
Luego de casi 18 años de actividad, las reglas de juego en materia de minerÃa han quedado clarificadas y, por los acuerdos alcanzados y la abundante información existente, se extiende un horizonte de certezas para los diferentes actores, esto es, gobierno, empresas y polÃticos en general.
A la solitaria explotación de Bajo La Alumbrera, lanzada bajo severos secretos de Estado cuando promediaba la década del 90 y que todavÃa, en su tramo final, tiene por delante años de vida útil, se han sumado acciones materializadas por la provincia, en acuerdo con las empresas, como Bajo El Durazno y el proceso de exploración que inició Agua Rica en el área de Cerro Atajo.
REGALÃAS DE IRRESPONSABILIDAD
A todo ello hay que agregar que la utilización de las regalÃas mineras, por parte del Poder Ejecutivo y los intendentes, tienen en la actualidad una reglamentación mucho más clara y favorable a proyectos sustentables que deben ser aprobados por una unidad de ejecución que funciona en el ámbito del ministerio de Producción. Atrás quedó el tiempo de los gastos discrecionales de gobernantes de toda laya que, lamentablemente, determinaron que las ganancias de la minerÃa no se reflejaran en obras orientadas al desarrollo.
Respecto a esta cuestión, la de ordenar el uso de las regalÃas con un sistema de control que impida los desatinos que existieron por más de una década y que dilapidaron una inmensa fortuna, mucho tuvo que ver el director de Ymad por la provincia, Ãngel Mercado.
Cuando estuvo al frente del ministerio de Producción produjo la resolución que obliga a los intendentes a presentar proyectos que se relacionen con el desarrollo de los pueblos, los que, necesariamente, deben ser aprobados por la unidad ejecutora. Con ello se acabaron las maniobras que nacÃan de una interpretación tramposa y que, por ejemplo, supieron llevar a cabo exjefes municipales como Daniel “Telchi†RÃos y José Eduardo Perea.
En primera instancia, Andalgalá y Fray Mamerto Esquiú quedaron exceptuados de la norma por la presentación de una medida cautelar, pero finalmente la Corte de Justicia determinó que debÃan someterse a la resolución que, lo repetimos, fue una decisión polÃtica de alto valor.
BAJO LA ALUMBRERA-BAJO EL DURZANO
Si bien es cierto que Bajo la Alumbrera fue el proyecto más importante de la provincia y el que mayores réditos le ha dejado a Catamarca, no es menos cierto que numerosas áreas mineras estaban, por la falta de inversiones, prácticamente adormecidas.
El gobierno, plenamente consciente de que la provincia no puede autofinanciarse sólo con los ingresos de coparticipación federal y la recaudación propia de los impuestos, se fijó objetivos a partir de las áreas mineras y, hasta el momento, ha logrado entendimientos que permiten afianzar el concepto de centro minero y, promisoriamente, mirar el futuro.
Cuando todavÃa quedan, lo repetimos, algunos años de la explotación de la Alumbrera, por la que se cobra regalÃas y utilidades en función de la UTE que Ymad tiene formalizada con Minera Alumbrera y la Universidad Nacional de Tucumán, se alcanzó coincidencia para que la misma empresa tenga una continuidad operativa en otro de los bajos (andalgalense o belicho): El Durazno.
El entendimiento significa, a grosso modo, que Catamarca se asegura años de seguir percibiendo regalÃas y parte de las utilidades. La empresa, por su lado, también hace un buen negocio porque seguirá utilizando las instalaciones que tiene montadas en las montañas andalgalenses y el ducto que lleva el mineral hacia San Miguel de Tucumán. Ymad, cabe destacarlo, cuenta además con el control de Farallón Negro, la mina subterránea que, sobre suelo de Belén, se explota desde hace más de tres décadas.
AHORA, CERRO ATAJO
Este año 2015 fue pródigo en alcanzar acuerdos mineros. Uno de ellos está relacionado con el área llamada Cerro Atajo, perÃmetro que encierra 17 minas perfectamente diseminadas en la zona y cuyo proceso de exploración, a cambio de una inversión de 2.700.000 dólares para los tres primeros años, llevará adelante la minera Agua Rica que, a su vez, posee la mina de oro y cobre del mismo nombre y que, en un futuro no lejano, comenzará el proceso de explotación.
Para las tareas en Cerro Atajo, a partir de la aprobación del informe de impacto ambiental, Agua Rica dispondrá de 700.000 dólares el primer año, y un millón de la misma moneda en los dos subsiguientes.
A raÃz de este entendimiento, aparte de regalÃas y la obligación de emplear el 80% de mano de obra catamarqueña (o foráneos con dos años de radicación) en Cerro Atajo, la provincia pasa a ser dueña del 3% de las utilidades futuras que arroje Agua Rica, algo que no le correspondÃa por no ser propietaria, como fue el caso de Bajo la Alumbrera.
Pero, aparte, ese 3% sobre las ganancias de Agua Rica se puede extender al 5% a partir de la explotación efectiva de Cerro Atajo. Como puede apreciarse, todas son ventajas para una provincia como la nuestra que no dispone de recursos para este tipo de emprendimientos, de alto riesgo y muy caros, los que estaban prácticamente congelados por un litigio judicial con la misma Agua Rica que, con inteligencia y practicidad, ha sido superado y en un plazo de un año -a partir de febrero de 2015 y hasta el mismo mes de 2016- podrÃa desaparecer por desistimiento de la empresa, el que inclusive puede llegar antes de la fecha establecida, conforme lo revelaron fuentes confiables a El Esquiú.com.
Por último, la alianza con Agua Rica establece que, a partir de la explotación, Catamarca recibirá nada menos que un 7% del llamado valor neto de fundición, que va a reemplazar al famoso valor boca mina por el cual se hacÃan importantes deducciones.
Más claro: lo que viene por utilidades de Alumbrera, con Agua Rica tendrá un cambio trascendental. Solamente habrá que calcular el porcentaje sobre la facturación, lo que significa un trámite menos engorroso y favorable en dinero contante y sonante. Lo mismo ocurrirá con las regalÃas. El 3% de Cerro Atajo será 3%, no el 2,1 o algo parecido.
Fuente: El Esquiú
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