
En ese contexto, la reciente puesta en marcha de la unidad H2 II del Complejo Industrial Luján de Cuyo, en Mendoza, marca un hito relevante para YPF y para el sistema de refinación argentino . Como parte del proyecto NEC B, la nueva unidad comenzó a producir hidrógeno de alta pureza , superior al 99,9 por ciento, un insumo clave para cumplir con las nuevas especificaciones de combustibles y seguir elevando los estándares operativos.
El hidrógeno es un componente central en los procesos de refinación moderna, especialmente en las unidades de hidrotratamiento e hidrocraqueo, donde permite reducir el contenido de azufre y mejorar las características ambientales de naftas y gasoil. La disponibilidad de hidrógeno de ultra alta pureza no solo asegura el cumplimiento de las normas vigentes, sino que también prepara a la refinería para responder a futuras exigencias regulatorias , cada vez más alineadas con criterios de sostenibilidad y reducción de emisiones.
Desde YPF destacaron que el arranque exitoso de la unidad H2 II es el resultado de un trabajo coordinado entre múltiples equipos. La Gerencia de Proyectos Industriales, el personal del Complejo Industrial Luján de Cuyo, la empresa AESA —compañía de ingeniería, fabricación y montaje del grupo— junto con contratistas y proveedores, confluyeron en un proceso que demandó planificación, coordinación y un fuerte foco en la seguridad y la excelencia técnica.
“ El trabajo coordinado de muchos equipos hoy se traduce en un resultado concreto. Como parte del proyecto NEC B, la unidad H2 II inició la producción de hidrógeno de alta pureza, un paso clave para cumplir con las nuevas especificaciones de combustibles y seguir elevando nuestros estándares operativos ”, afirmó Gustavo Gallino , vicepresidente de Infraestructura de YPF.
La adecuación a las Nuevas Especificaciones de Combustibles (NEC B) representa uno de los desafíos más relevantes para las refinerías de la región. Estas normas establecen límites más estrictos en parámetros como el contenido de azufre y otros compuestos, con el objetivo de reducir el impacto ambiental de los combustibles y mejorar la performance de los motores. En este marco, la inversión en infraestructura y tecnología se vuelve imprescindible para sostener la competitividad y garantizar el abastecimiento de productos que cumplan con los estándares internacionales.
La unidad H2 II no solo abastece a los procesos internos del complejo mendocino, sino que además ya comenzó a exportar hidrógeno de alta pureza, abriendo una nueva oportunidad dentro del esquema industrial de YPF. “Pusimos en marcha la unidad H2 II del Complejo Industrial Luján de Cuyo. Ya estamos exportando hidrógeno de alta pureza en el marco de la adecuación a las nuevas especificaciones de combustible de la refinería ”, señaló por su parte, Santiago Mayone , jefe de Planta YPF H2 II. Este dato no es menor: la capacidad de exportar un insumo de estas características posiciona a la refinería como un actor con potencial regional en un segmento cada vez más estratégico.
Más allá del impacto inmediato en la calidad de los combustibles, el proyecto NEC B se inscribe en una visión de largo plazo orientada a modernizar el parque de refinación y alinearlo con las tendencias globales. La transición hacia combustibles más limpios no es un proceso aislado, sino parte de una transformación estructural del downstream, que incluye mejoras en eficiencia energética, reducción de emisiones y mayor integración tecnológica.
En el caso de Luján de Cuyo, uno de los complejos industriales más importantes del país, la incorporación de la unidad H2 II refuerza su rol estratégico dentro del sistema de refinación de YPF. La producción de hidrógeno de alta pureza permite optimizar procesos, mejorar rendimientos y asegurar la estabilidad operativa frente a escenarios de mayor exigencia normativa. Al mismo tiempo, eleva el estándar de seguridad industrial, un aspecto central en proyectos de esta magnitud.
Fuente: Surtidores
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