
El Gobierno volvió a postergar -por tercera vez- la actualización del impuesto sobre los combustibles líquidos, que debía empezar a regir hoy y hubiera disparado un nuevo incremento en los precios al público a solo 10 días del último aumento.
Prorrogó ese ajuste programado para septiembre hasta el 1° de octubre, es decir, por un mes, con el objetivo de “asegurar una necesaria estabilización y una adecuada evolución de los precios”.
“Tratándose de impuestos al consumo y dado que la demanda de los combustibles líquidos es
altamente inelástica, las variaciones en los impuestos se trasladan en forma prácticamente directa a los precios finales de los combustibles”, justificó el decreto 561/202, que fue publicado ayer en el Boletín Oficial.
Sucede que en 2018 se dispuso que la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) actualice el impuesto a los combustibles en los meses de enero, abril, julio y octubre de cada año.
En cada ocasión, se deberá considerar la variación de la inflación que informa el Indec, correspondiente a cada período trimestral precedente.
El objetivo era amortiguar las fluctuaciones del dólar o de la cotización del crudo, factores que se tenían como referencia previamente.
Sin embargo, desde 2021, el Ejecutivo viene difiriendo las actualizaciones para la nafta sin plomo, la nafta virgen y el gasoil.
El decreto publicado ayer implica la sexta postergación de la aplicación del impuesto.
De este modo, quedan ahora pendientes las actualizaciones correspondientes a los cuatro trimestres del año pasado (2021) y las que estaban previstas para el primer y segundo trimestre de este año.
La decisión llega en momentos donde la inflación amaga con llegar a las tres cifras en el año, situación a la que aportan los combustibles, que no se quedan atrás.
Vale recordar que hace diez días YPF anunció una suba del 8,5% para las naftas y del 6% para el gasoil, movimiento que no tardaron en replicar Shell y Axion.
Fuente: La Nación
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