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Gas vs. Líquidos: Tratamiento Fiscal dispar y cambios significativos en el mercado de los combustibles

08/04/2019 | ARGENTINA | Notas Destacadas | 442 lecturas | 16 Votos



Texto de Marcelo Saleme Murad




Sabido es que el mercado energ√©tico de Argentina sufre, como ning√ļn otro en el mundo, el acoso de la voracidad fiscal; tanto del Gobierno Nacional, cuanto de los Gobiernos Provinciales y Municipales. Ning√ļn estamento pol√≠tico se priva de hundir sus afiladas garras en √©ste apetitoso producto: saben que todo el mundo necesita energ√≠a para vivir, desde la luz que encendemos a la ma√Īana, el gas que utilizamos para cocinar, el auto que necesitamos para ir a trabajar, el horno de la f√°brica, etc. Sin energ√≠a la vida moderna no ser√≠a posible. Por lo cual, todos los pol√≠ticos populistas que nos han acosado, han visto en dicha necesidad un bot√≠n excelente y r√°pido al que echarle mano. As√≠ por ejemplo, el ex Gobernador de C√≥rdoba, Jos√© Manuel De la Sota,  invent√≥ una ‚Äútasa vial‚ÄĚ, y en √©se desaguisado fue seguido por los ‚Äúbarones del conurbano‚ÄĚ y muchos otros intendentes bonaerenses que, sin ning√ļn tipo de pudores, echaron mano al combustible para hacer caja; sin importarles ninguna ley, Constituci√≥n, ni norma vigente que pudiera ponerles freno; y generando distorsiones enormes en el mercado de combustibles, perjudicando directamente a cientos de empresas que deb√≠an aplicar √©stos ‚Äúimpuestos‚ÄĚ a sus productos y perdiendo sensiblemente competitividad frente a otras jurisdicciones que no ten√≠an tales gabelas.  

Si la cuesti√≥n no sigui√≥, fue por la amenaza de que nuestra Corte Suprema los declarara inconstitucionales, y √©sos fiscos (provinciales y municipales) se vieran obligados a reparar los perjuicios. Aunque a√ļn hoy existen casos aislados de municipios que insisten con tan ilegal gabela. Siguiendo nuestro razonamiento, el combustible l√≠quido fue hist√≥ricamente preferido en Argentina para recaudar, f√°cil y r√°pido, abusando de la necesidad que los consumidores tenemos de dichos productos. Ning√ļn combustible l√≠quido se salv√≥ del ‚Äúmanotazo‚ÄĚ, incluyendo el gasoil que, hist√≥ricamente, fue m√°s econ√≥mico; pero paulatinamente tambi√©n fue presa de la voracidad fiscal, al punto de hacer hoy inconveniente un autom√≥vil con motor di√©sel, salvo camiones, colectivos, y ‚Äďcomo siempre- la maquinaria agr√≠cola. 

As√≠ entonces, el automovilista argentino se ha ido volcando hacia el GNC, que es sensiblemente m√°s econ√≥mico que el combustible l√≠quido. ¬ŅY por qu√© esa diferencia? ¬ŅPor qu√© parece que el Estado se preocupa en mantener bajo el precio del Gas (t√©cnicamente una tarifa)? Pues porque entiende que es m√°s ‚Äúpopular‚ÄĚ hacer pol√≠tica con el Gas. Los actores son diferentes, el mercado es diferente, los consumidores son diferentes. La pol√≠tica demag√≥gica hizo el milagro. La gente percibe al Gas como ‚Äúla garrafa social‚ÄĚ y ‚Äúel taxi‚ÄĚ; ignorando tambi√©n que la industria es la gran consumidora de √©ste combustible.  Asimismo, el poder de lobby de la industria ha logrado mantener √©stas tarifas a niveles que, aun siendo caros, son m√°s econ√≥micos que otras variables. Tambi√©n se percibe al Gas como una energ√≠a ‚Äúlimpia‚ÄĚ, aunque ello es discutible. Pero seguramente es m√°s limpia que el carb√≥n; y menos peligrosa que la energ√≠a nuclear; adem√°s de ser abundante. Pero √©sta supuesta ‚Äúlimpieza‚ÄĚ no es lo que hace la diferencia con el Gas, porque basta ver c√≥mo las empresas de biocombustibles est√°n ‚Äúa los tumbos‚ÄĚ por las bipolares pol√≠ticas fiscales que se siguen en relaci√≥n a ellas. 

