
La infraestructura energética figura entre los principales objetivos militares. Desde Hungría, Péter Tálas, investigador del Instituto John Lukács de Hungría y experto en política de seguridad de Europa Central, aseguró a EconoJournal que considera improbable un ataque ruso directo contra la Alianza, pero advierte sobre el crecimiento de las operaciones híbridas y el riesgo de una escalada accidental.
Europa atraviesa una nueva escalada de tensión con Rusia. Ataques cada vez más próximos a las fronteras de la OTAN e incursiones de drones llevaron a varios países europeos a reforzar sus sistemas de defensa y revisar sus protocolos ante una eventual extensión del conflicto más allá de Ucrania. La infraestructura energética figura entre los principales objetivos militares, lo que le suma presión a los precios. El propio Donald Trump aseguró que el aumento del diésel no tiene relación con la guerra contra Irán sino con el conflicto europeo.
La posibilidad de una guerra abierta entre Rusia y la OTAN no aparece hoy como el escenario más probable entre las fuentes consultadas. El riesgo inmediato se encuentra en una zona más difícil de delimitar: operaciones híbridas, violaciones del espacio aéreo, ciberataques, sabotajes y posibles incidentes capaces de desencadenar una escalada no intencionada. Esta zona gris dificultaría la respuesta de la OTAN ante un posible ataque. Péter Tálas, investigador del Instituto John Lukács de Hungría y experto en política de seguridad de Europa Central, explica la situación a partir de la convergencia de cuatro procesos.
El primero es la intensificación de la campaña aérea de Rusia contra Ucrania, con oleadas cada vez mayores de drones y misiles dirigidos contra infraestructura energética, de transporte y otras instalaciones civiles. A esto se suman los ataques contra objetivos en el oeste ucraniano y próximos a la frontera polaca, que aumentan “el riesgo de que drones o misiles penetren en el espacio aéreo de la OTAN”.
El tercer elemento es tecnológico. “Están apareciendo sistemas más económicos que pueden utilizarse en mayor número y que, en algunos casos, resultan más difíciles de detectar”, explicó Tálas. Pero es el cuarto factor el que considera políticamente más importante: la actividad híbrida rusa fuera de Ucrania se volvió más visible y audaz.
Fuente: Econojournal
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