Investigadores de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB) acaban de dar a conocer un novedoso método por el cual podrán obtener una evaluación más precisa del impacto producido por la industria petrolera en la Patagonia y así lograr un proceso de recuperación de los suelos con derrame de hidrocarburos.
Se trata de un modelo matemático estocástico, es decir un estudio sobre la base de considerar al ambiente como una variable obligada al momento de fijar el nivel de contaminación.
Por ejemplo, el estudio que lideran Stella Maris Ríos y Norma Nudelman, de la Facultad de Ciencias Naturales de la UNPSJB y de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, respectivamente, tomó en cuenta un método semiempírico donde se analizó la influencia del viento y la lluvia de la zona en la evolución de un proceso contaminante.
Tal como informó la casa de altos estudios del Sur argentino, esta experiencia de medición es inédita. Porque si bien Los derrames de petróleo en el mar permitieron un avance en el conocimiento de la evolución de la contaminación por hidrocarburos, no existe aún a nivel internacional una experiencia similar y volumen de información con respecto a la evolución de derrames en tierra.
Por eso es que la investigación alcanza un nivel de relevancia tal para el país, porque la Patagonia es la región donde se encuentra una de las mayores producciones de petróleo y por ende la preocupación pasa por encontrar la mejor forma de recuperar terrenos afectado por los remanentes petroleros.
"Las evaluaciones en base al modelado son una herramienta válida para la cuantificación de riesgos y costos asociados a las tareas de exploración y producción de hidrocarburos, como también, a la prevención y planificación de tareas de contingencia", indicó la profesora Ríos.
Para analizar el grado de contaminación de los suelos los investigadores recurrieron a funciones matemáticas empleadas en la predicción del comportamiento de un contaminante en el ambiente. De esta manera, la complejidad de un derrame ahora se podrá medir gracias a que sus propiedades fisicoquímicas varían durante la exposición al clima.
Tal como informó la UNPSJB, las particulares condiciones geográficas y climáticas de Chubut y Santa Cruz hace que solo algunos de los procesos de degradación y transferencia a través del suelo, aire, animales, flora, agua y sedimento, cobren mayor importancia.
Por ejemplo, las escasas lluvias y las bajas temperaturas hacen que los procesos de biodegradación e hidrólisis no resulten tan efectivos como en otros lugares.
La casa de altos estudios también dio a conocer que como el suelo de esta zona presenta un escaso contenido de materia orgánica y humedad, "la filtración y lixiviado de las fracciones de petróleo solubles en agua puede ser escaso, si solo se considera la baja precipitación pluvial de la región".
Sin embargo, otro aspecto debe ser tenido en cuenta y es que, frecuentemente, un derrame de petróleo está acompañado por agua de formación, cuya salinidad puede, inclusive, tener valores comparables al agua de mar, lo cual puede acelerar los dos procesos antes mencionados.
Asimismo, en relación con los animales y las plantas, la bioacumulación y biomagnificación, como así también, la absorción y translocación, están siendo considerados recientemente en esta zona; sobre todo en lo que respecta a las plantas.
"Sin embargo ?dice la investigación- es necesario profundizar el conocimiento sobre estos aspectos ecotoxicológicos, debido a que las especies vegetales y animales (excluyendo al hombre) posiblemente afectadas, a pesar de ser escasas, son de fundamental importancia para el mantenimiento del equilibrio ecológico regional".
La presencia de fuertes vientos y la escasa humedad hace que la volatilización sea proceso importante de transferencia de hidrocarburos livianos entre compartimentos. La magnitud de tal proceso está en estrecha relación con la composición del petróleo, las características del suelo y las variables climáticas.