Hay diferencias de tratamiento legislativo / impositivo a favor del Gas, que valen la pena se√Īalarse, y es all√≠ donde radica la mayor diferencia. El control de la tarifa del Gas, contrasta con el ‚Äďte√≥ricamente libre- precio del combustible l√≠quido; donde la intervenci√≥n del Estado es mucho m√°s resistida por las empresas del sector, que constituyen un oligopolio (no s√≥lo en Argentina, sino en el mundo) Inclusive hay un oligopolio de pa√≠ses productores de petr√≥leo (OPEP) que determina el precio del crudo subiendo o bajando la producci√≥n seg√ļn sus propias conveniencias. Pero a trav√©s de la pol√≠tica impositiva, el Estado termina distorsionando y encareciendo terriblemente el precio del combustible l√≠quido. El Gas, sobre todo a partir de su mayor abundancia por el surgimiento de t√©cnicas no convencionales de producci√≥n (concretamente el fracking), es en s√≠ mismo m√°s barato, pero adem√°s, la Ley que rige sus precios (tarifas) permite un mayor control de las variables que componen su costo. As√≠ por ejemplo, la Ley 24076 que regula el mercado de Gas, dice en su art√≠culo 37: ‚ÄúLa tarifa de gas a los consumidores ser√° el resultado de: a) Precio del gas en el punto de ingreso al sistema de transporte; b) Tarifa de transporte; c) Tarifa de distribuci√≥n‚ÄĚ.

Es claro que adem√°s de las tarifas, est√°n los impuestos (IVA, IIBB, tasas municipales). No existe una norma similar en materia de combustibles l√≠quidos, aunque en los hechos durante los 12 a√Īos de kirchnerismo, fue la Secretar√≠a de Comercio Interior la que, desde un escritorio, fijaba los precios de los l√≠quidos, generando as√≠ que muchas empresas del sector directamente desaparecieran. Puede sostenerse que al ser el de los l√≠quidos un mercado m√°s ‚Äúlibre‚ÄĚ, y ‚Äúcompetitivo‚ÄĚ, deber√≠a por tanto el producto ser m√°s econ√≥mico de lo que actualmente resulta al p√ļblico, pero es por la carga fiscal que lo afecta en las distintas etapas del ‚Äúupstream‚ÄĚ , ‚Äúmidstream‚ÄĚ y del ‚Äúdownstream‚ÄĚ, que no lo son. En el Gas no hay un ‚Äúbarril criollo‚ÄĚ. El mercado ha sido mucho menos ‚Äúmanoseado‚ÄĚ si se me permite la expresi√≥n. Las empresas productoras de Gas no son exclusivamente las mismas que venden combustibles l√≠quidos al p√ļblico en Argentina (aunque la principal productora de gas es YPF); hay m√°s actores, por lo cual aunque las ‚Äútradicionales‚ÄĚ est√°n muy presentes, tienen menos control sobre √©se mercado y el mercado es m√°s transparente, aunque no sea libre. Y por otra parte, existe como dijimos algo esencial: los impuestos en el Gas son mucho menores y no existe la fenomenal superposici√≥n tributaria que registran los l√≠quidos.  

