barriles para fin de año. Neuquén confirma su condición, recostada en los no convencionales, de ser el principal productor de gas y petróleo del paÃs.
Argentina necesita unos 500.000 barriles diarios para cubrir su demanda interna, hoy le "sobran" cerca de 15.000 barriles. Con la proyección anticipada por el gobernador Omar Gutiérrez, los excedentes se triplicarÃan y el camino de la exportación podrÃa empezar a transitar el esperado destino "en firme", es decir, envÃos al exterior continuados.
En la actualidad las exportaciones de crudo representan cerca de un 6%, su aporte a la balanza comercial es marginal en cuanto al ingreso de divisas, pero mejora cuando se revisan los años de importaciones que sumaban presión a la cuenta central, marcada por el ingreso del gas vÃa barcos. (...)
Fuente: Diario RÃo Negro
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