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Por una minería eficiente

25/04/2019 | ARGENTINA | Minería | 243 lecturas | 15 Votos



Es hora de encarar una política sustentable y transparente para el sector minero que favorezca inversiones y deje atrás la máquina de impedir




A partir de la Revoluci√≥n Industrial, el mundo comenz√≥ a demandar con ansiedad desconocida hasta entonces materias primas, particularmente minerales. Fue as√≠ como en el √ļltimo siglo la utilizaci√≥n de estos se multiplic√≥ diez veces. Todo indica que, especialmente en los pa√≠ses en desarrollo, continuar√°n aumentando, a√Īo tras a√Īo, la demanda y, por lo tanto, la comercializaci√≥n de minerales. Las tendencias productivas hoy vigentes anticipan que se acentuar√° el consumo de metales por los sectores de alta tecnolog√≠a tanto en pa√≠ses industrializados como en los emergentes asi√°ticos. Y en la Argentina el sector minero podr√≠a ser vital en el crecimiento econ√≥mico, como lo es en Chile y Per√ļ.

La explotaci√≥n de la miner√≠a suscita delicadas cuestiones pol√≠ticas en virtud de que es una actividad que demanda un m√≠nimo de aceptaci√≥n social. Est√° as√≠ en juego una condici√≥n concerniente al desarrollo de cualquier actividad econ√≥mica, pero que en el caso de la miner√≠a requiere del consenso de la opini√≥n p√ļblica para movilizar las grandes inversiones impl√≠citas en una actividad extractiva.

Resulta esencial que las sociedades cuenten con amplio acceso a la informaci√≥n sobre los costos, particularmente los ambientales, y los beneficios que acarrea la miner√≠a. Eso exige asumir responsabilidades corporativas que deben comenzar por poner en conocimiento de la opini√≥n p√ļblica datos veraces sobre las ventajas del desarrollo productivo de los recursos naturales y de la forma en que se preservar√° el ambiente.

No es raro que la sociedad esté fuertemente influida por prejuicios alentados por un falso progresismo ecológico que impiden tener una clara idea de las ventajas netas que las industrias extractivas aportan a un país no solo por el mayor crecimiento económico y del empleo, sino también por el fortalecimiento de las respectivas balanzas de pagos. Probablemente la actitud de algunas pocas empresas que no han tenido un manejo transparente y responsable en sus operaciones ha generado estos válidos temores. Las autoridades deberían implementar herramientas estratégicas, como el ordenamiento ambiental del territorio y la evaluación ambiental estratégica, con participación ciudadana y de los sectores involucrados.

De modo especial, debe contemplarse la protecci√≥n del agua y sus fuentes, por constituir un recurso estrat√©gico de especial relevancia para las principales provincias mineras de la Argentina. Como lo hemos destacado desde estas columnas al discutirse la ley de protecci√≥n de glaciares, en muchas zonas aleda√Īas a proyectos mineros existen adem√°s valiosos glaciares andinos que alimentan los cursos de agua presentes en esa regi√≥n del pa√≠s y que se ven amenazados por un n√ļmero cada vez mayor de proyectos mineros a gran escala que avanzan precisamente sobre √°reas glaciares y periglaciares. Es por eso necesario que se definan las zonas prioritarias que exige la ley de glaciares, aprobada en septiembre de 2010.

Tal aporte de transparencia podr√≠a sumar positivamente a la explotaci√≥n del recurso minero volvi√©ndolo m√°s significativo en un pa√≠s como la Argentina, que padece desde hace d√©cadas crisis por incapacidad de generar divisas con sus propias exportaciones. Cabe aqu√≠ la comparaci√≥n con Chile, con quien compartimos nada menos que 5100 kil√≥metros de la Cordillera de los Andes. Respecto de la superficie para extracci√≥n minera en ese cord√≥n, a nuestro pa√≠s le corresponde alrededor del doble que a nuestros vecinos. Sin embargo, son considerables las diferencias entre ambos en cuanto al grado de aprovechamiento de los recursos mineros. Basta se√Īalar que las exportaciones mineras chilenas son diez veces mayores que las nuestras, mientras que las de Per√ļ superan siete veces a las de la Argentina. En los √ļltimos a√Īos, mientras Per√ļ y Chile aprovecharon la demanda creciente de minerales por el mundo en desarrollo, nuestras exportaciones retrocedieron. En la actualidad, las exportaciones mineras argentinas son sensiblemente menores que en 2012. Este debilitamiento contribuy√≥ a deteriorar a√ļn m√°s la balanza comercial con el exterior.