Por ejemplo el Impuesto sobre los Combustibles (ex ITC), no alcanza al gas. Con ello ya la diferencia es enorme. La gente no diferencia entre ‚Äúprecio‚ÄĚ y ‚Äútarifa‚ÄĚ, pues a la hora de cargar s√≥lo importa el bolsillo. En Argentina, la demagogia  hizo que el precio de combustibles l√≠quidos fuera inusitadamente alto pues los impuestos que lo afectan son exorbitantes. Si no fuera por ello, el mercado automotriz del GNC no hubiera siquiera nacido; ya que el costo del equipo adicional que se necesita para adaptar los autom√≥viles, hubiera hecho directamente inviable su proliferaci√≥n. Fue la mala pol√≠tica gubernamental la que impidi√≥ que la Argentina fuera verdaderamente un ‚Äúpa√≠s petrolero‚ÄĚ. Muchos califican al pa√≠s como ‚Äúpa√≠s con petr√≥leo‚ÄĚ que no es lo mismo. Pero no por sus reservas y capacidades, sino por la mediocridad de las pol√≠ticas energ√©ticas p√ļblicas llevadas hasta hace unos a√Īos. As√≠ vemos c√≥mo, cuando el Estado quiere, a√ļn con un mercado intervenido p√ļblicamente, la Argentina puede ser competitiva en materia de combustibles. Si se comprendiera que, as√≠ como se promueve al Gas, se podr√≠a promover al combustible l√≠quido, el beneficio para el pa√≠s ser√≠a enorme; y consecuentemente, tambi√©n la recaudaci√≥n ser√≠a mayor por la mayor utilizaci√≥n de √©sos productos. La incidencia del combustible en el precio de todos los productos (por el flete) ser√≠a mucho menor, y en consecuencia, menor ser√≠a la inflaci√≥n, y m√°s competitiva la producci√≥n argentina. Aunque algunos pretendan minimizar los precios del combustible l√≠quido diciendo que ‚Äútenemos una de las naftas m√°s baratas de la regi√≥n‚ÄĚ; medidos  en valor adquisitivo del salario la exorbitancia de los precios de nuestros combustibles no tiene parang√≥n en el mundo. La nueva pol√≠tica estatal en relaci√≥n al Gas, ha realizado avances hist√≥ricos. Hemos pasado de adquirir gas a precios car√≠simos a Bolivia, y de traer ‚Äúbarcos regasificadores‚ÄĚ, a volver a exportar gas a Chile y al mundo.  

Es poco comunicada por el Gobierno, pero es evidente el √©nfasis puesto en la producci√≥n de Gas en detrimento de los l√≠quidos, incluso a nivel mundial. Se van viendo en Argentina nuevas formas de transportar el Gas que prometen revolucionar el sector, dejando de lado inclusive las formas tradicionales de transportarlo, con lo cual el gas promete llegar a lugares donde no hay gasoductos. La mejora en los medios de transporte del Gas incidir√° tambi√©n, directamente, en sus costos de producci√≥n y por lo tanto, en el precio final. Hay nuevas denominaciones para el Gas adem√°s del GNC: GLPA, GNL, GLP, etc. Estas nuevas modalidades van transformando el mercado del combustible en nuestro pa√≠s. Camiones, transporte colectivo, autom√≥viles de lujo, y otros veh√≠culos van siendo adaptados para funcionar con gas ya desde f√°brica. Esperemos que el Estado Argentino no arruine ahora ‚Äďv√≠a m√°s presi√≥n impositiva- √©sta incipiente ‚Äúrevoluci√≥n‚ÄĚ del Gas. Por su parte, la pol√≠tica cambiaria no incide s√≥lo en la tarifa de gas, tambi√©n incide en el precio de los l√≠quidos, por lo cual el remanido castigo que se hace al Estado desde ciertos sectores de ‚Äúpermitirles a las empresas tener tarifas en d√≥lares‚ÄĚ, no es m√°s que reconocer la realidad internacional del sector. Los l√≠quidos tambi√©n est√°n en d√≥lares. 

Hay que impedir a toda costa que el Estado avance con nuevos grav√°menes sobre la energ√≠a, si queremos que el pa√≠s progrese. Es palmaria la pol√≠tica preferencial que el Estado lleva con el Gas. Y esperemos que siga, por lo menos, as√≠. Podr√≠amos esperar que disminuyan presi√≥n fiscal, pero bastar√≠a con que no la aumenten, ni la Naci√≥n ni las Provincias, y mucho menos los Municipios (con el invento de tasas). Porque si lo hicieran, de nada valdr√°n todos los esfuerzos, ni los milagrosos recursos de los que ha dotado la naturaleza a nuestro pa√≠s. El consumidor, si las reglas se mantienen, preferir√° siempre el combustible m√°s barato. Ser√° hora de replantearnos si estas ‚Äúnuevas‚ÄĚ reglas p√ļblicas no est√°n ya cambiando definitivamente el panorama energ√©tico del pa√≠s, y por lo tanto el futuro de las Estaciones de Servicio. 

Fuente: Surtidores

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