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"Quiero una Mendoza minera, pero no como San Juan"

11/08/2015 | ARGENTINA | Minería | 615 lecturas | 53 Votos



Raúl Rodríguez es abogado especializado en Derecho Minero. Es asesor de empresas y profesor universitario. Entre sus clientes, está la empresa que lleva adelante el proyecto San Jorge.




Raúl Rodríguez es de la primera camada de abogados que se recibieron en la UNCuyo luego del retorno de la democracia al país. Desde que tenía 6 años soñaba con convertirse en abogado y ser una especie de paladín de la Justicia. Luego de recibirse se especializó en Derecho Minero y es asesor de varias empresas en el tema. Inclusive entre sus clientes se encuentra la compañía que llevaba adelante el proyecto San Jorge. Sin embargo, aclara que: "Soy abogado, no soy minero. Defiendo el Derecho Minero, no el proyecto San Jorge". Y considera que "no está a la altura del mendocino decir `de esto no se puede hablar´. Mendoza no se merece tener temas tabúes. El mendocino ha demostrado ser un luchador contra las adversidades, gracias a él este desierto se transformó en un oasis. Entonces, si le encontró una solución al agua cómo no le va a encontrar solución a otros problemas".

Cursó la escuela secundaria en el Liceo Militar con Francisco Pérez y compartieron el estudio de abogacía, en calle 9 de Julio de Ciudad, hasta que el gobernador decidió insertarse en la política. Además, es el hermano mayor de Macarena Rodríguez, la jugadora de hockey que integra el seleccionado argentino que viajará a Londres. En su oficina, explicó y fundamentó por qué considera que Mendoza debe convertirse en una provincia minera.

-Si bien de chico para usted ser abogado era sinónimo de superhéroe, para mucha gente es el malo de la película porque está a favor de la minería….


-Puede ser, pero yo lo que defiendo es la legalidad. Defiendo la Ley. Si hay una actividad económica, lícita y que está regulada la voy a defender.  Llevo casi 20 años especializándome en Derecho Minero. Empecé cuando acá ni se hablaba de minería y me ha tocado viajar por casi todos los lugares del mundo donde hay este tipo de emprendimientos. No soy un convencido oportunista, sino que es lo que realmente he vivido. Y te insisto: defiendo la legalidad. Hay un Código Minero y me parece mal que se viole constantemente. Me parece mal que quien defienda la legalidad sea mal visto porque en todo caso habría que derogar las leyes, no a aquellos que pugnamos porque las leyes se cumplan. Cuando uno está convencido de algo no le tienen que molestar los comentarios del resto. Me siento muy orgulloso de lo que hago.

-¿Puede explicarnos en qué beneficiaría la megaminería a Mendoza?

-Primero quiero aclarar que la megaminería es una construcción semántica, un neologismo. No existe la megaminería. Es una forma de denostar un poco la actividad. Muchas veces sus detractores no pueden decir que están en contra de la minería en general porque quedarían como unos locos, por esto inventaron este término. Fue para poder salir de esa incomodidad ya que todo el día nos valemos de la minería. En realidad, ésta es una sola. No existe la mini ni la mega. Puede ser buena o mala, según como se haga. Se tiende a decir que la megaminería es cuando se invierte mucho dinero y la empresa es muy grande. Si eso es la megaminería, entonces, estoy a favor.  ¿Por qué? Porque es la que más posibilidades tiene de dar trabajo y a la que el Estado le puede exigir la mejor tecnología, sacándole mayores dividendos. Si existiera -insisto que no la hay- la miniminería, no le dejaría nada a nadie y del punto de vista de la contaminación sería la peor. Al pequeño minero no le puedo pedir tecnología de punta... Si te fijás, en el mundo, los problemas de contaminación están dados por las empresas pequeñas. A las grandes compañías el Estado les puede exigir tal tipo de tecnología, una determinada cantidad de puestos de trabajo, una determinada inversión y estas empresas pueden responder. Pero si vamos vos y yo y nos ponemos una empresita, qué nos pueden exigir si no tenemos los fondos suficientes para invertir en la tecnología necesaria para preservar el medio ambiente. De ahí se desprende por qué creo que es importante la actividad minera, más allá de que es absolutamente lícita. Tan lícita es que nuestra Constitución Nacional dispone que se dicte un Código de Minería en el mismo nivel de importancia que el Código Civil y el Penal. Recién iniciado nuestro período constitucional se le ordenó al Congreso de la Nación que dicte los Códigos de Minería, Civil, Penal y el Laboral. Poca gente sabe que la Asamblea del año 13, dispuso la primera norma de exenciones impositivas a la actividad. Hacía tres años que existía Argentina, ¡tres! Ese reglamento fue el 7 de mayo de 1813, por eso, cada 7 de mayo se conmemora el Día de la Minería.

