
Estaba en sus veinte y, cuando volvÃa del pozo, sus compañeros más experimentados le tomaban el pelo por el petróleo que le manchaba la cara y las manos. Gustavo Naves era de Santa Cruz; su padre y su abuelo habÃan trabajado en YPF , y él conocÃa desde chico las conversaciones que acompañaban al oficio.
—En mi casa siempre se respiró petróleo —dice.
Se habÃa recibido de ingeniero electrónico en Córdoba, con la idea de ir hacia las telecomunicaciones —era 2001—, pero habÃa vuelto a su provincia natal cuando YPF abrió una búsqueda de jóvenes profesionales. Se presentaron unos cien candidatos y él fue el único seleccionado de ese grupo. Haber crecido en una familia petrolera le dio un background : mientras los otros pensaban en estaciones de servicio, él conocÃa el trabajo en los yacimientos, el viento, el frÃo.
Durante casi un año fue operario de producción. Los dos siguientes estuvo en plantas de tratamiento, donde se procesa el petróleo, el agua y el gas que llegan de los pozos.
—Si bien tenÃa un tÃtulo y cierta preparación, no me apuraba a crecer —dice—. TenÃa claro que lo mejor para mi futuro era aprender, armar una base sólida.
Los primeros cumpleaños en la empresa los pasó de guardia. Sus amigos se juntaban a festejar en su casa de Comodoro Rivadavia y él seguÃa trabajando en Santa Cruz, donde también le tocó atravesar la época de conflictos, con piquetes afuera de las instalaciones.
La carrera fue tomando forma cuando se convirtió en ingeniero de producción y después jefe de ingenierÃa de producción: llegó a tener mil pozos a cargo. De Santa Cruz pasó a RÃo Negro, donde asumió una jefatura de producción. Durante la etapa de Repsol tuvo la posibilidad de trabajar en el exterior, pero prefirió quedarse en el paÃs.
Más adelante, como gerente de activo en Loma de la Lata, en Neuquén, integró el equipo gerencial durante los primeros pozos de Vaca Muerta , entre 2010 y 2011. Siguió allà durante la salida de Repsol y el comienzo de la gestión de Miguel Galuccio, hasta que fue promovido a gerente de negocios de Mendoza Sur. Pasó a tener tres activos bajo su responsabilidad, con 1.800 trabajadores entre directos e indirectos, inversiones por 300 millones de dólares e ingresos por 1.100 millones.
—¿Cómo hacÃas para administrar esa cantidad de plata?
—El estrés era parte de la dieta del dÃa a dÃa.
Se levantaba a las seis y antes de las siete estaba en la oficina, donde su asistente le tenÃa preparados los partes de producción. Los responsables de las distintas áreas trabajaban hasta las ocho de la noche, en un yacimiento al que viajaban en avión los lunes y del que regresaban los viernes. Entre quienes lo acompañaban habÃa varios profesionales que habÃan ingresado con él en 2001, con los que compartÃa una amistad que continuaba fuera del trabajo. Muchos forman parte de su equipo actual .
—No sé si la palabra es que nos divertÃamos, pero realmente la pasábamos bastante bien. Somos una raza medio rara.
Eran campos convencionales maduros, donde la producción bajaba y los costos subÃan. El equipo trabajó para reducir gastos y desarrollar nuevos pozos; Naves dice que aquel fue uno de los perÃodos que más influyeron en su formación.(...)
Fuente: Infobae
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