
El negocio, la principal prioridad. Nuestro país alberga más del 70 por ciento del litio que existe en el planeta, conocedoras de la riqueza local, las automotrices vienen impulsando proyectos mineros sobre todo en la zona de la Puna con el fin de asegurarse la disponibilidad del mineral por cuanto menos dos décadas, cuenta en una nota Patricio Eleisegui, la que DIARIOJUNIO publica a continuación.
Lo ocurrido en Veladero (San Juan) con el derrame de cianuro parece no haber causado mella. En lo que representó una de sus primeras medidas al frente del Poder Ejecutivo, Mauricio Macri anunció en la primera quincena de febrero la quita de retenciones para la minería que se lleva a cabo, sobre todo, en las áreas cordilleranas de la Argentina.
Por supuesto, las lecturas de apuro que se hicieron del gesto repararon en el beneficio que esto significa para compañías como Barrick Gold o Minera Alumbrera, las principales extractoras de oro en San Juan y Catamarca.
Pero dentro del Ministerio de Energía y Minería la visión respecto de la maniobra fue otra: la decisión de Cambiemos apunta a motorizar el desembarco de capitales para la explotación de litio, un compuesto clave -en la actividad minera ya bautizado como “oro blanco”- para el desarrollo de baterías tanto para automóviles como para todo tipo de dispositivos electrónicos.
Junto con los países mencionados, nuestro país alberga más del 70 por ciento del litio que existe en el planeta. Conocedoras de la riqueza local, las automotrices vienen impulsando proyectos mineros sobre todo en la zona de la Puna con el fin de asegurarse la disponibilidad del mineral por cuanto menos dos décadas.
Toyota, a través de la firma Orocobre, Renault vía una asociación con la también francesa Eramet, y Mitsubishi en alianza con Exar, ya controlan áreas ricas en el compuesto en provincias como Jujuy y Salta. Estas empresas ya informaron al Gobierno que concretarán desembolsos de hasta 250 millones de dólares en emprendimientos mineros.
El litio se concentra básicamente en zonas de salares, y su extracción consiste en el bombeo de una salmuera que se acumula bajo dichas superficies. El líquido luego es acumulado en piletas que, sometidas a distintos procesos químicos, originan el mineral que tanto desvela a las tecnológicas.
Este aspecto es presentado por las compañías como ausente de todo riesgo ambiental para el Norte argentino, pero la realidad es que un potencial “boom” del material golpeará de lleno la estabilidad de los ecosistemas de la Puna.
El geólogo Fernando Díaz es contundente al respecto: “Hay que estimar que por cada tonelada de litio extraída se evaporan alrededor de dos millones de litros de agua. Esta es una evidencia de que la minería de litio en salares no es más que una minería de agua”.(...)
Fuente: Diario Junio
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