
Sin anuncios agresivos, pero con una deliberada estrategia comercial que busca ganar rentabilidad arañando el mercado del otro, en el sector petrolero se está llevando a cabo una guerra de posiciones con el objetivo de cercar a la reina YPF , la mayor compañía del país y quien lleva la voz de mando entre las estaciones de servicio.
Desde hace algunos meses, en el marco del nuevo contexto del negocio local tras el cambio de Gobierno, la devaluación, la inflación y las características de su propio negocio, Shell , Axion y Petrobras -las principales competidoras de la empresa bajo gestión estatal- comenzaron a moderar los precios para acercarlos a los niveles de YPF, dueña desde hace décadas de las naftas y el gasoil más económicos del país.
La situación llegó a niveles insospechados en los últimos meses. Axion, la compañía de la familia Bulgheroni y la empresa china Cnooc, llevó el precio de la nafta súper en la ciudad de Buenos Aires a $ 17,08 por litro, el mismo valor de venta que se ve en la mayoría de las estaciones de la petrolera que maneja Miguel Gutiérrez y cuya mayoría accionaria está representada por el ministro de Energía, Juan José Aranguren. Más aún: algunas bocas de expendio porteñas de YPF venden la súper a $ 17,14 el litro, es decir, más caro que su competidora. Toda una rareza.
El camino que inició Axion lo reforzó Petrobras, la empresa que aún mantiene el nombre de su anterior dueña brasileña, pero que en la práctica pertenece y está bajo la gestión de Pampa Energía, el holding del que es referente Marcelo Mindlin.
En manos de la empresa brasileña, la compañía solía tener precios caros en el mercado, algo que cambió. La firma de Mindlin fue aún más agresiva que la de los Bulgheroni y llevó el valor de la súper a $ 16,99, es decir, también por debajo de YPF. Esos valores se encontraron el mes pasado en las estaciones de Entre Ríos 1102 y de Ángel Gallardo 699. Luego modificó sus pizarras y puso la súper en el mismo nivel que YPF.
Incluso Shell, que históricamente tuvo los combustibles más caros del país, acortó la brecha con YPF en la Ciudad de Buenos Aires. Hoy sólo 40 centavos por litro de súper separan los precios porteños de Shell y de YPF. En enero de este año, por ejemplo, esa diferencia era de 65 centavos.
El cambio de los precios comenzó a generar movimientos en la participación de mercado. YPF terminó 2015 con un 57,9% de la venta de naftas y gasoil, pero esa cifra bajó en octubre pasado hasta el 55,7%. Lo que perdió la mayor compañía del país lo ganó principalmente Shell, que pasó del 15 al 17%. Tanto Gutiérrez como Ricardo Darré, CEO de la compañía, y Carlos Alfonsi, vicepresidente de YPF, que maneja desde hace años el negocio del denominado downstream (refinación y venta de combustibles) observan con preocupación el fenómeno. Más aún porque no pueden, según entienden, volver a establecer una diferencia con sus competidores. Sucede que no les cierran los costos en relación con precios muy atrasados.
Los números que marcan las pizarras porteñas responden a una compleja situación macroeconómica. YPF es una empresa integrada, como se denomina a las firmas que producen el petróleo que refinan. (…)
Fuente: La Nación
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