No debe olvidarse que nuestras exportaciones totales est√°n en retroceso desde 2011, a√Īo en que fueron un 35% mayores que las de 2018. Nuestro pa√≠s es, en principio, uno de los m√°s atractivos del mundo para captar las grandes inversiones en exploraci√≥n, desarrollo y explotaci√≥n que exigen las t√©cnicas mineras del siglo XXI. Contamos con importantes reservas de cobre, oro, plata, potasio y litio, que ubican el potencial minero argentino entre los diez primeros sobre los poco m√°s de 200 pa√≠ses del planeta. Sin embargo, nuestro aprovechamiento real de esa gran riqueza es extremadamente limitado. Una oportunidad de primer orden en la actualidad la ofrece el litio, por el que nuestro pa√≠s comparte junto con Chile y Bolivia un tri√°ngulo territorial rico en este elemento que atrae la atenci√≥n mundial. Las reservas de que disponemos de ese crecientemente demandado mineral nos ubican en el tercer lugar en el mundo. Es positivo constatar en tal sentido que en la parte argentina del mencionado tri√°ngulo hay presentados numerosos proyectos de inversi√≥n.

Es evidente que estamos desaprovechando recursos abundantes localizados en extensas √°reas del territorio nacional que podr√≠an contribuir a un desarrollo interno m√°s equilibrado que el actual, tan concentrado como est√° en el √°rea metropolitana y en la pampa h√ļmeda. Nada menos que 11 provincias andinas ofrecen excelentes perspectivas para un proceso inversor de considerable magnitud, capaz de generar empleo genuino y de fortalecer la balanza de pagos con el exterior. Adem√°s, la renta tributaria generada por el aumento de la producci√≥n minera podr√≠a robustecer las d√©biles finanzas p√ļblicas, como ocurre en varios pa√≠ses sudamericanos.

Desde hace a√Īos, los pa√≠ses con aptitudes exportadoras experimentan mayor crecimiento econ√≥mico y aciertos en la lucha contra la disminuci√≥n de la pobreza. No hay f√≥rmulas m√°gicas que permitan avanzar a un pa√≠s que no promueva sus exportaciones. La globalizaci√≥n econ√≥mica implica que los pa√≠ses sin capacidad competitiva en sus exportaciones dif√≠cilmente podr√°n avanzar en el siglo XXI.

En la gran mayoría de los países de América Latina, el PBI crece más que en el nuestro y en todos los casos su expansión se sustenta en crecientes exportaciones de bienes y servicios. Por el contrario, la balanza de pagos argentina está gravemente afectada por un raquitismo exportador, incapaz de generar las divisas requeridas para afrontar los compromisos externos.

No son muchos los países que tienen la dotación de recursos naturales mineros que posee la Argentina. Por esta razón, entre muchas otras, es hora de encarar una política minera eficiente, que incorpore procedimientos transparentes, con un adecuado procedimiento de evaluación de impacto ambiental, que ayude a dar seguridad a las inversiones y tranquilidad a la población, enterrando definitivamente la obsoleta máquina de impedir que viene afectando en la materia el sano interés general del país.

Por todo lo anterior, estimamos que resulta indispensable promover un debate sobre minería y megaminería sustentable que incluya todas las voces para edificar una política de Estado a partir de un sector estratégico para el crecimiento.

Fuente: La Nación

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