-Pero así como se intenta reformar el Código Civil para que tenga actualidad, ¿no debería hacerse lo mismo con el minero? No es lo mismo lo que se sabía de Minería en 1813, que lo que se sabe actualmente….

-Sí, claro. El Código Minero es de 1887, hago esta aclaración porque creen que es de la época de Menem y no es así. El redactor del mismo fue Enrique Rodríguez, que no tiene nada que ver conmigo. Éste tuvo muchísimas reformas. El tener códigos, por una lado, es bueno pero, por otro lado, no lo es porque la realidad avanza mucho más rápido. Entonces, necesitás permanentemente ir reformando. Una cosa para destacar es que hace unos cuantos años se decidió hacer un nuevo Código de Minería Nacional. El proyecto, en el que tuve el honor de ser uno de los redactores, se terminó en el año 2.000 y está todavía en el Congreso. Probablemente no salga nunca.

-¿Qué diferencias tiene con el vigente?


-Es un aggiornamento de lo que era el Código de Rodríguez, y tiene más agilidad en algunas figuras técnicas que son necesarias reformar. Se propuso algo muy interesante, que sé que para la sociedad es muy importante, y es el tema de las regalías. Es decir, lo que cobra el Estado por la utilización de un recurso no renovable. En ese sentido se proponía hacer regalías flotantes, que pudieran acompañar el precio de los metales.

-¿Cómo explica que todos estemos convencidos, y me incluyo, de que este tipo de minería es contaminante?

-Creo que el Estado es el responsable de que la sociedad crea eso. Y cuando digo el Estado no hablo del gobierno, porque el gobierno es una parte del estado, que tiene tres poderes. El Estado en general ha hecho muy mal las cosas, pero no desde ahora si no desde hace unos 30 años. Lo que ha faltado es información y promoción de la actividad. Que la gente sepa de qué se trata la minería. Cuando yo les pregunto a mis alumnos de la facultad si saben para qué sirve esta actividad, ocho de cada 10 te hablan que es para los collares, los aros… Hoy no podríamos vivir como vivimos sin la minería. Entonces decir que "es contaminante"  ó "estoy en contra" sin fundamentos válidos hace que uno quede muy incómodo. ¿Por qué? Porque cuando uno compra un celular está ayudando a que esa industria siga creciendo, por darte un solo ejemplo. Creo que hay que tomar una decisión… Así como hace unos años las mujeres decidieron terminar con los tapados de pieles porque está mal que se maten animales para ese fin. Debería resolverse una postura para esto. Si la minería hace tan mal, tenemos que dejar de consumir cualquier cosa que contribuya a esa industria. ¿Cuántos estaríamos dispuestos a dejar de tener luz, celular, computadoras, autos, medicamentos, medicina nuclear, etcétera, etcétera? ¿Estamos dispuestos a pagar ese precio? Creo que no. Ahí es donde está el problema: la falta de información acerca de lo que es la minería. Tendríamos que definir si es necesaria o no. Si la respuesta es sí, entonces la clave está en definir cómo la hacemos, cómo la legislamos, cómo la tratamos para que sea un bien amigable con el medio ambiente. La minería contaminante es un bien no querido.

-A lo largo de la charla ha hecho énfasis en que hay una legislación sobre la actividad y que el Estado tiene que poner mecanismos de control. Sin embargo, desde un tiempo a esta parte, los argentinos hemos dejado de creer en los políticos, en los entes controladores y hasta en la Justicia, conociendo repetidos casos de corrupción… Entonces, ¿por qué deberíamos confiar en que con San Jorge, por ejemplo, se cumplirían las medidas?


-Comparto que todos podemos descreer de los controles, de los políticos y de los abogados. Lo acepto porque es un dato de la realidad, pero qué hago: ¿lo cambio o lo sigo repitiendo hasta el infinito? Creo que lo inteligente sería afrontarlo y tratar de resolverlo. Son los mismos políticos, el mismo Estado y los mismos entes que controlan otras actividades… Sin embargo, la gente no está en contra de otros sectores. No puede ser que al mismo político le crean cuando controla otra cosa que no sea minería. Veo que realmente hay una animosidad. Por ejemplo, con el tema de los hidrocarburos, ahí si creíamos que estaban bien controlados... Ahora con el asunto de YPF nos enteramos que había problemas ambientales, inclusive en Mendoza. Y eso está mal y hay que sancionarlo. Pero me llama la atención que no haya una manifestación popular en contra de eso. Entonces, es evidente que todo está dirigido hacia un fin….

-¿Quién cree que podría estar detrás de esto?

- Respeto y entiendo que la sociedad esté en contra porque si yo no estuviera especializado en este tema y me dijeran que me van a contaminar el agua, también me pondría en contra. Yo no puedo decir que la sociedad está equivocada porque con la información que tiene ha tomado una postura. Pero me cuesta creer que sea toda la sociedad la que piensa así. Creo que el Estado ha sido un  gran responsable por su propio silencio. Silencio que estuvo presente antes cuando la minería no estaba cuestionada y sobre todo después, cuando se la empezó a cuestionar. Y digo esto porque el Estado tiene una Subsecretaría de Minería, una Dirección de Minería, un Departamento de Geología, un Departamento de Protección Ambiental… Tiene los profesionales como para que salgan a decir cómo es el tema. Además, en San Jorge no se iba a usar cianuro y eso era fácil de explicar porque el cianuro no se utiliza en el cobre. Iba a utilizar ácido sulfúrico que también está prohibido por ley y, por ello, se rediseñó el proyecto. De esa forma fue viable presentarlo. Pero las proclamas en contra eran tan básicas que creo que las subestimaron del Estado.

-Pero en algo se equivocaron para que no le creyeran y no pudieran continuar con el proyecto….


-Yo no puedo hablar por los empresarios. Mi misión con respecto a la empresa era acotada a la parte legal. Lo que te puedo garantizar es que desde el punto de vista jurídico se hizo todo cumpliendo con la Ley. Si me preguntás de qué me arrepiento, te digo que de nada porque se hizo todo como se debía. Este proyecto fue llevado a la Justicia en la parte Civil y en la Penal y salió exitoso de todas las acciones que se le hicieron en contra. Creo que el problema de San Jorge fue un problema político no jurídico ni técnico. Haber tenido amparos de Oikos y haberlos ganado demostró que jurídicamente no había problemas.

- ¿Cuánta responsabilidad tiene en esto el gobernador Paco Pérez?

-Él debería responder eso…

-Pero ustedes tenían un relación cercana con él, que según se supo se vio afectada por este tema…

-Fuimos juntos al Liceo Militar. Compartimos este estudio de Abogacía. Lo que pasa es que una cosa es la opinión que yo tengo de él como persona, que lo conozco y mucho, y otra cosa lo que él es como político y dirigente. Yo nunca estuve en política porque no me gusta. No entiendo la lógica de la política.

-Pero en algún momento habrán tocado este tema…

-Sí, hemos hablado mucho del tema. Lo que sucede es que él no es conocedor del mismo. Se lo quiso vincular como abogado de empresas mineras, pero en este estudio quien se abocó a Derecho Minero soy yo. Él nunca tuvo que ver con esto porque nunca le interesó involucrarse. El problema con San Jorge fue que era el primer proyecto presentado y se habló mucho de que luego vendrían 500 empresas a contaminarnos. Entonces, si en lugar de haber sido San Jorge hubiese sido San Eduardo, por decir algo, hubiera pasado exactamente lo mismo. Cualquier proyecto que llevaras primero iba a terminar igual porque es una cuestión política. Y eso la gente de San Jorge lo entendió, de hecho fijate que no llegó ningún otro proyecto. Era obvio que lo estaban esperando y que iba a terminar así. La tranquilidad que le quedó a la compañía es que fue revisada judicial, penal y civilmente y no se le pudo encontrar nada.

-¿Definitivamente San Jorge quedó en la nada?

-Está archivado el proyecto. Hay un tema puntual: existen varias acciones de inconstitucionalidad en contra de la Ley 7.722 y la Corte deberá definir si esa ley es constitucional o no. Si la Corte decidiese la inconstitucionalidad de la 7.722 habría que ver qué decide hacer la compañía.

Fuente: MDZ

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